Estaba desaparecida y la encontraron enterrada debajo de un pelotero

Fue en su casa de 18 y 424. La pareja había dicho que estaba en Paraguay. Lo denunciaron y ahora quedó detenido

Hacía poco más de dos meses que a Sonia Mabel Morel Escurra (25) no la veían por el barrio. Al que sí veían era a su pareja, Oscar Daniel Abramo (39), deambulando con las cuatro hijitas de la mujer y lamentando su rol de hombre abandonado.

Pero Escurra no se había ido a ningún lado: la policía la encontró ayer enterrada en su casa de Villa Elisa, debajo de un pelotero en el que jugaban las nenas. Abramo quedó detenido por “homicidio doblemente calificado por el vínculo y violencia de género”, informaron fuentes judiciales.

“El pelotero fue fabricado por el hombre y en él jugaban las niñas, sin saber que su madre estaba muerta debajo. Un grado de perversión pocas veces visto”, reconoció el fiscal que investiga el caso, Marcelo Romero.

El hecho ocurrió en un terreno de 18 y 424, en Villa Elisa, que comparten varias viviendas precarias

 

En una de ellas, ubicada en la parte central del predio, vivían Sonia y Oscar, con las tres niñas de 2, 4 y 5 años y una bebita de 5 meses. Según la familia, esta última es hija de Abramo, aunque distintas fuentes policiales y judiciales aseguran que no, pese a que “él la inscribió como propia”.

“Se conocieron hace 8 meses y ella (por Sonia) ya estaba embarazada”, dijo un investigador. Los parientes del hombre dicen también que la pareja se radicó en ese terreno “hace más de un año, después de que a él lo echaron de otro lugar”, pero los pesquisas refieren que se instalaron allí “hace 5 meses”.

En lo que todos coinciden es en describir al acusado como “violento” y en contar que conoció a la víctima en una casa de citas. Por entonces él era empleado de una carnicería de la zona del Parque Ecológico, pero ya no trabajaba ahí.

las sospechas

“Desde hace un par de meses andaba por el barrio con las nenas, diciendo que su mujer se había ido al Paraguay y ya no podía trabajar porque tenía que cuidar a las chiquitas”, dijo un pesquisa. Muchos vecinos consideraban a Abramo como un hombre cordial y no dudaban en ayudarlo con ropas o comida. Pero sus familiares no pensaban igual.

Los que viven en otras casitas del mismo terreno estaban al tanto de las fuertes discusiones que Abramo mantenía con su pareja, por lo que sospecharon de la versión de que ella se hubiera ido al Paraguay, abandonando a sus hijas. Cuentan que contactaron a la Policía, pero “no investigaron”, como ellos le sugirieron que hicieran (ver página 21).

Así pasaron los días, hasta que una serie de incidentes sacaron a la luz a esta espantosa historia.

De acuerdo al relato de allegados y voceros del caso, el sábado pasado el imputado discutió con sus parientes, quienes el lunes lo echaron del terreno y le cerraron el acceso con un portón. Antes de eso, en el Día de la Madre, Abramo se emborrachó, peleó con otros familiares y hasta se enfrentó a trompadas con algunos de ellos. En medio de esa disputa “el hombre confesó, no sólo que había asesinado a su pareja, sino que la había enterrado en el terreno”, dijeron las fuentes.

Después de que lo echaron, Abramo pasó buena parte del tiempo en la Casa del Niño de Villa Elisa (donde a diario las chiquitas recibían contención entre las 8 y las 4 de la tarde). Y el martes, la hermana de Abramo llamó a los primos que residen en el terreno de Villa Elisa para confiarles el terrible secreto que habría revelado aquel en plena pelea. Uno de estos primos decidió llamar al 911.

Por la gravedad de la denuncia, los operadores la derivaron a la DDI, que el mismo martes a la noche envió a un grupo de detectives a escuchar esa declaración.

Según una fuente judicial, en un principio el testigo dijo que sospechaba que el hombre había asesinado a Sonia, aunque luego confirmó que en una discusión Abramo confesó ser el autor del hecho. Notificado de las novedades, el fiscal Romero pidió el aval judicial y antes de las 8 de la mañana de ayer desembarcó en el terreno con Bomberos y Policía Científica.

perverso

Los peritos no tardaron en descubrir que había tierra removida debajo de un pelotero de madera, en el frente del predio.

Se iniciaron las tareas de excavación y a unos 30 centímetros de profundidad encontraron el cadáver de la mujer. A partir de ese momento la tierra fue removida con pequeñas cucharas para resguardar al cuerpo, la ropa y cualquier otra evidencia, tarea que demandó varias horas.

El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial, donde recibirá 72 horas de frío por el grado en descomposición en el que se encontraba, para luego ser sometido a la autopsia que determinará las causales de la muerte.

“Por el estado en el que está no se puede saber a simple vista si tiene algún tipo de lesión”, refirió un jefe policial.

Mientras tanto, varios grupos operativos rastrillaron la zona en busca del acusado, hasta que lo encontraron caminando por 14 y 423 bis, “con la bebita en un cochecito”, amplió la misma fuente. Del imputado dijo que se lo vio “inconmovible. No reconoció nada, ni se le cayó una lágrima”.

En la casa donde vivió hasta el lunes los peritos no encontraron ropas ni elementos con sangre, algo que adjudican a que “pasaron alrededor de dos meses” desde el momento del crimen.

Según fuentes judiciales, no hay registros de denuncias por violencia de género contra Abramo, quien tendría antecedentes penales. Hasta anoche esta información no estaba confirmada.

El acusado quedó aprehendido e incomunicado en la comisaría Sexta de Tolosa, a disposición del fiscal Romero, que hoy lo indagará por un delito que contempla la máxima pena: perpetua.

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