El costo de la moral como política de Estado
Edición Impresa | 16 de Marzo de 2026 | 02:00
Denise Chmois
eleconomista.com.ar
“Es hora de volver a abrazar la moral como política de Estado”, decretó el presidente Javier Milei para este 2026. Apenas pasados tres meses del año, su gobierno ya está sumido en un nuevo escándalo. La lista se expande: $Libra, Andis, José Luis Espert... y contando.
Ahora el protagonista de la polémica es el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El viaje de su esposa, Bettina Angeletti, como acompañante a la Argentina Week terminó por destapar otro episodio incómodo: sus vacaciones en Punta del Este, ciudad a la que llegó en un vuelo privado.
El conflicto para el Gobierno es que queda juzgado bajo su propia vara: la moral. Durante más de dos años, los funcionarios libertarios despotricaron contra la “casta” que se aprovecha de “los argentinos de bien”. Acusaron a la oposición de “chorros” y “delincuentes”. Prometieron barrer con los privilegios históricos de la dirigencia política.
El costo a pagar
Este año, incluso, el Presidente redobló la apuesta. Lo hizo en el Foro de Davos, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso y también en la Argentina Week, donde volvió a plantear la necesidad de convertir “la moral en política de Estado”.
Cada gobierno termina siendo evaluado con la vara que eligió para medirse. Milei llegó al poder con un discurso que prometía transparencia, austeridad y ruptura con los privilegios. Por eso, cuando aparece un hecho que roza esos límites, el costo político se multiplica.
El conflicto para el Gobierno de Milei es que queda juzgado bajo su propia vara: la moral
El analista Lucas Romero, de Synopsis Consultores, lo sintetizó así: “El problema de Milei con lo de Adorni es que se lleva puesto gran parte de su arco narrativo: la austeridad del ´No Hay Plata, vamos a terminar con la casta, se acabaron los privilegios de los políticos, fin a los que se aprovechan del Estado, la moral como política de Estado´”.
La primera defensa de Adorni terminó por complicar más el escenario. “Yo vengo una semana a deslomarme acá, como todos los que vienen a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida”, justificó.
Admitió que el “deslomarme” fue un error, aunque lo rectificó cargando contra la oposición
El jueves, tras una defensa masiva del gabinete, el funcionario intentó retroceder sobre sus palabras. Admitió que el término fue un error, aunque aprovechó la rectificación para volver a cargar contra la oposición.
“La palabra no debió ser deslomarse. Detrás de cada explicación se encuentra siempre la verdadera intención de contar todo lo que estamos haciendo desde hace más de dos años con el presidente Milei y todo el gabinete para cambiar un país que nos dejaron en ruinas”, sostuvo.
En paralelo, agradeció el respaldo del Gobierno. Las principales figuras del oficialismo salieron rápidamente a cubrirlo. El propio Milei le envió un mensaje de “ánimo” y ensayó una defensa con tono económico: “Si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido. Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubro no les importa (ni lo captan) entonces ensucian...”.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, cercana a Adorni, fue la primera en respaldarlo públicamente: “Mi apoyo total e incondicional Manuel Adorni frente a tanta basura mediática. Conozco tu integridad. Eso me alcanza. Siempre con vos”.
Desde el otro extremo de la interna libertaria, el asesor presidencial Santiago Caputo también salió a defenderlo: “No es gratis ser el gobierno que efectivamente está terminando con cien años de un modelo empobrecedor que destruyó nuestro país para beneficio de los políticos, los empresaurios y sus amigos de los medios”.
Lo cierto es que el episodio vuelve a exponer una tensión cada vez más evidente en el Gobierno: cuanto más alto levanta la bandera de la moral, más caro le sale cada descuido.
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