Opinan los lectores
Edición Impresa | 18 de Mayo de 2026 | 01:52
REGLAS CLARAS
Silvia Cilia, señala: “En la universidad se habla de inclusión, de ser solidarios frente al dolor de quienes menos tienen. Son principios que suenan bien, que emocionan y que forman parte de una tradición que nace con la Reforma Universitaria de 1918. Pero se evita discutir lo esencial: quien paga, quien se beneficia y hasta donde es justo sostener este modelo.
“Argentina sostiene un sistema universitario abierto y gratuito incluso para extranjeros, mientras que en la mayoría de los países un argentino debe pagar para estudiar. Esto no es integración ni solidaridad es una asimetría evidente y sostenida a costa del contribuyente argentino. En un país con crisis y niveles crecientes de pobreza, con recursos limitados y necesidades urgentes, el Estado tiene la obligación de priorizar a sus ciudadanos. La educación pública debe seguir siendo gratuita, pero requiere límites y reglas claras para funcionar de manera ordenada.
“Se instaló la idea de que la educación es ´gratuita´ cuando en realidad la pagamos todos los argentinos con nuestros impuestos, incluso aquellos que nunca van a pisar una universidad.
“Sin embargo, ese esfuerzo colectivo también financia la formación de los estudiantes extranjeros que no pagan impuestos pero si utilizan los beneficios. ¿Dónde está la equidad?
“La solidaridad no puede ser a costa del esfuerzo de quienes sostienen el sistema. Se trata de ser coherentes. De entender que los recursos son limitados y que el Estado tiene, antes que nada, una responsabilidad con su propia gente.
“Debemos preguntarnos si estamos siendo justos con nosotros mismos.
“Es hora de abrir un debate honesto con datos, con responsabilidad y reglas claras
“Ser generosos y solidario está bien pero no puede ser a costa del esfuerzo de quienes sostienen el sistema.
“Ser justos también es cuidar lo propio.”
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