En un país federal, el plan económico tiene tantos conductores como provincias

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Por JORGE COLINA

eleconomista.com.ar

Los macroeconomistas argentinos suelen pasar por alto que en un país federal un plan económico no se maneja con un solo volante (Ministerio de Economía nacional) sino con tantos volantes como jurisdicciones autónomas constituyen el país. Para el caso de Argentina, el plan económico se maneja con 25 volantes: 1 volante lo maneja el Ministro de Economía nacional y los restantes 24 volantes los maneja 1 cada gobernador.

El volante que maneja el Ministro de Economía nacional es el del equilibrio fiscal que le permite al Banco Central cuidar el valor de la moneda, la política tributaria nacional y la infraestructura interprovincial. Esto viene a ser el chasis donde se sientan los restantes 24 volantes que son los que deben manejar el plan económico hacia el crecimiento con desarrollo social.

Cada uno de los 24 volantes tiene que manejar la política tributaria provincial y municipal y la infraestructura local y social (urbanismo, seguridad, salud, educación y asistencia social).

Si los 25 volantes se ponen de acuerdo, el plan económico logra estabilidad de precios, con infraestructura competitiva y calidad de vida para los ciudadanos. Así, se marcha al crecimiento con desarrollo social.

Ahora, si el volante nacional maneja con fruición sólo uno de sus roles (equilibrio fiscal) y volantea en sus otros dos roles (política tributaria nacional e infraestructura interprovincial) el auto va a ir zigzagueando. Pero si encima se despreocupa de cómo están manejando los otros 24 volantes, el auto va directo a la banquina y queda enterrado en el barro. Esto es lo que está pasando con el plan económico libertario.

El sector público nacional lleva dos años de una estricta disciplina fiscal. Los superávits financieros fueron de 0,3% y 0,2% del PBI, respectivamente, en 2024 y 2025 y la situación se mantiene en los dos primeros meses del 2026. La “técnica” de este manejo equilibrado de las finanzas públicas nacionales fue una fuerte reducción inicial del gasto público real en el 2024 y su mantenimiento en el 2025 y lo que va del 2026. Colapinto.

En la política tributaria nacional bajó derechos de exportación y eliminó retenciones de IVA y Ganancias, aunque no enderezó el volante en el impuesto al cheque y las contribuciones patronales para pymes. En infraestructura nacional largó congelando la obra pública nacional y ahora estaría delegando la hidrovía y las rutas nacionales a la inversión privada. También Colapinto, que a veces derrapa.

Lo que lleva al auto a la banquina es la forma en la que manejan los gobernadores los restantes 24 volantes. En el 2024 licuaron fuerte con inflación sus gastos provinciales haciendo caer en términos reales un 19% los salarios públicos y un 17% el gasto previsional provincial, que son los dos principales gastos provinciales. En el 2025 estos dos gastos están rebotando en 10% y 14%, respectivamente. Rebote que corre el riesgo de continuar en el 2026 lo que llevará a las provincias al déficit fiscal provincial.

Cuando esto ocurre, el plan económico está en el horno. Porque las provincias apelan a los manotazos de ahogados pegándole a los sectores de la producción con impuestos muy distorsivos, como Ingresos Brutos provinciales y las tasas municipales a las ventas que se convirtieron en un Ingresos Brutos municipal. Abandonan la obra pública (el gasto más flexible de todos) que lleva a que los caminos provinciales y rurales y el urbanismo sean un desastre quitando competitividad y calidad de vida al ciudadano. Incurren en atrasos salariales que llevan al conflicto laboral con policías (seguridad), personal de hospitales públicos (salud) y docentes (educación).

Se produce el escenario que estamos viendo de equilibrio fiscal nacional con sectores productivos que no arrancan, entonces, no hay creación de empleo formal ni aumento de salario real y la calidad de vida de los ciudadanos (urbanismo, seguridad, salud y educación) continúa su deterioro. Y el humor de la gente se sigue caldeando.

UN ACUERDO DE COORDINACIÓN FISCAL Y DE RESPONSABILIDADES

La institución que debe llevar a que los 25 volantes manejen más o menos coordinadamente es un Acuerdo de Coordinación Fiscal y de Responsabilidades entre la Nación y las Provincias. Con esta herramienta se debe dejar claramente explicitados qué roles cumple la Nación y cuáles las provincias y, en función de esto, qué impuestos cobra la Nación y qué impuestos las provincias. De modo tal de no superponer responsabilidades ni impuestos para ganar eficiencia en la gestión pública con la menor presión impositiva posible y sin impuestos distorsivos.

Con un Acuerdo de Coordinación Fiscal y de Responsabilidad entre los 25 volantes, el plan económico tiene visos de transitar con estabilidad de precios hacia el crecimiento y el desarrollo social.

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