Cuando el amor se vuelve un dilema
Edición Impresa | 8 de Febrero de 2026 | 05:04
¿Se puede amar a dos personas a la vez? La pregunta, incómoda y persistente, atraviesa “Lo mucho que te amé”, la novela de Eduardo Sacheri que se instala lejos de los grandes gestos y apuesta por una épica mínima: la de una mujer común enfrentada a una decisión extraordinaria.
Ambientada en las décadas del 50 y 60, en el Palermo Viejo de la clase media porteña, la historia se construye desde el recuerdo y la confesión, con una voz que sabe que amar también implica mentir, ocultar y traicionarse.
Ofelia Fernández Mollé es la narradora y protagonista. Desde el inicio advierte que su vida, vista desde afuera, podría parecer “mal vivida”, marcada por secretos y errores.
Sin embargo, se permite una certeza: hubo algo que hizo bien. Esa convicción íntima sostiene el relato y funciona como un contrapunto permanente entre lo que la sociedad espera y lo que el deseo impone.
LA TRAMA
Hija de un fabricante de muebles, hermana de tres mujeres ya casadas o en vías de estarlo, Ofelia crece en un hogar donde reina una armonía aparente. Las discusiones políticas —entre peronistas y antiperonistas— cruzan la mesa familiar, pero nunca rompen el clima de respeto. Sacheri utiliza esos diálogos, junto con referencias al cine y a las costumbres de época, para marcar el paso del tiempo y reconstruir con precisión un mundo reconocible, cotidiano, profundamente argentino.
EL NUDO
El conflicto aparece sin estridencias: Ofelia, comprometida con Juan Carlos, descubre una afinidad inesperada con Manuel, el novio de su hermana menor. Comparten libros, películas, humor. La cercanía se vuelve atracción, y la atracción, amor. No hay escenas grandilocuentes ni arrebatos románticos: hay culpa, dudas, silencios y una pregunta que se repite como un eco moral. ¿Es posible que ese amor sea legítimo? ¿O todo deseo que nace de lo prohibido está condenado a la destrucción?
“El amor es dolor y poca cosa más”, dice Mabel, una de las hermanas, en una frase que condensa el clima emocional de la novela. Ofelia vive ese dolor como una oscilación constante: quiere y no quiere, avanza y retrocede, miente para proteger a otros y se lastima en el intento.
Los monólogos interiores, uno de los grandes aciertos del libro, permiten seguir ese vaivén emocional sin juzgarlo, entendiendo que no hay respuestas claras ni caminos limpios.
LA PROSA
Sacheri elige una narración pausada, casi demorada, que intensifica el suspenso sentimental. La novela no corre hacia una resolución rápida: se queda en el conflicto, lo rodea, lo observa desde distintos ángulos.
Esa decisión puede incomodar a quienes buscan definiciones tajantes, pero es coherente con el corazón del relato: en el amor, como en la vida, no siempre hay finales cerrados.
Aunque el eje es romántico, “Lo mucho que te amé” también dialoga con los cambios sociales de su tiempo. Ofelia no rompe los mandatos de manera ruidosa, pero los desafía en lo esencial: no acepta una vida predeterminada ni evade la complejidad del deseo. En ese sentido, es una heroína silenciosa, capaz de interpelar tanto al pasado como al presente.
Quizás no sea la novela más celebrada de Sacheri ni la que mejor dialoga con su faceta más popular, pero sí una de las más honestas. El autor de “La pregunta de sus ojos” y “La noche de la Usina” vuelve a demostrar su capacidad para narrar lo íntimo, lo contradictorio, aquello que nos pasa todos los días y para lo cual casi nunca tenemos una respuesta. *Lo mucho que te amé* no ofrece certezas, pero deja algo más valioso: la incomodidad de una pregunta que sigue abierta mucho después de cerrar el libro.
Editorial: Alfagüara
Páginas: 384
Precio: $40.900
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE