Quién es Navarrete, la nueva figura de Tinelli
| 19 de Agosto de 2012 | 00:00
Está claro que no es El Jefe porque sí. Donde pone el ojo, pone la bala. Solo el ojo clínico de Marcelo Tinelli pudo ver el potencial de Manuel Navarrete, un productor más de Ideas del Sur, ni bueno ni malo, cuya característica principal era una pelada tipo bola de billar. El carnet de admisión al exclusivo club de los famosos lo obtuvo por un error que el conductor de “ShowMatch” convirtió, una vez más, en un hallazgo. Como lo hizo en su momento con Peter Alfonso, “El Negrito” Luengo y “Tito” Speranza.
“Una vez me enfocaron en cámara -cuenta-. Mi hermano menor, Diego, me dijo que me veía muy blanco y me regaló un autobronceante. No me convencía mucho, pero me lo puse un lunes para ir a trabajar. Me empezaron a decir que tenía buen color y yo explicaba que era porque había estado jugando al fútbol. Al día siguiente me lo volví a poner, pero no me dijo que me tenía que lavar bien las manos ¡Y me quedaron color naranja!”.
Al ver cómo venía la mano, Navarrete se defendió asegurando que había estado haciendo figuras de plastilina con su hijo Lorenzo, de cinco años. Nadie le creyó. El rumor creció hasta llegar a los oídos de los productores generales “Chato” Prada y Fede Hoppe. Un segundo después lo supo Tinelli y se jugó. “Navarrete -le dijo-. Lo veo de otro color. Muéstreme las manos”. Cuando las dio vuelta estalló la carcajada. En ese momento nació en “ShowMatch” un nuevo personaje.
EL PRECIO DE LA FAMA
“¡No lo puedo creer! -exclama todavía asombrado-. Estoy viviendo algo que jamás pensé que me iba a pasar. Salgo a comprar facturas y me las regalan. Al supermercado solo puedo ir muy temprano a la mañana porque si está lleno, se me complica. Y ni hablar de las mujeres. No se me tiran encima pero la popularidad enamora”.
El otro Navarrete, el que vive detrás de las cámaras, tiene dos hermanos: Diego es empresario gastronómico y Nicolás oficial de policía. Después de convivir durante 12 años y tener un hijo, rompió la relación hace siete meses. Por la razón que sea, no quiere hablar del tema. Su madre, Liliana, es ama de casa. Su padre, Emilio, es dueño de una imprenta. Hasta hoy, al menos, Navarrete vive solo.
Se rapa desde hace 25 años, se ganó la vida en el negocio inmobiliario, y siempre tuvo un sueño inalcanzable: trabajar en la tele, aunque sea barriendo el piso. Y lo consiguió. Pero no para barrer sino para ser todo un personaje a pesar que niega serlo.
“A veces me agarra vértigo porque no busqué todo esto ni soy actor. No armo un personaje: soy como me ven en la tele. Pero quiero seguir produciendo, que es lo que más me gusta hacer en la vida”, aseguró el productor estrella de Ideas del Sur y uno de los nuevos empleados “mimados” por Marcelo Tinelli, el dueño de Ideas del Sur.
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