Dejó de tener dos “caras” y se quedó con la peor; noche negra en Tucumán

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Martín Mendinueta

@firmamendinueta

Indudable paso hacia atrás.Frente a un adversario casi desnudo de atributos seductores, Gimnasia fue permisivo, contempló la enjundia ajena y regresó envuelto en sensaciones horribles.

Sólo generó cercanía al gol en un remate de Silva Torrejón (la situación más clara en todo el partido) y con otro de Zalazar que se fue cerca del palo izquierdo de Ingolotti. Poquito. Casi nada para su gente que esperaba, claramente, una actuación mejor.

En una de las peores producciones del ciclo que empezó a recibir severos cuestionamientos, los dirigidos por Zaniratto hicieron un primer tiempo paupérrimo.

Su tardía y escasa capacidad de reacción asomó recién después de los 35 minutos del capítulo final. Repleto de amonestados, con una flojísima presentación de Errecalde, con Aguiar perdido en el mediocampo y atacantes desconectados por responsabilidad propia y de los mediocampistas, “agrandó” a un oponente de recursos modestos.

Los principales reproches para el Lobo apuntan a su endeblez defensiva y a la ausencia de convencimiento para ir a torcer la historia. Abandonó la irregularidad que arrastraba, jugando los primeros tiempos bien y cayendo mucho en los segundos, para jugar mal siempre, salvo los últimos diez minutos más el descuento, cuando apretó al dueño de casa contra su arquero.

Se va al receso por la fecha FIFA con dos derrotas consecutivas e inseguro en su semblante general, La ratificación del DT para Pablo Aguiar no dio resultado. Lejos de sumar presencia y recuperación, se advirtió una alarmante debilidad.

El único que salió indemne de tan decepcionante labor fue el joven Máximo Cabrera. El pibe, que no fue responsable del gol que recibió, se mostró atento y sin fallas.

el gol en contra de Martínez lo empujó a una semana muy brava

Aquel gol en contra de Enzo Martínez, segundos antes del final del partido ante Independiente de Mendoza, arrastró al equipo, y al director técnico, a una semana donde se instalaron dudas y críticas.

Máximo Cabrera debutó debido a las lesiones de Insfrán y Kadijevic; en cambio, Gonzalo Errecalde apareció como titular por una fuerte decisión de Fernando Zaniratto. Tan molesto como preocupado por la falta de solidez defensiva, no le tembló el pulso para sacar a un titular reiterado y jugársela con un refuerzo prácticamente desconocido por los hinchas.

El técnico tuvo que apelar nuevamente a Giampaoli porque, aun con errores, es bastante más que quien lo reemplazó.

Hasta llegar al partido frente a Huracán, el equipo y su principal responsable escucharán severas críticas. Haberle permitido a tan flojo rival sentirse dueño de la situación fue un pecado que tiñó de negro la noche.

Hasta hace unos días se la describía como una formación irregular, de mutaciones bruscas, que pasaba de momentos prometedores a estados de confusión. Anoche niveló su identidad colectiva hacia abajo. No hay virtudes para rescatar. Deberá repasar su accionar con agudo sentido autocrítico y asumir el protagonismo que mostró únicamente en los últimos minutos.

Las derrotas le han dañado la imagen que había construido con argumentos legítimos. Debe recuperar rápido la memoria. Luego de haber instalado la nítida sensación de que iba a clasificar sin problemas entre los ocho mejores de su zona, anoche sembró dudas en cuanto a lo que puede dar.

El primer tiempo de Gimnasia significó un retroceso en su imagen. Le costó defender y atacar

Gimnasia

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