"Murió por lo que amaba, el estadio del Bosque"
La tristeza y el dolor de Oscar Montesino, hijo del fallecido Oscar
| 1 de Noviembre de 2007 | 00:00
"Mi viejo era un tipo muy pasional, vivía todo el tiempo pensando casi exclusivamente en Gimnasia. Tuvo una muerte peleando por lo que tanto amaba que era el estadio del Bosque. La verdad, se fue un pedazo del club, un tipo que, además de su familia, estaba permanentemente gozando y sufriendo por el Lobo". Las palabras le corresponden a Raúl Montesino, hijo de Oscar, el reconocido hincha, socio vitalicio y ex dirigente de Gimnasia que murió trágicamente en medio de la asamblea celebrada el martes en la sede social de la calle 4.
El relato, cargado de dolor, en todo momento aportó detalles sobre la personalidad de Oscar Montesino y de su lucha por el club de sus amores, ese que lo tuvo siempre rondando por donde fuera necesaria la presencia del hincha fiel. "Por su forma de ser, hemos tenido muchas peleas y también era de discutir mucho cuando las cosas que pasaban en el club no le gustaban. Mi padre no soportaba que nadie se llevara un peso que no le correspondía a su bolsillo, por eso era tan pasional", recordó su hijo en una jornada muy triste para toda la familia Tripera.
"La pasión de el era Gimnasia, a mi me quiso ingresar en la política muchas veces. Y por mi carácter fuerte siempre chocamos, y algún día me iba a ver matar a algunos que no son hinchas de Gimnasia, por supuesto", continuó recordando Raúl Montesino, quien luego explicó las circunstancias en las que se enteró del fallecimiento de su padre: "Yo estaba cenando en mi casa y me avisó la esposa de mi viejo, Teresa. Y en el hospital Rossi me enteré de como se había desarrollado todo: de que a mi viejo lo habían increpado. Y mi viejo era un tipo emocional, que nunca le faltó el respeto a nadie y siempre quiso las cosas claras para Gimnasia. Por eso se compró un cero kilómetro hace dos meses, sino hubiese tenido una Ferrari desde hace diez años, cuando estuvo con Venturino en la política el club".
Repudió las circunstancias en las que se produjo el deceso de su padre durante la asamblea del martes y recordó que Oscar Montesino "tenía tres infartos del año 97 cuando Guillermo Barros Schelotto debutó en Boca, así que es para darse una idea que mi papá hace diez años que estaba con problemas de infarto de miocardio".
Montesino hijo disparó con munición gruesa. "Lo que me enteré, y no por gente que estaba con mi viejo, sino por cualquiera que estaba en la asamblea, es que fue increpado. Era una persona con muchos infartos por delante y era de Gimnasia, quería los números claros. Era peleador por Gimnasia, no por política. Sino tendría que andar en muchos autos cero kilómetro. Mi viejo tenía un Palio, que vale 30 mil pesos, no tenía un auto de 130 mil. Que lo podría haber tenido, si estuvo tres veces en Comisión Directiva. Por eso digo que estas personas no saben lo que era Oscar Montesino, y yo como hijo lo se", dijo con dolor.
Con el correr de la nota, afloraron los recuerdos de su padre. "Mi viejo vendía autos usados, "cachivaches". En La Plata todo el mundo lo conocía porque en los '70 le compraban autos usados. Mi viejo fue siempre gimnasista. Tiene amigos como Oscar Venturino, como Cacho Sessa, como Walter Gisande, como Marcelo Ferrari. Muñoz fue un amigo. No le gustaba que nadie robe en el club, pero no hablo de Muñoz, sino en general. Cuando veía que un número no daba, no le gustaba", recordó.
Oscar Montesino fue un hombre preocupado por el devenir gimnasista y varias eran las cuestiones que le preocupaban. "El tema del estadio del Bosque fue una discusión muy grande. Volvió a ir al estadio hace siete u ocho partidos porque ya no podía dejar de ver a Gimnasia. Mi viejo no tenía enemigos. Cuando hay enemigos en Gimnasia es por interés. Muchos nombres no quiero dar, pero conozco mucha gente: a Gustavo Vásquez (vicepresidente de Gimnasia) mi viejo le vendió un Mehary en el año 1990, así que lo conozco. Conozco a Carlitos Anacleto, es innumerable la gente que conozco gracias a mi viejo, y es toda gente buena. Lo que pasa es que mi viejo cuando veía que un mango iba al bolsillo se ponía como loco. Y veía que el club iba en decadencia".
Evidentemente había varias aspectos de la vida del club que le disgustaban a Oscar. Y su hijo tomó la posta. "Lo que quiero a partir de ahora es que Gimnasia sea Gimnasia... Pero hay que evitar esa gente que se mete un peso en el bolsillo, o el que está por interés, el que tenía un café y pasó a ser un empresario. Y yo sigo vendiendo muebles usados, y mi viejo tenía su camioneta modelo '64. Eso éramos nosotros".
"Lo que se es que a mi viejo lo ponía mal cuando veía que una transferencia no estaba inscripta, o que había tanto dinero y no se compró ningún jugador. Eso lo ponía mal. Entonces en la Asamblea se puso nervioso porque los números que el tenía no eran los que daba la Comisión Directiva actual", prosiguió.
La enorme cantidad de gente que llegó al hospital Rossi fue una clara muestra de ligazón entre Oscar y el club. "Llegué al hospital Rossi a las nueve y pensé que jugaba Gimnasia, por la cantidad de gente que había, y no encontraba el estadio. Lo encontré a mi viejo en una camilla en la cual había luchado por su club".
El relato, cargado de dolor, en todo momento aportó detalles sobre la personalidad de Oscar Montesino y de su lucha por el club de sus amores, ese que lo tuvo siempre rondando por donde fuera necesaria la presencia del hincha fiel. "Por su forma de ser, hemos tenido muchas peleas y también era de discutir mucho cuando las cosas que pasaban en el club no le gustaban. Mi padre no soportaba que nadie se llevara un peso que no le correspondía a su bolsillo, por eso era tan pasional", recordó su hijo en una jornada muy triste para toda la familia Tripera.
"La pasión de el era Gimnasia, a mi me quiso ingresar en la política muchas veces. Y por mi carácter fuerte siempre chocamos, y algún día me iba a ver matar a algunos que no son hinchas de Gimnasia, por supuesto", continuó recordando Raúl Montesino, quien luego explicó las circunstancias en las que se enteró del fallecimiento de su padre: "Yo estaba cenando en mi casa y me avisó la esposa de mi viejo, Teresa. Y en el hospital Rossi me enteré de como se había desarrollado todo: de que a mi viejo lo habían increpado. Y mi viejo era un tipo emocional, que nunca le faltó el respeto a nadie y siempre quiso las cosas claras para Gimnasia. Por eso se compró un cero kilómetro hace dos meses, sino hubiese tenido una Ferrari desde hace diez años, cuando estuvo con Venturino en la política el club".
Repudió las circunstancias en las que se produjo el deceso de su padre durante la asamblea del martes y recordó que Oscar Montesino "tenía tres infartos del año 97 cuando Guillermo Barros Schelotto debutó en Boca, así que es para darse una idea que mi papá hace diez años que estaba con problemas de infarto de miocardio".
Montesino hijo disparó con munición gruesa. "Lo que me enteré, y no por gente que estaba con mi viejo, sino por cualquiera que estaba en la asamblea, es que fue increpado. Era una persona con muchos infartos por delante y era de Gimnasia, quería los números claros. Era peleador por Gimnasia, no por política. Sino tendría que andar en muchos autos cero kilómetro. Mi viejo tenía un Palio, que vale 30 mil pesos, no tenía un auto de 130 mil. Que lo podría haber tenido, si estuvo tres veces en Comisión Directiva. Por eso digo que estas personas no saben lo que era Oscar Montesino, y yo como hijo lo se", dijo con dolor.
Con el correr de la nota, afloraron los recuerdos de su padre. "Mi viejo vendía autos usados, "cachivaches". En La Plata todo el mundo lo conocía porque en los '70 le compraban autos usados. Mi viejo fue siempre gimnasista. Tiene amigos como Oscar Venturino, como Cacho Sessa, como Walter Gisande, como Marcelo Ferrari. Muñoz fue un amigo. No le gustaba que nadie robe en el club, pero no hablo de Muñoz, sino en general. Cuando veía que un número no daba, no le gustaba", recordó.
Oscar Montesino fue un hombre preocupado por el devenir gimnasista y varias eran las cuestiones que le preocupaban. "El tema del estadio del Bosque fue una discusión muy grande. Volvió a ir al estadio hace siete u ocho partidos porque ya no podía dejar de ver a Gimnasia. Mi viejo no tenía enemigos. Cuando hay enemigos en Gimnasia es por interés. Muchos nombres no quiero dar, pero conozco mucha gente: a Gustavo Vásquez (vicepresidente de Gimnasia) mi viejo le vendió un Mehary en el año 1990, así que lo conozco. Conozco a Carlitos Anacleto, es innumerable la gente que conozco gracias a mi viejo, y es toda gente buena. Lo que pasa es que mi viejo cuando veía que un mango iba al bolsillo se ponía como loco. Y veía que el club iba en decadencia".
Evidentemente había varias aspectos de la vida del club que le disgustaban a Oscar. Y su hijo tomó la posta. "Lo que quiero a partir de ahora es que Gimnasia sea Gimnasia... Pero hay que evitar esa gente que se mete un peso en el bolsillo, o el que está por interés, el que tenía un café y pasó a ser un empresario. Y yo sigo vendiendo muebles usados, y mi viejo tenía su camioneta modelo '64. Eso éramos nosotros".
"Lo que se es que a mi viejo lo ponía mal cuando veía que una transferencia no estaba inscripta, o que había tanto dinero y no se compró ningún jugador. Eso lo ponía mal. Entonces en la Asamblea se puso nervioso porque los números que el tenía no eran los que daba la Comisión Directiva actual", prosiguió.
La enorme cantidad de gente que llegó al hospital Rossi fue una clara muestra de ligazón entre Oscar y el club. "Llegué al hospital Rossi a las nueve y pensé que jugaba Gimnasia, por la cantidad de gente que había, y no encontraba el estadio. Lo encontré a mi viejo en una camilla en la cual había luchado por su club".
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