Megan: un caso emblemático que trajo cambios profundos
| 18 de Noviembre de 2006 | 00:00
En 1994, todos Estados Unidos se conmovió con las noticias sobre la violación y posterior asesinato de Megan Kanka, una pequeña de seis años que fue atacada en su barrio por un agresor sexual con antecedentes.
Según los registros judiciales, la tarde del 29 de julio de 1994 Megan fue abordada por un vecino mientras andaba en bicicleta por las calles de su barrio, en la ciudad de Hamilton, Nueva Jersey. El agresor, Jesse Timmendequas, de 35 años, ofreció a la nena mostrarle una mascota que tenía en su casa. Una vez que logró llevarla allí, la violó y estranguló hasta darle muerte.
Cuando el crimen salió a la luz y Timmendequas fue apresado por la cantidad de evidencia hallada en su contra, los medios dieron a conocer que el agresor había estado preso en dos ocasiones por cometer delitos sexuales contra menores.
La presión de los familiares de la víctima y de una multitud de padres preocupados por el tema en todo el país forzó al Congreso estadounidense a aprobar una ley -conocida como "Ley Megan"- que entró en vigencia el 31 de octubre de 1994 y que creó un procedimiento de registro y notificación para alertar sobre la presencia de un delincuente sexual que pueda presentar un riesgo para la comunidad.
Entre los delitos que requieren ser registrados se incluye la agresión sexual con agravantes, la agresión sexual, el contacto sexual criminal con agravantes, el contacto sexual criminal si la víctima es un menor, entre otros.
Pero aún más. En 2003, la Corte Suprema de ese país, autorizó a publicar en Internet las fotos con las caras de personas que habían sido condenadas por abuso sexual de menores, en el marco de un análisis sobre la aplicación de la Ley Megan. La justificación que, en ese momento, brindó Anthony Kennedy, uno de los seis jueces que votaron a favor de la medida fue contundente: "El propósito y el principal efecto de la publicación de las fotos es informar al público por su seguridad, pero no humillar al acusado. La ley no es punitiva y, por lo tanto, no castiga al preso después del hecho".
Según los registros judiciales, la tarde del 29 de julio de 1994 Megan fue abordada por un vecino mientras andaba en bicicleta por las calles de su barrio, en la ciudad de Hamilton, Nueva Jersey. El agresor, Jesse Timmendequas, de 35 años, ofreció a la nena mostrarle una mascota que tenía en su casa. Una vez que logró llevarla allí, la violó y estranguló hasta darle muerte.
Cuando el crimen salió a la luz y Timmendequas fue apresado por la cantidad de evidencia hallada en su contra, los medios dieron a conocer que el agresor había estado preso en dos ocasiones por cometer delitos sexuales contra menores.
La presión de los familiares de la víctima y de una multitud de padres preocupados por el tema en todo el país forzó al Congreso estadounidense a aprobar una ley -conocida como "Ley Megan"- que entró en vigencia el 31 de octubre de 1994 y que creó un procedimiento de registro y notificación para alertar sobre la presencia de un delincuente sexual que pueda presentar un riesgo para la comunidad.
Entre los delitos que requieren ser registrados se incluye la agresión sexual con agravantes, la agresión sexual, el contacto sexual criminal con agravantes, el contacto sexual criminal si la víctima es un menor, entre otros.
Pero aún más. En 2003, la Corte Suprema de ese país, autorizó a publicar en Internet las fotos con las caras de personas que habían sido condenadas por abuso sexual de menores, en el marco de un análisis sobre la aplicación de la Ley Megan. La justificación que, en ese momento, brindó Anthony Kennedy, uno de los seis jueces que votaron a favor de la medida fue contundente: "El propósito y el principal efecto de la publicación de las fotos es informar al público por su seguridad, pero no humillar al acusado. La ley no es punitiva y, por lo tanto, no castiga al preso después del hecho".
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