Científicos avanzan en un tratamiento celular para retrasar el envejecimiento y mejorar la memoria
| 19 de Mayo de 2026 | 08:31
Un equipo de investigadores de la Universidad de California presentó un método de laboratorio que permite ralentizar el envejecimiento cerebral y optimizar la capacidad de la memoria. El estudio, difundido por la revista Nature, profundiza una línea de trabajo iniciada en 2018 con una publicación en la revista Inmunity, que sirvió como punto de partida para este avance.
El foco de la investigación está puesto en un grupo específico de células inmunitarias que viajan por el torrente sanguíneo y tienen un rol activo en el desgaste cognitivo. Los científicos comprobaron que, al intervenir sobre estas células para frenar su actividad, es posible revertir los deterioros que se producen de forma natural con el paso del tiempo.
El artículo original detalla que los linfocitos T se encargan de combatir agentes extraños en el organismo. Sin embargo, a medida que pasan los años, una variante denominada células CD8 empieza a introducirse en el tejido del cerebro, donde liberan una enzima que genera inflamación y frena la renovación celular en esa zona.
Hasta el momento no se conocía qué función cumplían las células CD8 que permanecen en el circuito sanguíneo sin ingresar al cerebro. A través de este nuevo ensayo, se pudo comprobar que esta población de linfocitos externos también interviene de manera directa en la pérdida de las funciones cognitivas.
Este dato resulta central para el diseño de futuras terapias médicas. Según los autores del trabajo, actuar directamente sobre los componentes de la sangre ofrece una alternativa mucho más viable y menos compleja que intentar modificar las células que ya se encuentran dentro de la estructura cerebral.
Saul Villeda, neurocientífico de la institución estadounidense y uno de los responsables del proyecto, explicó que no es necesario intervenir el cerebro para empezar a tratar el deterioro de las funciones mentales. El especialista señaló que la manipulación de ciertos elementos sanguíneos permite modificar el rendimiento de la memoria, lo que simplifica los procedimientos médicos actuales.
La comunidad científica recibió el estudio con atención, ya que no se contemplaba la posibilidad de que estas células influyeran en los procesos cerebrales desde el exterior. Paloma Navarro Negredo, neuroinmunóloga del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana, comentó en la misma publicación que el trabajo aporta una perspectiva que modifica los esquemas previos.
Para arribar a estas conclusiones, los investigadores unieron los sistemas circulatorios de ratones jóvenes y adultos mediante un procedimiento denominado parabiosis. El objetivo era evaluar si el contacto con la sangre de los animales más viejos alteraba el comportamiento de las células jóvenes, pero no se registraron modificaciones, lo que indicó que el proceso dependía de la acción propia de las células CD8 envejecidas.
En una etapa posterior, se inocularon células envejecidas en ejemplares jóvenes y viceversa, con el fin de medir el impacto exacto en el hipocampo, la región cerebral encargada del aprendizaje y el almacenamiento de recuerdos.
A través del análisis genético, se observó que los animales que recibieron las células envejecidas presentaban una menor actividad en los genes vinculados a las capacidades cognitivas. Asimismo, las pruebas de comportamiento en laberintos y reconocimiento de objetos mostraron que los roedores con células jóvenes resolvieron las consignas con mayor rapidez y manifestaron más interés por los estímulos nuevos.
Posteriormente, se aplicó un tratamiento basado en anticuerpos para disminuir la presencia de estas células en ratones de edad avanzada. Al compararlos con ejemplares que no recibieron la terapia, los animales tratados mostraron mejor desempeño en los ejercicios de memoria y una configuración genética similar a la de sujetos más jóvenes.
El grupo de trabajo también evaluó la granzima K, una molécula liberada por estas células que interviene en la inflamación y en la eliminación de tejidos dañados. Los animales que recibieron un fármaco diseñado para bloquear esta enzima lograron mejores resultados en los test de orientación que aquellos que no fueron tratados.
Villeda sugirió que la inhibición de la granzima K podría abrir vías de tratamiento para cuadros de demencia y para la enfermedad de Alzheimer, señalando que ya disponen de elementos concretos para iniciar fases de prueba. Por su parte, Navarro Negredo coincidió en que la identificación de esta molécula representa un paso de relevancia para el área de la salud cognitiva.
Este avance científico coincide con un período donde la preservación de las funciones cerebrales ganó espacio en los debates de salud pública globales, impulsado por el aumento de la expectativa de vida. La temática formó parte de las deliberaciones de la Alianza Internacional por la Salud Cerebral durante un encuentro desarrollado en Buenos Aires, que reunió a especialistas de más de veinte países y a autoridades de la Organización Mundial de la Salud.
En el plano regional, las estadísticas indican que los cuadros de demencia representan una de las principales causas de limitación funcional en América Latina y el Caribe. Matías Irarrazával, referente de salud mental de la Organización Panamericana de la Salud, advirtió sobre las asimetrías en el diseño de políticas públicas, al señalar que el porcentaje de países de la región con planes nacionales específicos es considerablemente menor al promedio global, lo que dificulta que los desarrollos de los centros de investigación internacionales se traduzcan en soluciones clínicas locales.
Durante las jornadas realizadas en el Instituto INECO, los especialistas coincidieron en que el desarrollo de medicamentos debe complementarse con la prevención de conductas de riesgo cotidianas. El mantenimiento de la actividad física, el cuidado de la alimentación, el monitoreo cardiovascular y la continuidad de los lazos sociales siguen siendo las pautas básicas para sostener la salud general.
En los paneles del congreso se expuso además que más de la mitad de los casos de demencia registrados en el territorio latinoamericano se vinculan de forma directa con factores modificables del estilo de vida, entre los que se destacan la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo y los niveles de escolaridad alcanzados.
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