Cambia la rutina familiar con la vuelta al colegio

Se fueron las vacaciones y las familias ya están preparadas para afrontar un nuevo ciclo lectivo

Lisandro Miranda está a punto de empezar una etapa clave en su vida. El año pasado terminó el jardín de infantes y en pocos días comenzará la escuela primaria. Sus padres, Luciano y Manuela, lo vienen preparando desde hace tiempo. Y Lis -como lo llaman todos- está ansioso. "Hace quince días que no para de preguntar cuando empiezan las clases", relata la madre. Como el niño "no entiende" de paros docentes, en la casa tuvieron el cuidado de no hablarle de fechas. "Para no generarle expectativas y calmar su impaciencia, no le decimos que va a ir mañana (por hoy) o pasado, sino que falta poquito", explica Manuela.

Al igual que la familia Miranda, otras miles tienen las mochilas y los útiles nuevos preparados, mientras conviven con la incertidumbre acerca de cuándo podrán estrenarlos.

No obstante, tarde o temprano las aulas se llenarán de alumnos. Y para "entrenar" a su hijos con vistas a ese día, los Miranda tuvieron doble trabajo. Porque no sólo Lisandro iniciará la primaria. Su hermanita Catalina pasará a la segunda sala de jardín, y el cambio para la niña no será menor, ya que por cuestiones de trabajo de sus padres deberá "mudarse" del centro de nivel inicial 912 de Berisso al 968 (ex Normal 2) de La Plata.

EMPEZAR DESDE CASA

¿Cómo los prepararon? "Con tiempo", cuentan Manuela, quien trabaja en el Centro de Formación Profesional 408 con sede en el Albert Thomas, y Luciano, empleado de un comercio platense. "Como la escuela (N° 3 de Berisso) queda cerca de casa, cada vez que salimos a caminar con Lis pasamos por allí para que la vea y se vaya familiarizando. Aunque todavía se sigue sorprendiendo por el edificio, que es enorme comparado con el jardín", describen.

"Desde el año pasado venimos hablándole mucho, contándole que va a estar con chicos más grandes, que va a aprender a leer y a escribir, que podrá jugar menos y que tendrá que prestarle atención a la maestra", resume la mamá.

La preparación llevó más tiempo y otras actividades. "Tratamos de reproducir ciertas cosas en casa. Que se quede sentado escribiendo, o prestando atención a la lectura de un cuento", dice el padre.

También apelaron a la tecnología. "El hecho de escribir su nombre en la computadora, o de comprobar lo que podía hacer apretando una sola tecla, lo deslumbró", acotaron.

CERCA DEL TRABAJO

El cambio de Catalina no será de nivel de enseñanza, pero sí de establecimiento educativo y de ciudad. "Como trabajo en el Albert Thomas, necesitaba un jardín que me quedara cerca y que, a la vez, fuese bueno", comenta la madre para asegurar que encontró ambas cosas en el ex Normal 2, de diagonal 78 y 5.

"Cata está encantada. La llevamos a conocer el jardín cuando fuimos a anotarla, para que lo vea y se vaya acostumbrando, porque es muy grande en comparación con el anterior. Pero ella es muy suelta y decidida y enseguida dijo que sí, que quería ir a ese cole", cuenta Manuela sonriendo.

Por último, la familia Miranda reconoce le costó armar la canasta escolar, pese a que "hubo ayuda de los abuelos". "Les compramos mochilas con rueditas para evitar el peso, y ninguna baja de 250 pesos. Y en tres cuadernos de tapa dura gastás casi cien. Claro que hay cosas baratas, pero les duran poco y nada", concluyen los padres de Lisandro y Catalina.

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