Los servicios públicos de la Región, necesitados de inversiones y modernización
| 19 de Mayo de 2016 | 02:49

En numerosas ocasiones se ha tratado aquí sobre las distintas deficiencias que se registran en los servicios públicos de la Región, caracterizados por la irregularidad de sus prestaciones. A partir de ello, fueron enumeradas las imprescindibles condiciones que, según el testimonio de los especialistas, deberían regir para garantizar la calidad de esos servicios, tan vitales para la población. Así, se aludió siempre a la confiabilidad que deberían exhibir, al suficiente caudal o presión que debieran distribuir sus redes y, asimismo, a la necesidad de que los suministros domiciliarios e industriales se concreten a lo largo de todo el año, sin ningún tipo de interrupciones.
A esas premisas de naturaleza técnica -demasiadas veces incumplidas a lo largo de cada año- debería poder sumarse, por parte de las concesionarias, un acortamiento en los plazos de las reparaciones que, en cambio, suelen demorarse en forma irrazonable y, desde luego, generar nuevos e innumerables trastornos.
Tales consideraciones resultan válidas para enfocar el problema que debieron enfrentar en estos días tres colegios de la Ciudad -el Nacional, el Liceo Víctor Mercante y la Media 31- que se vieron obligados a suspender las actividades escolares durante el turno tarde de una jornada, al carecer del servicio de agua potable. A su vez, tal como se informó, algunas zonas del casco urbano padecieron de muy baja presión de agua y miles de vecinos encontraron dificultades para poder desarrollar tareas esenciales en sus hogares, como las de cocinar, limpiar o lavar ropa.
En el caso del Colegio Nacional, sus directivos señalaron que la falta de agua obedeció a un corte de luz que se extendió durante varias horas, en una situación que se prolongó hasta que se agotaron las reservas de agua. Cuando esto ocurrió, se decidió suspender las clases durante el turno tarde, al que concurren unos 900 alumnos del ciclo básico. También el turno tarde del Liceo y de la Media 31, como así también el jardín maternal que funciona en el club Universitario tuvieron que suspender las actividades por falta de agua.
Por su parte, también se conoció que, por una falla en la red de baja tensión, numerosas familias de Punta Lara quedaron a oscuras el sábado pasado, cuando ya se había hecho de noche, en una interrupción del suministro que, en algunas viviendas, se extendía hasta ayer.
Lo cierto es que, durante demasiados años, se han sumado las faltas de inversiones, en una situación que se hace sentir cada vez con mayor crudeza y que afecta a la capacidad y funcionamiento de los principales servicios públicos, muchos de ellos obsoletos, cercanos al colapso e incapaces de absorber los crecimientos urbanísticos y demográficos.
Como se ha dicho, las protestas también se centran en las demoras en que incurren las empresas de luz y agua para subsanar los inconvenientes. Esas tardanzas han inducido a los municipios- en no pocas oportunidades- a enviarle notas a las concesionarias para que arbitren los medios que hicieran falta para normalizar los suministros.
Cabría recordar que en el curso de los últimos años fueron tan reiteradas las falencias en los servicios públicos como las explicaciones o excusas presentadas por las empresas para intentar justificar las diversas defecciones. Ello ha sido y sigue siendo una constante demostración de las carencias que los caracterizan, que debieran ser revertidas de una vez por todas impulsándose las obras y trabajos que resulten necesarios.
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