Salud en alerta: médicos locales denuncian bajos ingresos y el pluriempleo

Desde el Distrito que encabeza La Plata, los profesionales advierten cómo impacta la crisis en la atención a la comunidad

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La crisis que atraviesa el sistema sanitario en la Ciudad sumó nuevas señales de alarma. Desde el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires – Distrito I- advirtieron que el atraso salarial, el pluriempleo y la falta de profesionales están generando un deterioro creciente en la atención de la salud y alertaron por el riesgo de saturación del sistema, especialmente de cara al invierno.

“La situación se agravó porque estamos con recomposiciones que se pactan en paritarias que no alcanzan a cubrir la inflación acumulada a través del tiempo. Nunca tuvimos una recomposición histórica durante la pandemia”, señaló Jorge Mazzone, presidente de la entidad.

Según detalló, el sueldo de un médico que ingresa al sistema de salud ronda actualmente los $1.300.000, una cifra que, aseguró, se ubica por debajo del costo de la canasta básica. Ese ingreso corresponde a un cargo de 36 horas semanales, que puede cumplirse en sistema de guardias o en planta dentro de hospitales o centros de salud. Sin embargo, el problema no termina ahí: mantener la actividad profesional implica afrontar gastos permanentes que reducen aún más el ingreso real.

“Ese médico, cuando tiene que pagar todo lo que tiene que hacer para mantener su actividad, no le alcanza para vivir”, explicó.

Ante esa realidad, muchos profesionales se ven obligados a multiplicar sus fuentes de trabajo para poder sostenerse económicamente. “El médico tiene que salir a buscar otros trabajos. Hay profesionales que llegan a tener hasta cinco empleos”, expresó Mazzone.

La situación se replica tanto en el sector público como en el privado. En este, por ejemplo, las guardias médicas en muchos casos no superan los $300.000, mientras que las consultas en consultorio rondan los $20.000.

En el caso de la obra social Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), el titular del Colegio indicó que un bono tipo B se paga alrededor de $15.000, monto que, tras los descuentos, termina siendo aún menor para el profesional.

Incluso en el ámbito académico la situación es similar. “Un cargo simple en docencia en medicina no supera los $200.000”, señaló.

Como consecuencia, muchos médicos pasan días enteros trabajando en distintos lugares sin regresar a sus hogares, tratando de alcanzar un ingreso que les permita sostener su actividad profesional y su vida personal.

A esta situación se suma otro factor clave: la formación médica continua, indispensable para el ejercicio de la profesión, corre casi exclusivamente por cuenta de los propios profesionales.

Esto implica afrontar gastos adicionales en congresos, cursos y actualización científica que no son cubiertos por los empleadores ni por el sistema.

El impacto del pluriempleo y de las extensas jornadas laborales también empieza a reflejarse en la salud de los propios profesionales. “Ahora el médico, por tener tantos trabajos, se enferma. Estamos perdiendo muchos médicos en la edad pico, cuando más pueden rendir”, advirtió el titular del Colegio.

Entre las patologías más frecuentes mencionó hipertensión, estrés, depresión y enfermedades crónicas, que terminan alejando a los profesionales de la actividad.

La consecuencia directa de este escenario ya empieza a notarse en hospitales y clínicas: cada vez es más difícil cubrir las guardias médicas. “Hay guardias que se están cerrando porque no hay médicos para cubrirlas. Los jefes terminan reemplazando vacantes de médicos iniciales”, explicó.

Cuando eso ocurre, la demanda se traslada a otros servicios, lo que provoca sobrecarga en las guardias que permanecen abiertas.

En este sentido, Mazzone puntualizó que en muchos hospitales públicos los médicos jóvenes y residentes están atendiendo a destajo, tratando de sostener un sistema que funciona cada vez con más dificultades. “Llega un momento en que el sistema colapsa”, advirtió.

Para el dirigente médico, el problema no es reciente sino que responde a un atraso salarial acumulado durante años, que estimó en más del 100 por ciento.

Según sostuvo, actualmente un médico que ingresa al sistema debería percibir alrededor de $2.500.000 para tener un ingreso acorde a la responsabilidad de su trabajo.

En tanto, el escenario genera especial preocupación ante la llegada del invierno, cuando aumenta la circulación de enfermedades respiratorias y crece la demanda de atención médica.

“El problema es la saturación del sistema sanitario en esa época. Si no hay médicos, ¿cómo se va a enfrentar?”, concluyó Mazzone.

 

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