Oleoductos y refinerías, en riesgo por el conflicto bélico
Edición Impresa | 10 de Marzo de 2026 | 03:19
La guerra con Irán ha colocado bajo amenaza una de las redes energéticas más sensibles del planeta. Oleoductos, refinerías, terminales de exportación y gigantescos yacimientos de petróleo y gas en el golfo Pérsico enfrentan ataques, interrupciones operativas y riesgos logísticos que podrían sacudir los mercados globales.
En el centro de la preocupación está el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Los ataques con drones iraníes y el temor a nuevos bombardeos han paralizado buena parte del tráfico marítimo, lo que obligó a varias instalaciones energéticas a reducir o detener su actividad.
Según Torbjorn Soltvedt, analista de la firma de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft, gran parte de la infraestructura energética clave “se ha visto obligada a cerrar por daños directos de drones y misiles o porque la producción quedó prácticamente paralizada al detenerse el transporte marítimo”. Las consecuencias, advierte, ya empiezan a sentirse en la economía global.
Los efectos en los mercados no tardaron en aparecer. El precio del crudo Brent, referencia internacional, saltó de unos 73 dólares por barril antes del inicio del conflicto a casi 103 dólares en pocos días, encareciendo combustibles, transporte, vuelos y producción industrial. Varias instalaciones estratégicas ya se vieron afectadas. Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado del mundo, suspendió operaciones en su gigantesca terminal de Ras Laffan tras un ataque con drones. La instalación procesa gas del mayor yacimiento del planeta y abastece principalmente a Asia, aunque Europa también depende de parte de esos envíos.
En Arabia Saudita, la refinería de Jubail -la mayor del gigante estatal Saudi Aramco- cerró temporalmente tras un incendio provocado por el impacto de un dron.
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