Cuadernos: silencio de Centeno y “amenazas”

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El arrepentido remisero Oscar Centeno, a quien se le atribuye la autoría de los denominados “Cuadernos de las coimas”, se negó a declarar ayer en el juicio que tramita ante el Tribunal Oral Federal N° 7 y que tiene a la expresidenta, Cristina Kirchner, como principal acusada.

El exchofer de Roberto Baratta, quien reapareció en Comodoro Py después de años sin ser visto, ya que se encuentra bajo un programa de protección de testigos, dijo que declarará más adelante. Frente a esta estrategia, las defensas reclamaron que hable en el juicio y que no se incorporen como prueba sus anteriores indagatorias.

El que sí habló fue el extitular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, quien denunció que sufrió múltiples amenazas para que deje de ser imputado colaborador, y afirmó que desde hace un mes está aislado en el Hospital Central Penitenciario de la cárcel de Ezeiza.

“Ratifico plenamente mi condición de colaborador arrepentido en este juicio. Hoy no estoy en condiciones de ampliar mi declaración”, planteó el acusado, para después advertir: “Vivo en un estado de terror permanente. Para muchos soy un buchón y no un imputado colaborador”.

En ese sentido, se defendió: “No soy un traidor, tampoco me considero un valiente, pero sí me siento indemne y con miedo, estoy cansado y sometido a una gran angustia desde 2007″.

Por su parte, el exsecretario de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación Federal, Rafael Llorens, se mostró “orgulloso de haber participado de la gestión del doctor Kirchner y del arquitecto Julio De Vido”, y, aunque negó “haber participado de cualquier asociación ilícita”, admitió que “alguno de los acontecimientos que el señor Centeno señala en los cuadernos efectivamente puede haber sucedido”.

El juicio contra Cristina Kirchner y otros 85 acusados entró en fase presencial el martes pasado, con la indagatoria de la exmandataria en los tribunales federales de Retiro.

Se juzga la presunta existencia de una asociación ilícita que durante los gobiernos kirchneristas habría montado un esquema de cobro de sobornos a empresarios para beneficiarlos con contratos de obra pública.

Cabe recordar que el Tribunal pasó de la virtualidad total a extensas jornadas presenciales que se llevan a cabo los martes y jueves.

 

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