Una plaga pone en jaque a dos lapachos de diagonal 77

La denominada cochinilla provoca un incesante debilitamiento y afecta a tallos y ramas

Admirados por su vistosa floración rosada, su refrescante sombra y su condición de especie autóctona de nuestro país, los lapachos platenses enfrentan desde hace varios años un enemigo que silenciosamente gana sus ramas y les provoca un lento pero incesante debilitamiento. Las cochinillas parasitan masivamente tallos y ramas, alimentándose de savia que transforman en una capa blanca atractiva para las hormigas pero perjudicial en los aspectos estético y ambiental.

Por tratarse de una especie elegida en tiempos recientes por la Comuna, la Universidad Nacional y organizaciones no gubernamentales locales para reforestar ramblas, veredas, jardines y paseos, la mayoría de los ejemplares de lapacho vive sus años de juventud; sin embargo, nunca han recibido la atención fitosanitaria que les permita librarse, aunque fuera temporariamente, de la amenaza de las plagas.

Ahora vecinos y transeúntes perciben que la explosión de color con que las plantas despidieron 2011 dejó paso a ramas y brotes verdes cubiertos por múltiples excrecencias blancas. "Me llamó la atención verlas en los árboles de mi barrio, y empecé a fijarme en otros similares como los de 47 entre diagonal 77 y 4, y 46 entre diagonal 77 y 5" señala Carlos Paz: "están todos apestados, llevé una muestra a un vivero y me dijeron que se trata de una plaga, una cochinilla que los arruina de a poco; sería bueno que además de plantarlos les hicieran el mantenimiento que corresponde".

Originarios de la zona comprendida entre el sur de México y el norte de Argentina, los lapachos (de la familia "Tabebuia", según su denominación científica) tienen riqueza ornamental, forestal y medicinal; su madera es rosada, sus raíces profundas y su follaje semipermanente. Las flores, que pueden ser rosadas, blancas o amarillas, aparecen en nuestra región a mediados de la primavera, cuando la planta se encuentra sin hojas.

Su llegada a la Ciudad, en forestaciones como la del centro comercial de calle 12, varias plazoletas y ramblas, generó entusiasmo. Existe, incluso, una ONG llamada Asociación Civil Naturaleza y Cultura, cuyos referentes emprendieron viaje por el noroeste argentino para recolectar 200 mil semillas que serán plantadas en nuestra región.

UNA PLAGA QUE AVANZA

Existen unas 6 mil especies de cochinillas, insectos pequeños de uno a cinco milímetros de longitud que atacan cualquier órgano vegetal insertándole su "trompa", semejante a un estilete, para succionar los fluidos. Las ninfas viven sobre las hojas, pero los adultos se trasladan a las ramas jóvenes; una vez fijos, no se mueven más en toda su vida, que puede durar semanas o meses. A partir de ese momento, excretan una cubierta cerosa protectora, que puede tener diferentes características; las "Ceroplastes grandis", cochinillas "cerosas" o "del aguaribay" -que suelen verse en acacias, jacarandás, plátanos, eucaliptos y cítricos- producen una película blanca de melaza con textura similar al fondant de repostería, propicia para la formación de hongos y un imán para las hormigas.

La contaminación ambiental que se da en áreas con intenso tránsito vehicular potencia la multiplicación de estos organismos que pueden poner 1.500 huevos dos veces por año. Las estrategias de control se centran en el uso de plaguicidas específicos basados principalmente en aceites minerales.

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