De todo: “Instalaciones”, transparencias y solemnidad

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La alfombra roja de los Martín Fierro volvió a convertirse anoche en un desfile de impacto visual, con diseños cargados de brillo, transparencias, cortes extremos y apuestas teatrales. Hubo además vestidos clásicos, apuestas minimalistas y estilismos sensuales que marcaron tendencia en una ceremonia donde la moda volvió a tener protagonismo propio.

Bajo la conducción de China Ansa, de rojo furioso, e Iván de Pineda, como siempre impecable, una de las figuras que más impacto causó fue Moria Casán. La diva apareció envuelta en una monumental estructura blanca diseñada por Pucheta Paz, una pieza confeccionada con más de 100 metros de tela que generó comentarios apenas pisó la alfombra roja. Lejos de definirlo simplemente como un vestido, Moria lo describió como “una instalación”, en línea con el carácter performático de una creación gigantesca, cargada de volumen y dramatismo.

El diseño, de mangas amplísimas y múltiples capas, rompió con la lógica tradicional de gala y se acercó más al universo de la alta costura conceptual. La apuesta reforzó una tendencia que ya viene creciendo en los grandes eventos: convertir la alfombra roja en un espacio de impacto artístico más que en un desfile convencional.

El blanco de Moria fue elegido por otras figuras como Teté Coustarot, con un total look en esa gama que no pasó inadvertida. Las transparencias también dijeron presente con sensuales diseños como los desfilados por Mariana Brey y Sol Pérez. Hubo apuestas coloridas y metalizadas, como Analía Franchín, y otras con tonos pasteles como el que vistió Cristina Pérez sobre una base clara.

Súper escotes y, claro, mucho negro, también tuvieron lugar.

 

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