La censura en el cine, presente en el siglo XXI

Por

NICOLAS ISASI

En las últimas semanas se generó un debate acerca de lo sucedido con “The Interview”, filme que parodia el estado Norcoreano, por la temática que las películas deben exhibir al público. La censura, de esto hablamos, es el medio por el cual un sujeto (el Estado, un grupo influyente o un individuo) pretende conservar lo que hay, para que el cambio en las condiciones políticas, morales o religiosas quede erradicado, evitando la circulación de libros, documentos y películas, con el objetivo de controlar y limitar la libertad de expresión.

El promotor principal de la censura en el cine en Estados Unidos fue Will Hays, presidente de la asociación cinematográfica Motion Picture Producers and Distributors of America (MPPDA), creada en 1922. Él elaboró una lista con los temas que debían evitarse en las obras fílmicas y en 1930 fundó el Studio Relations Committee (SRC) para aplicar dichas normas. Con la ayuda del sacerdote Daniel Lord, se creó el famoso Código Hays, que determinaba con una serie de reglas restrictivas qué se podía ver en pantalla y qué no, prohibiendo desnudos, caricias, malas palabras o violencia desmedida. El código fue aprobado por la MPPDA el 31 de marzo de 1930 y se aplicó desde 1934 hasta 1967, para dar lugar al nuevo sistema de Clasificación por edades de la MPAA (hoy de uso corriente en la mayor parte de los países).

Las películas más censuradas del siglo XXI han sido: “Irreversible” (2002, Gaspar Noé), “Secreto en la montaña” (2005, Ang Lee), “Borat” (2007, Larry Charles), “A Serbian Film” (2010, Srdjan Spasojevic) y “The interview” (2014, Evan Goldberg y Seth Rogen), entre otras

Pasada esa etapa uno podría pensar que el temor a la censura había terminado, pero observando a la distancia recién comenzaba. Uno de los casos más emblemáticos de la década del ’70 fue “La naranja mecánica” de Stanley Kubrik. Prohibida en media Europa al momento de su estreno, estuvo nominada a varios premios, aunque el galardón más importante fue el del Festival de Venecia. En países como Inglaterra y Estados Unidos fue censurada por ser una película de culto con fuertes escenas. “El exorcista” de William Friedkin, ganadora de 14 premios (entre ellos al mejor guión y sonido en los Oscars) también fue censurada en varios estados de Norteamérica al notar que las personas salían muy “impactadas” de las salas de cine.

Y en este siglo, la tendencia continúa, oculta. Las películas más censuradas del siglo XXI han sido: “Irreversible” (2002, Gaspar Noé), prohibida únicamente en Nueva Zelanda, pero condenado en todo el mundo por la extrema violencia en el plano de la violación de una mujer (Mónica Belluci) que dura más de 10 minutos sin cortes; “Secreto en la montaña” (2005, Ang Lee), ganadora de 133 premios incluyendo 3 Oscars (uno de ellos a la mejor banda sonora creada por el argentino Gustavo Santaolalla), aunque prohibida su exhibición en China, dado que el país consideró que era una temática muy pesada para su sociedad (además, la cadena Rai censuró en el 2008 varias escenas entre los dos protagonistas, por lo que la audiencia nunca supo que había una relación homosexual entre ellos, lo que generó críticas a la cadena de televisión italiana; hoy más de 50 países siguen considerando la homosexualidad un crimen); “Borat” (2007, Larry Charles), censurada en China, Rusia, Tailandia, Egipto, Malasia y Kazajistán por ir en contra de dichos países (el actor que interpretó a Borat, Sacha Cohen, además de haber ganado un Globo de Oro por su interpretación fue denunciado por el Centro Europeo de Hamburgo por instigación al odio racial; la embajada de Kazajistán instó a la productora HBO a despedir al comediante); “A Serbian Film” (2010, Srdjan Spasojevic), prohibida en España, Noruega y Brasil, la película es sin duda una de las más controvertidas de todos los tiempos, con desagradables escenas de sexo explícito que incluyen violaciones e incesto; y, al final de la lista, “The interview” (2014, Evan Goldberg y Seth Rogen): prohibida en Corea del Norte ya que el país califica como “un acto de guerra” el asesinato en pantalla de su líder Kim Jong-un. Por amenazas, Columbia retrasó el estreno, planeado para el 3 de octubre de 2014 hasta el 25 de diciembre. Por estos días causa revuelo por su proyección en las salas de cine.

EN ARGENTINA

No es una historia que ataña solamente a las producciones extranjeras. En nuestro país, el peronismo sancionó el primer código de censura tomando el modelo del Código Hays, y estableció que no se permitiría ningún filme que “pueda rebajar el nivel moral de los espectadores”. Por aquellos años varias estrellas tuvieron que migrar, como es el caso de Libertad Lamarque o Luisa Vehil (nombre que lleva hoy una de las salas del Teatro Cervantes). En el libro “La censura cinematográfica en la Argentina, según pasaron los años” de Hernán Invernizzi, se menciona la prohibición a la mayor cómica argentina de todos los tiempos, Niní Marshall, sobre su interpretación de en su personaje Catita, con el insólito argumento que deformaba el idioma.

Miguel Paulino Tato, designado al frente del ente calificador durante el gobierno de Isabel Perón, se convirtió en sinónimo de la tijera durante aquellos años y en los posteriores, en plena dictadura militar. Esta es una lista de películas que fueron editadas o censuradas entre 1976 y 1983: “Embrujada” (Armando Bo, 1969), “El monstruo de Londres” (I Monster, Stephen Weeks, 1971), “La naranja mecánica” (Stanley Kubrick, 1971), “Muerte de la noche” (Deathdream, Bob Clark, 1972), “Drácula, el último románico” (Dan Curtis, 1973), “Carrie” (Brian de Palma, 1976), “Rojo Profundo” (Profondo Rosso, Dario Argento, 1975), “Piraña” (Joe Dante, 1978) y “El descuartizador de Nueva York” (Lucio Fulci, 1982).

Mientras que entre las permitidas, directa o indirectamente apoyadas económicamente por el gobierno de facto, se encuentran, entre otras, el filme sobre las bondades del Mundial 78 “La Fiesta de Todos” (Sergio Renán), además de “Las locuras del profesor”, “Vivir con Alegría” (Palito Ortega), “Los Éxitos del Amor” (Fernando Siro), “Cuatro Pícaros Bomberos” (Carlos Galletini), “Millonario a la Fuerza” (Enrique Dawi), “Custodio de Señoras”, “Las Muñecas Hacen Pum” o “Expertos En Pinchazos” (Hugo Sofovich). Tato decía: “yo quiero un cine positivo, limpio, decente, un cine que sea cultural y no solo industrial”.

Hubiera sido conveniente, en cambio, seguir los consejos de la propia Junta de Censores británica: “Una educación de primera clase; conocimiento de la vida y experiencia del mundo; sentido común; sentido del humor; penetración imaginativa en las reacciones del público agregando a esas cualidades que deben ser subrayadas por dos elementos: gusto por el cine y un saludable disgusto por la censura”.

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