Por Lanús andan sueltos todos los duendes de 1956
El único escolta del Rojo apuesta al título con un fútbol lucido y un fixture favorable
| 9 de Octubre de 2007 | 00:00
A esta altura cabe preguntarse si se debe seguir usando el adjetivo sorpresa al referirse a este Lanús o si ya ha dejado esa consideración, para pasar a convertirse en una grata realidad. Lo cierto es que el equipo del Sur bonaerense, en silencio y gracias a haber enhebrado tres victorias en las últimas cuatro presentaciones, se ubica como único escolta del puntero Independiente, a una unidad y con lógicas aspiraciones, claro está, de alzarse con un título por primera vez en su historia.
La fórmula utilizada, no por antigua, deja de tener resultado. Hace exactamente una temporada y por malos resultados, Néstor Gorosito dejaba de ser el técnico de Lanús y antes de salir a buscar a tontas y a locas, los dirigentes optaron por ofrecerle el cargo a alguien de la casa: Ramón Cabrero, que por aquel entonces dirigía la cuarta división y además, era el coordinador general de las inferiores del club. Primero, la idea era que fuera un interinato pero dado los resultados (a los pocos partidos de asumir le ganó a Boca en la Bombonera y lo mandó al desempate con Estudiantes), logró mantenerse ya por espacio de 38 partidos, todo un logro.
Entonces, Ramón, con gran paciencia, decidió darle pista a jugadores que él ya conocía y que le rindieron tal vez más de lo esperado como Marcos Aguirre, Santiago Biglieri, Matías Fritzler, Diego Valeri, Diego Manicero, Carlos Arce, Carlos Quintana y además, reflotó a Agustín Pelletieri, a quien Pipo no tenía en cuenta en su últimos momentos en la conducción del equipo Granate y que se transformó, en una pieza clave del andamiaje de Lanús.
Así Lanús, ha mostrado un buen nivel futbolístico, que ha quedado evidenciado en este torneo. Una prueba de fuego, tuvo que atravesar el equipo Granate hace unas fechas con la lesión que sufrió Jadson Viera, una de las incorporaciones del conjunto del Sur, justo cuando se estaba acoplando a la perfección con sus compañeros de zaga. Pero la labor de Santiago Hoyos, como así también del juvenil Carlos Quintana, fueron lo suficientemente solventes. En el arco, Carlos Bossio parece haber dejado atrás los cuestionamientos. En el fondo, más allá de la situación apuntada, Rodolfo Graieb, Walter Ribonetto y Maximiliano Velázquez, están firmes y consolidados. En el medio, Agustín Pelletieri corta y juega y por las bandas tiene salida brillante tanto con Marcos Aguirre, como con Diego Valeri. Y adelante, José Sand está pasando por un momento brillante, muy bien acompañado por Santiago Biglieri y el peruano Roberto Malingas Jiménez.
LE JUEGA A FAVOR
Además, hay otro detalle que en este fútbol tan irregular de hoy puede jugar a favor: de los seis partidos que restan para la finalización del torneo, Lanús tiene cuatro como local, allí donde se hace fuerte. En concreto, el Granate recibirá en la Fortaleza a San Martín de San Juan, Tigre, Argentinos Juniors y Gimnasia y Esgrima La Plata, en la última fecha. Mientras que los encuentros que deberá afrontar en calidad de visitante no son nada livianitos, ya que deberá viajar a Rosario, para medirse con Central y también deberá ir a La Bombonera, para vérselas con Boca.
Los duendes de aquel equipo del 56', que fue sub-campeón, a dos puntos de River, revolotean por todo Lanús. Tal vez este equipo no tenga el brillo de aquel de Daponte, el Nene Guidi y José Nazionale, pero quiere hacer historia e inscribir su nombre dentro de los campeones, quedar definitivamente dentro de la elite de nuestro fútbol.
La fórmula utilizada, no por antigua, deja de tener resultado. Hace exactamente una temporada y por malos resultados, Néstor Gorosito dejaba de ser el técnico de Lanús y antes de salir a buscar a tontas y a locas, los dirigentes optaron por ofrecerle el cargo a alguien de la casa: Ramón Cabrero, que por aquel entonces dirigía la cuarta división y además, era el coordinador general de las inferiores del club. Primero, la idea era que fuera un interinato pero dado los resultados (a los pocos partidos de asumir le ganó a Boca en la Bombonera y lo mandó al desempate con Estudiantes), logró mantenerse ya por espacio de 38 partidos, todo un logro.
Entonces, Ramón, con gran paciencia, decidió darle pista a jugadores que él ya conocía y que le rindieron tal vez más de lo esperado como Marcos Aguirre, Santiago Biglieri, Matías Fritzler, Diego Valeri, Diego Manicero, Carlos Arce, Carlos Quintana y además, reflotó a Agustín Pelletieri, a quien Pipo no tenía en cuenta en su últimos momentos en la conducción del equipo Granate y que se transformó, en una pieza clave del andamiaje de Lanús.
Así Lanús, ha mostrado un buen nivel futbolístico, que ha quedado evidenciado en este torneo. Una prueba de fuego, tuvo que atravesar el equipo Granate hace unas fechas con la lesión que sufrió Jadson Viera, una de las incorporaciones del conjunto del Sur, justo cuando se estaba acoplando a la perfección con sus compañeros de zaga. Pero la labor de Santiago Hoyos, como así también del juvenil Carlos Quintana, fueron lo suficientemente solventes. En el arco, Carlos Bossio parece haber dejado atrás los cuestionamientos. En el fondo, más allá de la situación apuntada, Rodolfo Graieb, Walter Ribonetto y Maximiliano Velázquez, están firmes y consolidados. En el medio, Agustín Pelletieri corta y juega y por las bandas tiene salida brillante tanto con Marcos Aguirre, como con Diego Valeri. Y adelante, José Sand está pasando por un momento brillante, muy bien acompañado por Santiago Biglieri y el peruano Roberto Malingas Jiménez.
LE JUEGA A FAVOR
Además, hay otro detalle que en este fútbol tan irregular de hoy puede jugar a favor: de los seis partidos que restan para la finalización del torneo, Lanús tiene cuatro como local, allí donde se hace fuerte. En concreto, el Granate recibirá en la Fortaleza a San Martín de San Juan, Tigre, Argentinos Juniors y Gimnasia y Esgrima La Plata, en la última fecha. Mientras que los encuentros que deberá afrontar en calidad de visitante no son nada livianitos, ya que deberá viajar a Rosario, para medirse con Central y también deberá ir a La Bombonera, para vérselas con Boca.
Los duendes de aquel equipo del 56', que fue sub-campeón, a dos puntos de River, revolotean por todo Lanús. Tal vez este equipo no tenga el brillo de aquel de Daponte, el Nene Guidi y José Nazionale, pero quiere hacer historia e inscribir su nombre dentro de los campeones, quedar definitivamente dentro de la elite de nuestro fútbol.
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