La necesidad de evitar pérdidas y de normalizar el servicio de agua potable
| 20 de Junio de 2016 | 03:03

El reiterado problema de las pérdidas de agua y, subsiguientemente, de la falta de presión en muchas zonas de nuestra ciudad se manifiesta a lo largo de los doce meses del año, es decir también en períodos de menores requerimiento, como el invierno, y deja traslucir, por consiguiente, la presencia de fallas estructurales en la red y la necesidad de que las autoridades responsables impulsen acciones tendientes a normalizar el servicio.
Así una reciente nota reflejó los testimonios de vecinos de distintos barrios por las pérdidas de agua derivadas de las roturas en las cañerías, en una situación que se presenta en forma creciente en lo que va del año y, muy especialmente, durante el corriente mes.
Tal como se detalló, las protestas provinieron de sectores céntricos, como el de 43 y diagonal 74, en donde desde hace semanas mana agua desde un caño roto, al punto de que se llenó de verdín la rampa para discapacitados ubicada en esa esquina.
En el caso de 47 y 141, el reclamo de los frentistas puso de relieve que desde diciembre pasado existe una pérdida de agua que ha comenzado a romper la capa asfáltica a lo largo de dos cuadras. Desde esa zona aseguraron que son varias las pérdidas existentes.
En Los Hornos los frentistas pusieron de relieve que desde enero pasado presentan reclamos por una importante pérdida de agua que se registra en 61 entre 135 y 136, sin haber obtenido respuesta alguna.
Si bien, como se ha dicho, las falencias apuntan a las frecuentes pérdidas del líquido, por roturas o deficiencias en las redes de distribución urbana, principalmente, esas fallas se ven agravadas porque las reparaciones que corresponden no se realizan de inmediato. Por lo general demoran mucho tiempo, con el consiguiente desaprovechamiento de un elemento cada vez más preciado para el normal desenvolvimiento de las actividades ciudadanas.
No cabe limitar el perjuicio a pérdidas de agua, en oportunidades caudalosas, y a la correlativa privación en hogares o comercios de las inmediaciones. La permanente e incontrolada pérdida del líquido sobre superficies de rodamientos y veredas provoca quebrantos que, si no se neutralizan a tiempo, pueden llegar a adquirir proporciones considerables.
En consecuencia, se demanda de los entes responsables la máxima celeridad para resolver un tema que tanto angustia a gran parte de la población. Y eso debe repararse, hay que aclarar, mediante remedios no de emergencia, ni parches ni paliativos, sino a través de un programa de inversiones que elimine lo obsoleto y garantice el óptimo funcionamiento de un servicio de real importancia.
Algo debe quedar en claro. Tiene que crearse conciencia en todos los sectores -prestadores y usuarios-, de que hay que asumir una actitud común, de plena responsabilidad, para enfrentar la cuestión y lograr el buen funcionamiento de esta actividad esencial de la que dependen la higiene, la salud y la elemental tranquilidad de toda la población.
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