La canasta de servicios públicos subió 11,4% y presiona a la inflación

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En marzo, el fuerte aumento de las tarifas de servicios públicos, así como el incremento de transporte y las naftas, podría jugarle en contra a las previsiones oficiales del Ejecutivo.

La canasta de servicios del AMBA, que incluye luz, agua, gas y transporte, trepó 11,4% mensual en marzo, producto del aumento de todos los servicios, fundamentalmente el transporte, que en esta zona escaló 14,8% respecto del mes anterior y es el rubro de mayor peso en el indicador, según el último informe del IIEP (UBA-Conicet).

A la par, la guerra en Medio Oriente añade mayor presión sobre los combustibles: la nafta aumentó 15% y el gasoil un 14,6% durante la primera semana de marzo, según el informe. El incremento se dio en medio de la fuerte presión que genera la tensión bélica en la zona del Estrecho de Ormuz, donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que produjo una disparada de precios del crudo, que lo elevó a u$s112 por barril.

Un hogar promedio necesitó $213.557 para cubrir sus consumos de luz, gas, agua y transporte, según IIEP. De esta manera, los ajustes tarifarios volvieron a tener un rol protagónico dentro de la estructura de precios y en los primeros dos meses del año acumulan un incremento de 16,4%, mientras que en términos interanuales trepan al 46%, muy por encima de la inflación interanual que se proyecta para marzo en torno al 32%.

Al respecto, la consultora Focus Market apuntó que, en noviembre de 2023, dos salarios promedio registrados, un termómetro del poder adquisitivo de la clase media formal, permitían adquirir 1,19 canastas de servicios. En marzo de 2025, momento de mayor recuperación, esa relación mejoró hasta 1,77 canastas. Sin embargo, en noviembre pasado descendió a 1,18 y para este mes se proyecta en 1,14. En paralelo, el porcentaje del ingreso destinado a cubrir la canasta de servicios pasaría de 56,4% en marzo de 2025 a 87,3% en marzo de 2026, superando incluso el nivel registrado en noviembre de 2023.

Este comportamiento sugiere que, aun cuando el salario logra acompañar al índice general de precios en el acumulado, pierde terreno frente a la dinámica de los precios relativos, particularmente en servicios. Se trata de un componente del gasto que suele tener menor visibilidad en las estadísticas públicas, pero que es determinante en la economía doméstica: tarifas, transporte, comunicaciones y otros servicios esenciales absorben una porción creciente del ingreso familiar.

 

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