“Un clan funesto”: cómo operaba la peligrosa banda narco que cayó en La Plata
Edición Impresa | 20 de Marzo de 2026 | 03:13
Personal de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la Policía bonaerense tenía en la mira hace tiempo a una organización narco en La Plata de un entramado estricto y eficiente, compuesta por personas con lazos sanguíneos y afinidades familiares, haciendo de ello impermeable a la divulgación de su accionar. Sin embargo, algo se salió de sus carriles, que permitió a los investigadores “empezar a caminar” el negocio y sus ramificaciones con el objetivo de recabar prueba y lanzar un golpe al corazón de la banda. Ese golpe llegó en las últimas horas.
De acuerdo a la información oficial, se tenía certeza de los inmuebles donde residían los componentes de esta estructura criminal, muchos de ellos ostentosos, sus guaridas y lugares de paso, altamente propicios para la actividad, ya que contaban con rápido acceso a rutas y autopistas, facilitando así las tareas de circulación, actos preparativos, tareas de inteligencia y hasta fugas.
Por eso, con apoyo de distintas unidades tácticas, tales como el GAD, Grupo Halcón e Infantería, apoyados en recursos tecnológicos avanzados (drones), se lanzaron 16 allanamientos, que terminaron con nueve detenidos, entre ellos el cabecilla de la organización, más el secuestro de 4 kilos de cocaína, entre compactada y fraccionada; 31 kilos de marihuana, entre plantas y material fraccionado; cuatro armas de fuego, una de ellas sustraída a personal policial; 33 municiones de diversos calibres; 802.280 pesos y diversos elementos de interés como balanzas, elementos de corte y teléfonos celulares.
Las medidas judiciales fueron autorizadas por el juez de garantías Juan Pablo Masi, a requerimiento del fiscal Hugo Tesón.
“El clan funesto” “Clan Funes” se encontraba plenamente consolidado en distintos barrios, principalmente en Villa Sicardi, San Carlos, Altos de San Lorenzo y La Unión.
La situación detectada era realmente muy grave, ya que los delincuentes habían logrado insertarse en el entramado social generando puntos de venta activos, circulación constante de consumidores, naturalización del narcomenudeo y riesgo directo para vecinos y familias.
El principal acusado tiene 50 años, mientras que otros miembros se dedicaban a la logística, distribución y delivery o a manejar la comercialización y los puntos de expendio.
Fuentes seguras mencionaron que “el líder utilizaba incluso el domicilio de su propia progenitora como centro de acopio, fraccionamiento y distribución, evidenciando el grado de consolidación y naturalización del delito dentro del núcleo familiar”.
Sin dudas, los jóvenes y componentes de sectores más vulnerables fueron los más afectados por su arraigada presencia territorial.
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