Jorge Raúl Mieri

Su fallecimiento

El fallecimiento de Jorge Raúl Mieri impactó en distintos ámbitos de la Ciudad, fundamentalmente en los sectores artísticos, ya que su vida la forjó como un artista práctico y creativo. Formó diferentes grupos de amigos en los ámbitos en los que desarrolló sus actividades y fue un destacado docente.

Había nacido en La Plata el 12 de octubre de 1926 y gran parte de su infancia, adolescencia y juventud la hizo en su barrio natal, de 29 y 51, donde integró la denominada "escudería Olympia", en la que impulsaron diferentes proyectos que en la actualidad se recuerdan como grandes hitos del barrio cercano al parque San Martín.

Estudió en la escuela primaria Anexa, luego siguió la secundaria en el colegio Nacional Rafael Hernández y se recibió como profesor en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.

Tras conocer a María Marta Giavi, que vino desde Monte Caseros a esta Ciudad a estudiar, se casó con ella y tuvo cinco hijos (Nicolás, Florencia, Inés, Juan y Margarita) y seis nietos (Agustina, Lucía, Francisco, Valentina, León y Juan Nicolás). María fue su enorme apoyo para desarrollar la vida del modo en que lo hizo, tal como la había soñado.

Con espíritu de artista libre y genuino, "El Negro", tal como lo llamaban en su círculo de amigos, desplegó sus actividades en todos los ámbitos en los que participó. Creó y construyó su casa en City Bell, como uno de los primeros habitantes del barrio Nirvana, una zona sin fronteras, abierta a la naturaleza, a la que protegió con su máximo énfasis e incluso formó una comisión vecinal para cuidar el barrio hasta en el más mínimo detalle. Su vivienda la concibió con una visión moderna, con una precisa y generosa combinación de madera y vidrio.

En lo laboral se destacó como docente, con clases en la facultad de Bellas Artes y en su casa, como así también entregó sus conocimientos creativos con su aporte desde lo visual para campañas preventivas del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

Una vez retirado de la actividad laboral, siguió dictando sus clases particulares de arte, se reunía con sus amigos en uno de los reconocidos bares de City Bell y no le dio tregua a su pasión por el club Estudiantes de La Plata.

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