El vapeo, una práctica que no esperó el “blanqueo” y reabre la polémica
Edición Impresa | 6 de Mayo de 2026 | 03:10
La resolución del Gobierno nacional que busca regularizar la venta de productos de nicotina generó revuelo y puso sobre la mesa un mercado que, pese a su ilegalidad, ya existía y que no se movía tan al margen como se creía. Basta con caminar por el centro de la Ciudad para encontrar vapeadores exhibidos en vidrieras de distintos comercios, como kioscos, growshops, importadores e incluso locales de tatuajes y piercings.
“Jamás tuvimos problemas para venderlos”, confió a este diario una vendedora de un growshop. “Sobre todo los saborizados y descartables. En cambio, los que vienen con cápsulas para recargar sí tienen un poco más de control, por eso nunca los trabajamos”, agregó.
En ese comercio, los vapeadores saborizados se ofrecían entre 39 mil y 45 mil pesos, aunque los precios son tan variados como los sabores: pueden encontrarse desde los 15 mil pesos y algunos superan los 100 mil. Todo depende de la cantidad de “pitadas” que ofrecen y de si son descartables o reutilizables. En cuanto a los sabores, uno de los principales atractivos, especialmente para los jóvenes, predominan los frutales como sandía, frambuesa o mango. Aunque también hay mentolados y opciones con gusto a postres o chocolate.
Este es uno de los puntos que aborda la resolución oficial, los productos habilitados para su comercialización no podrán incluir saborizantes que disimulen el gusto a tabaco, sustancias que no solo los hacen más atractivos sino que además también resultan tóxicas.
Al conocerse esta medida las entidades médicas salieron en bloque a repudiar la acción. Estos productos son “la puerta de entrada al tabaquismo habitual de casi el 10% de los adolescentes en la Argentina”, advirtió en ese sentido Andrés Echazarreta, director y jefe de Medicina Respiratoria del Centro Médico Capital de La Plata. “Hay un estudio hecho en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2023 a adolescentes de entre 13 y 18 años, donde el 9% de quienes utilizaban estos dispositivos después terminaban fumando cigarrillos comunes”, añadió Echazarreta, quien además fue el presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).
“La liberación de la venta de estos productos me parece un error catastrófico. No hace otra cosa que poner al alcance de la mano de las personas, en muchos de los casos adolescentes y jóvenes, estos tres tipos de incorporación de nicotina que claramente son adictivas”, sumó el especialista.
Según argumentaron las autoridades nacionales, la idea de esta liberación esta ligada a un plan de reducción de riesgo. Es que “aun sin estar regulados los nuevos productos”, explicaron en la resolución, un estudio del Sedronar arrojó que “entre la población de nivel escolar secundario se observa en tercer lugar como sustancias de mayor consumo, el de vapeadores y cigarrillos electrónicos, con una tasa de consumo del 35,5%”. Es por eso que “deben regularse los mismos con un monitoreo específico para cada producto”.
Sin embargo, esto no convence a los especialistas. “Regular no siempre es proteger”, definió Lucía Pellegini, médica tabacóloga. “El discurso de reducción de daño es engañoso y surgió de estudios sesgados por las tabacaleras. No es aplicable al tabaquismo. La resolución menciona la intención de evitar el comercio ilícito, pero no establece mecanismos efectivos para lograrlo. Se está autorizando la venta sin respaldo de evidencia científica sólida sobre la seguridad de estos productos”, remarcó.
“Estos productos ingresan por la vía aérea y producen daño tanto a nivel respiratorio como general. Se están registrando cuadros de crisis asmáticas, neumonías asociadas al vapeo, tos y falta de aire en adolescentes y niños que comienzan a consumirlos atraídos por su presentación. La industria tabacalera los diseñó con ese objetivo: captar a esta población y asegurar consumidores durante años, ya que contienen nicotina, una de las sustancias más adictivas que se conocen”, concluyó Pellegrini.
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