Una entidad pública pagó los gastos del viaje de Kicillof y funcionarios provinciales a España

Sólo algunos pasajes fueron abonados por el gobernador y dos integrantes de la comitiva. El resto fue cubierto por el Consejo Federal de Inversiones, muy cercano al kirchnerismo

El reciente viaje del gobernador bonaerense Axel Kicillof a España, acompañado por una reducida comitiva de funcionarios, desató una nueva controversia política en torno al uso de recursos públicos y la interna del peronismo. Aunque la visita tuvo como marco formal la participación en una cumbre progresista encabezada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, distintos aspectos del financiamiento y la agenda del viaje generaron cuestionamientos.

La delegación estuvo integrada por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, la asesora en Asuntos Internacionales, Cecilia Nicolini, y la ministra Jesica Rey, además de asesores en comunicación y personal de custodia. En total, fueron siete los integrantes que participaron de la gira, que incluyó escalas en Madrid y Barcelona.

Según publica Clarín, en base a fuentes oficiales, los gastos de viáticos y alojamiento fueron cubiertos por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), mientras que algunos pasajes aéreos habrían sido abonados de manera particular por parte de los funcionarios. Este punto generó debate, dado que el CFI, financiado por las provincias a partir de recursos de coparticipación, tiene como misión promover el desarrollo regional, aunque frecuentemente se cuestiona la discrecionalidad en el uso de sus fondos.

Durante su estadía, Kicillof desarrolló una agenda cargada de reuniones políticas y empresariales. Entre ellas, encuentros con la vicepresidenta española Yolanda Díaz, dirigentes del PSOE y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Sin embargo, el eje central fue su participación en el foro “Movilización Global Progresista”, donde compartió espacio con líderes internacionales como Lula, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum.

En ese ámbito, el gobernador bonaerense pronunció un discurso crítico hacia la gestión del presidente argentino Javier Milei, al sostener que sus políticas “no están funcionando” y que afectan al aparato productivo y a áreas sensibles como la educación y la salud. Si bien evitó definirse como candidato, su exposición fue interpretada por sectores políticos como un posicionamiento de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

El viaje también dejó al descubierto las tensiones internas dentro del peronismo. Mientras Kicillof encabezó su propia delegación, una comitiva paralela vinculada al kirchnerismo más cercano a Cristina Kirchner participó del mismo evento. Este grupo estuvo liderado por Wado De Pedro y contó con mayor número de integrantes, lo que evidenció la fragmentación del espacio.

Las diferencias también se reflejaron en los gestos políticos durante la cumbre. Kicillof mantuvo un encuentro bilateral con Lula, que difundió en redes sociales como señal de respaldo internacional. En contraste, los representantes del sector kirchnerista obtuvieron participaciones más acotadas y gestos simbólicos, como fotografías con consignas políticas.

En este contexto, el rol del CFI volvió a quedar bajo la lupa. Conducido por Ignacio Lamothe y con fuerte influencia del kirchnerismo, el organismo es clave en el financiamiento de iniciativas provinciales, pero su utilización en misiones internacionales reaviva el debate sobre los límites entre gestión institucional y actividad política.

Así, el viaje de Kicillof no sólo tuvo impacto en el plano internacional, sino que también reconfiguró el escenario político interno, en un momento de creciente disputa dentro del peronismo y de fuerte polarización con el Gobierno nacional.

Kicillof

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