Cumbre por Presupuesto y cargos en Diputados
| 16 de Octubre de 2016 | 02:00
Los intendentes del peronismo en sus distintas versiones -dialoguistas, kirchneristas o pejotistas a secas- están dispuestos a avanzar en un acuerdo con el oficialismo para votar el proyecto de Presupuesto 2017 que la administración de María Eugenia Vidal acaba de enviar a la Legislatura. Buscarán modificar diversas cuestiones que tienen que ver con la posibilidad de asegurarse fondos necesarios como el agua para encarar el año electoral. Pero si hay acuerdo, irán por más: pretenden dar la pelea por el gobierno de la Cámara de Diputados bonaerense.
En la cumbre que realizarán en los próximos días, esas dos cuestiones serán tema de debate y discusión. Ya existieron sondeos en encuentros formales e informales que integrantes de los grupos Esmeralda y Fénix mantuvieron con funcionarios nacionales y provinciales.
Los Esmeralda, liderados por Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Gabriel Katopodis (San Martín), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Juan Zabaleta (Hurlingham), entre otros, hablan seguido con el ministro de Gobierno, Federico Salvai. Los Fénix, entre los que se encuentran Ariel Sujarchuk (Escobar), Gustavo Menéndez (Merlo), Verónica Magario (La Matanza) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), también empezaron a abrir canales de diálogo con ambas administraciones del macrismo.
Ya hubo gestiones, además, para acercar a la mesa de debate a los alcaldes ultra K. De esa tarea se encargaron hace algunas horas Insaurralde y Zabaleta cuando se encontraron con Patricio Mussi (Berazategui) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).
El desafío que afrontan los intendentes de las distintas vertientes del peronismo es unificar criterios en medio del virtual estado de anarquía que afronta el PJ tras la derrota electoral. Aún cuando existe una conducción formal a cargo de Fernando Espinoza, ese liderazgo está en tela de juicio. Tampoco Cristina Kirchner puede, por sí sola, sintetizar el proceso de tribalización instalado en el justicialismo.
“Hay que ser inteligentes; somos un tercio de la Cámara de Diputados y juntos podemos disputar la conducción. La cuestión interna que quede para más adelante”, razonan no pocos dirigentes. Ese mensaje habría sido el que dejó a todos los dirigentes con los que se está viendo por estos días una de las figuras más requeridas del peronismo: Florencio Randazzo.
Hubo un atisbo de negociación que pareció caminar ese sendero. Cuentan que Salvai propuso a varios jefes comunales un acuerdo para votar el Presupuesto. Sus ocasionales interlocutores lo frenaron: ese proyecto clave para Vidal se discute junto con las autoridades de la Cámara baja.
El peronismo no quiere ser convidado de piedra en la discusión por el poder legislativo. A fines del año pasado, sus profundas divisiones -hay un bloque de La Cámpora, otro peronista más clásico y un tercero más ligado a los Esmeralda-, terminaron por facilitar el acuerdo de gobernabilidad que Vidal selló con Sergio Massa y que encumbró a Jorge Sarghini en la presidencia de la Cámara baja.
Ahora se muestran proclives a reemplazar al massismo en ese rol de sostén y reaseguro legislativo para Cambiemos. Un deseo que también gana terrero en el oficialismo donde apuntan a deshacer aquél entendimiento con el tigrense en función de la estrategia electoral del PRO de intentar polarizar con el peronismo entre “lo nuevo y lo viejo” y procurar dejar al Frente Renovador ajeno a ese debate.
Pero para ello, los alcaldes deberán accionar sobre los diputados de esos tres bloques y ofrecer a Cambiemos un acuerdo que contemple a los 37 legisladores. La duda es qué harán varios de los integrante del bloque del FpV (son 17). “Si no votan a nivel nacional el Presupuesto, acá tampoco lo harán”, dicen en fuentes del peronismo.
Con una postura unificada, los tres sectores del peronismo podrían quedarse con la vicepresidencia de la Cámara baja para acompañar eventualmente la presidencia del macrista Manuel Mosca.
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