La calidad de vida está subordinada a una eficiente prestación del servicio de agua
| 8 de Enero de 2017 | 01:38

Si bien puede decirse que en los últimos meses no ha pasado una jornada en la que los vecinos de algún barrio hayan dejado de reclamar por deficiencias en la prestación del servicio de agua -algunas veces por falta total del suministro, otras por baja presión o por roturas en las redes con pérdidas cuantiosas que tardan en repararse- está claro que el problema se ha visto agravado desde que se iniciaron las jornadas con altas temperaturas, en donde la escasez o carencia absoluta de agua han castigado a diversos vecindarios.
Un caso especial ha sido el de Villa Elvira, que en las últimas dos semanas padeció primero la falta del servicio y en la última un amplio sector de esa barriada fue abastecido por agua turbia, que fluyó de las canillas sin que, obviamente, los vecinos pudieran consumirla. Ni siquiera, tal como quedó reflejado en la nota publicada en este diario, los usuarios pudieron usarla para lavar la ropa o la vajilla, dado el intenso color marrón con que salía de los grifos.
Muchos vecinos hicieron hincapié en los gastos, cada vez más elevados, que les insume la recepción del servicio que presta la empresa Absa y, además, los mismos usuarios protestaron por la imposibilidad de comunicarse con la prestadora, para obtener precisiones sobre los orígenes del problema y el lapso para resolverlo. Desde luego que todos aludieron a la calurosa época del año que se transita y a los graves trastornos que implica la carencia de agua.
Tal como se informó, para paliar aunque sea un poco las penurias por la sequía en las redes, la Comuna local intensificó los trabajos en conjunto con el Ejército Argentino en las zonas afectadas, al poner a disposición de los damnificados dos mil litros de agua y más de 50 bidones diarios. Según se informó, agentes de la subsecretaría de Atención de Riesgo y el Ejército, realizaron acciones de asistencia y abastecimiento en los puntos afectados.
En los últimos años se han acumulado diagnósticos técnicos seguramente muy certeros. Se conoce que los especialistas han cuestionado la falta de inversiones en el área, caracterizada en muchos sectores por la obsolescencia de las redes que, en algunos casos, se remontan a la época de la fundación de la Ciudad. Lo cierto es que hace ya mucho tiempo que se conocen acabadamente las causas que originan un suministro tan deficiente en el servicio de agua domiciliaria.
Que no tienen que ver con problemas en la captación y potabilización, sino con la creciente insuficiencia que muestran las redes de distribución, inaptas para garantizar un suministro confiable a una demanda siempre creciente. Tampoco es válido atribuir las deficiencias a las interrupciones en la prestación del servicio eléctrico, una alternativa que fue desechada expresamente desde la empresa Edelap.
Lo concreto es que en este verano se está llegando -especialmente en los barrios más afectados- a una situación de colapso en materia de distribución de agua corriente, de la que es preciso salir a la mayor brevedad. Son tan numerosos y graves los trastornos que se causan a miles de vecinos, como valederos los derechos de la población a recibir una prestación confiable a lo largo de todo el año. La empresa prestataria debe garantizar la bondad de un servicio público que es pago y que está íntimamente vinculado a la calidad de vida de los habitantes.
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