Aplauso final: el último adiós a Brandoni

Familiares, amigos, colegas y admiradores se convocaron en el cementerio de la Chacarita para despedir al actor

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El último adiós a Luis Brandoni se concretó ayer al mediodía en el cementerio de la Chacarita, donde sus restos fueron inhumados en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores. La ceremonia tuvo un tono sobrio, sin estridencias, pero atravesado por una fuerte carga simbólica: la despedida de uno de los nombres más importantes de la escena argentina.

Decenas de personas -entre familiares, colegas y público- acompañaron el momento final.

El clima, gris y lluvioso, parecía acompañar la escena. Hubo abrazos, silencios largos y, en el cierre, aplausos espontáneos que funcionaron como despedida colectiva, una forma de reconocimiento más que de duelo.

Entre los presentes estuvieron figuras como Guillermo Francella, Facundo Arana, Mauricio Dayub, Marcelo de Bellis, Carlos Rottemberg y Hernán Lombardi, además de allegados y referentes del ámbito cultural.

El féretro ingresando al panteón de actores

“Está donde él quería estar, en el panteón de actores”, resumió su amigo Rottemberg tras la ceremonia, al tiempo que destacó la magnitud de la repercusión popular: “Era un icono cultural”.

En ese contexto, las voces de quienes lo acompañaron ayudaron a dimensionar su figura. Mauricio Dayub lo recordó como “un grande, un actor con el estirpe de los más grandes de la historia” y destacó su versatilidad: “Dominaba el drama y la comedia con la misma verosimilitud y el mismo nivel”. También subrayó su vínculo con el público: “Beto era un apasionado de la vida, se involucraba al 100% en lo que hacía”.

Marcelo de Bellis, por su parte, lo definió como “una especie en extinción” y fue más allá: “Rompió un molde, difícilmente nazca uno parecido a Luis Brandoni”.

El periodista Alfredo Leuco, presente en la despedida, resaltó otra dimensión del actor: “un ciudadano absolutamente ejemplar”, comprometido con la democracia, los derechos humanos y la vida pública.

Antes del entierro, la despedida había tenido un capítulo central en la Legislatura porteña, donde Brandoni fue velado durante más de doce horas en un incesante desfile de figuras del espectáculo, la política y el público.

El velorio, abierto y extendido, tuvo un sentido especial. Fue una decisión de su familia que buscó respetar una convicción del propio actor, quien solía cuestionar las despedidas breves.

Desde el mediodía y hasta la noche del lunes, el edificio histórico se convirtió en un punto de encuentro generacional. Por allí pasaron colegas como Guillermo Francella, Arturo Puig, Virginia Lago, Solita Silveyra -visiblemente afectada tras compartir escenario recientemente-, además de periodistas y dirigentes políticos.

Guillermo Francella

El ingreso del féretro, llevado por el propio Rottemberg, marcó uno de los momentos más simbólicos de la jornada.

Durante horas, el flujo de personas no se detuvo. Hubo saludos, abrazos, recuerdos compartidos y una constante: la necesidad de despedir no solo a un actor, sino a una figura que había atravesado la cultura argentina durante más de medio siglo.

 

Luis Brandoni

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