Denunciaron a dos empleados de un club porteño por el homicidio de una maestra
| 5 de Agosto de 2003 | 00:00
Uno de los tres acusados del asesinato de la maestra Fabiana Gandiaga en la sede porteña del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) culpó ayer por ese crimen a otros dos hombres que están libres, un ascensorista y un subintendente de esa entidad.
"Todo lo que dije antes es mentira", arrancó Fernando Antúnez su declaración indagatoria en el primer día de juicio oral y público por el crimen de Gandiaga, del que está acusado junto a Miguel Angel López y Carlos Vallejo.
Los tres eran empleados de una empresa contratista que se encargaba de limpiar la sede del club en el microcentro porteño y fueron detenidos casi en simultáneo con el hallazgo del cuerpo de Gandiaga, una semana después de su desaparición el 20 de octubre de 2001.
Ese día la maestra había llevado a su hijo a un torneo de taekwondo en el club, del que no era socia. Mientras miraba la competencia quiso salir en busca de una gaseosa y según la investigación, se perdió en las instalaciones.
Su cadáver apareció una semana después en el hueco de un ascensor del club, con signos de violación, y de inmediato fueron detenidos los tres acusados.
Hoy, a un año y medio del crimen, Antúnez cambió su versión de los hechos, respaldado por los otros dos detenidos, quienes también hablaron ante el Tribunal Oral en lo Criminal 14.
Hasta ayer por la mañana Antúnez siempre culpó del asesinato a los otros dos juzgados, López y Vallejo.
"Todo lo que dije antes es falso, me amenazaron con matarme a mí y a toda mi familia, fueron el ascensorista del club y el subintendente", aseguró Antúnez, quien además denunció presuntas torturas policiales.
"Los vi a ellos dos cuando trasladaban el cuerpo de la chica", insistió el acusado.
El celular fue la pista que llevó directamente a Antúnez: la policía rastreó sus llamados y llegó a su casa en Benavídez.
"Quiero que se haga justicia y que se agarre a los verdaderos culpables", concluyó el ex empleado de limpieza, en una sala colmada por los familiares de los tres acusados en el primer piso de los Tribunales de Lavalle al 1100.
Los otros dos detenidos respaldaron esta versión que los exime de culpa: López habló de un encuentro de los tres en la cárcel donde Antúnez les pidió perdón por la mentira y les dijo que lo hizo porque lo habían amenazado.
"Todo lo que dije antes es mentira", arrancó Fernando Antúnez su declaración indagatoria en el primer día de juicio oral y público por el crimen de Gandiaga, del que está acusado junto a Miguel Angel López y Carlos Vallejo.
Los tres eran empleados de una empresa contratista que se encargaba de limpiar la sede del club en el microcentro porteño y fueron detenidos casi en simultáneo con el hallazgo del cuerpo de Gandiaga, una semana después de su desaparición el 20 de octubre de 2001.
Ese día la maestra había llevado a su hijo a un torneo de taekwondo en el club, del que no era socia. Mientras miraba la competencia quiso salir en busca de una gaseosa y según la investigación, se perdió en las instalaciones.
Su cadáver apareció una semana después en el hueco de un ascensor del club, con signos de violación, y de inmediato fueron detenidos los tres acusados.
Hoy, a un año y medio del crimen, Antúnez cambió su versión de los hechos, respaldado por los otros dos detenidos, quienes también hablaron ante el Tribunal Oral en lo Criminal 14.
Hasta ayer por la mañana Antúnez siempre culpó del asesinato a los otros dos juzgados, López y Vallejo.
"Todo lo que dije antes es falso, me amenazaron con matarme a mí y a toda mi familia, fueron el ascensorista del club y el subintendente", aseguró Antúnez, quien además denunció presuntas torturas policiales.
"Los vi a ellos dos cuando trasladaban el cuerpo de la chica", insistió el acusado.
El celular fue la pista que llevó directamente a Antúnez: la policía rastreó sus llamados y llegó a su casa en Benavídez.
"Quiero que se haga justicia y que se agarre a los verdaderos culpables", concluyó el ex empleado de limpieza, en una sala colmada por los familiares de los tres acusados en el primer piso de los Tribunales de Lavalle al 1100.
Los otros dos detenidos respaldaron esta versión que los exime de culpa: López habló de un encuentro de los tres en la cárcel donde Antúnez les pidió perdón por la mentira y les dijo que lo hizo porque lo habían amenazado.
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