Se agranda la brecha y el pollo ya vale menos de la mitad que la carne vacuna
| 16 de Octubre de 2016 | 02:33

Por ALEJANDRO SALAMONE
La carne es un alimento de origen animal que aporta entre un 16 y un 20 % de proteínas. De aquí que se le denomine un alimento proteico. Y para conservar la mayor proporción de esas proteínas, habría que consumirla cruda, como hace el resto de animales carnívoros. El ser humano, en cambio, necesita consumirla cocinada, como por ejemplo, carne asada al horno, y por ello las proporciones pueden disminuir. La carne de vaca, la de pollo, la de cerdo, todas aportan las proteínas necesaria para la vida de las personas, lo que cambia es el precio en el mercado.
Quizás por ese factor y por los cambios de hábitos basados en dietas más sana, lo que era impensado en la década ´40 hoy es casi una realidad: el consumo de carne de pollo está por alcanzar al vacuno en Argentina. Mientras el primero registra un aumento exponencial, el segundo sigue en caída libre.
No es casual entonces que en los últimos años se haya dado en La Plata un verdadero boom de aperturas de locales dedicados a la venta de productos de granja, a punto tal que resulta raro no encontrarse con uno en cualquier barrio.
La Agencia Platense de Recaudación (APR) tiene registradas actualmente no menos de 360 pollajerías o venta de productos de avícolas distribuidas en los barrios de la Ciudad, contra las 162 que existían en 2013; es decir que en tres años se registró un crecimiento que supera el 100 por ciento en comercios del ramo.
LA DIFERENCIA DE PRECIOS
En lo que respecta al facto estrictamente de la economía hogareña, la diferencia entre el precio de la carne vacuna y la de pollo es significativa: el promedio del corte de vaca ronda los $100 mientras que el kilo de pollo entero se consigue a $40, es decir una diferencia de $60 que a la hora de hacer cuentas repercute fuerte en las familias platenses.
Para hacer un asado en casa, una familia tipo, con hijos adolescentes, gasta en promedio $500 con ensalada y bebidas. El kilo de costillas de buena calidad ronda los $135 y el vacío trepa hasta los $140. También hay de inferior calidad, pero en ese caso el gasto por el mismo asado no baja de los $400.
En las carnicerías aseguran que el consumo de carne vacuna bajó en promedio -algunos comercios del ramo lo sienten más y otros menos- un 30% con relación a la misma altura del año pasado, cuando el kilo de costillas se pagaba entre $70 y $80.
“Tenemos muchos clientes que hasta hace un tiempo llevaban asado todas las semanas y ahora lo hacen semana por medio o los vemos mucho menos. Las ventas bajaron, sin dudas, hasta un 30 por ciento en un año. Para ser claro hacemos la misma caja que el año pasado pero con una inflación que en el rubro supera el 35 por ciento anual”, dijo un carnicero platense, y agregó que “lo que más sale son los cortes más barato y por supuesto el pollo que nosotros vendemos en gran cantidad a $39 el kilo”.
LA CAIDA A NIVEL PAIS
Lo que sucede en la Región se propaga a nivel nacional. Pues el consumo interno de carne vacuna sigue en caída en Argentina. En los primeros nueve meses del año, bajó un 8,7% versus igual período del año pasado.
Según un informe difundido recientemente por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo de carne vacuna por habitante se ubicó en 54,8 kilos entre enero y septiembre pasados. Con ese registro, se encuentra en el peor nivel desde 2011, cuando entre enero y septiembre de ese año marcó 54,5 kilos por habitante/año.
El consumo continúa viéndose afectado, además de la inflación, por una menor producción que se traduce, a su vez, en menor oferta de carne para el mercado. Vale recordar que hay un proceso de retención de hembras en el campo para apuntar a producir más terneros y que también se busca engordar los animales con mayor peso, procesos que no son inmediatos.
Entre enero y septiembre de 2016 la producción de carne vacuna equivalió a 1,94 millones de toneladas res con hueso, lo cual implicó una retracción de 6,3% anual, según el informe.
“La totalidad de la caída se explicó por el retroceso de la faena”, indicó Ciccra. En el acumulado del año se faenó un total de 8,60 millones de cabezas de ganado vacuno, 6,8% menos que en igual lapso del año pasado o 626,200 cabezas menos.
En términos de producción de carne, esta última descendió en 130 mil toneladas res con hueso con relación a enero-septiembre de 2015.
Como dato positivo, según Ciccra las exportaciones habrían ascendido a 179,6 mil toneladas res con hueso, lo que representa un alza de 11,8% anual. La participación de las exportaciones en la producción total habría alcanzado el 9,25% de la producción total. En los últimos años, con las trabas del anterior gobierno apenas superaba el 6 o 7 por ciento del total.
Los carniceros platenses coincidieron en que las costumbres de los clientes van cambiando de acuerdo a lo que puedan sus bolsillos, y en ese sentido señalaron: “Antes te pedían uno, dos o tres kilos de carne, según las necesidades. Ahora vienen y te dicen si le das 50 o 60 pesos de cualquier corte, según el dinero que tengan”.
EL POLLO, EL CERDO Y EL PESCADO
El consumo de pollo no para de crecer en el país y nuestra ciudad no es la excepción. Y lo que en la década del ´40 era impensado en el mercado de alimentos argentino está cerca de ocurrir: falta poco para que se equipare con el de carne vacuna. Actualmente se calcula que cada habitante consume por año per cápita 46 kilos de pollo contra 54,8 de bovino (ver gráfico).
El fenómeno se da en el marco de un crecimiento de la actividad avícola incesante y muy pronunciado, fundamentalmente desde la década del ´90 hasta hoy, y que los especialistas explican desde distintos ángulos: el económico, el alimenticio y desde una cuestión cultural.
Desde una pollajería ubicada en la zona de Villa Elvira, Esther Lucena apuntó que “el precio del cajón de pollo por 20 kilos sube y baja al menos tres veces a la semana para nosotros los comerciantes, pero siempre son monedas, entre 3 y 5 pesos y generalmente absorbemos ese incremento nosotros para no trasladarlo a los clientes”.
Sin embargo, Lucena dijo que “esta semana (por la que acaba de terminar) el cajón subió 60 pesos de un día para el otro, algo poco común, y ahí sí tuvimos que aumentar el precio a los clientes. Acá teníamos el kilo a $37,90 y ahora está a $40 el pollo entero”.
De acuerdo a un relevamiento realizado por este diario, pudo comprobarse que si bien el promedio por kilo de pollo entero se paga $40, también hay hasta $50 dependiendo de la calidad.
En la recorrida se encontraron promociones de pata y muslo por 3 kilos a $105, pero hacia el fin de semana pasada se incrementó a $120.
Las milanesas de pollo se venden entre $60 y $90 el kilo.
Con la llegada del calor la gente comienza a consumir más pescado. En este caso, el precio de los más populares como la merluza y el cazón, en filete, ronda entre los $115 y los $130.
Lo que también ha ganado terreno en el mercado, es el consumo de carne de cerdo. No es casualidad que ya se vean en la Ciudad varios comercios dedicados solamente a la venta exclusiva de cortes de cerdo.
La bondiola se consigue a razón de $120, $130 el kilo, mientras que el pechito (costillas) están en $100, $110 el kilogramo.
“No llega a igualar a la del pollo, pero los argentinos se han acostumbrado a `tirar´ mucha carne de cerdo a la parrilla. La bondiola se ha hecho muy popular y muchos la eligen a la hora de prender el fuego”, dijo un carnicero platense.
Lo cierto es que con el paso del tiempo el consumo de tipos de carne per capita en Argentina ha variado considerablemente. No es un dato menor que en 1940 cada argentino consumía en promedio 3 kilos de pollo anual y ahora esa cifra haya aumento a 46.
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