El desgaste de la memoria con el paso del tiempo

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Por DR. NORBERTO FURMAN
Doctor en kinesiología y fisiatría

¿Se acuerda de la época en que podía hablar de corrido?.

¿Se da cuenta de las veces que llega a una habitación y se olvidó para que fue? O simplemente como ¿ya no retiene los números telefónicos que antes marcaba sin siquiera pensar?.

Y bueno, su memoria a comenzado a deteriorarse y de aquí en más, su cerebro será su único aliado para recomponerla.

Nuestra memoria se nutre de datos que provienen del mundo exterior, a través de nuestros sentidos y por medio de complejos mecanismos archivamos en determinadas regiones de nuestro cerebro, de esa manera tenemos la capacidad de recordarlos al cabo de algún tiempo.

Nuestra memoria está presente en todo acto de la vida, la cual no sería posible sin ella.

La memoria puede estar afectada en mayor o menor medida por trastornos aislados o en forma permanente como la enfermedad de Alzheimer en la que el individuo no llega a reconocerse a sí mismo en los estadíos avanzados, frente al espejo.

Alrededor de los 60 años es normal que se produzca una merma en nuestras funciones; de hecho el 40% de los adultos refiere dicho síntoma y también temen que esto aumente y derive en una enfermedad aún más grave como trastornos asociados al envejecimiento cerebral.

Pero por suerte, la reciente aparición de drogas puede ayudar a mejorar la memoria, abriendo un panorama alentador frente a una patología que hasta no hace mucho, carecía de tratamiento.

En cuanto a las alteraciones de los ancianos, es normal que esté afectada la memoria de corto plazo, ellos pueden recordar todo lo acontecido en el pasado, de allí los famosos cuentos del abuelo, es la llamada memoria anterógrada, pero tienen grandes dificultades para recordar lo que ocurrió recientemente, al punto de repetir las mismas cosas muchas veces.

Pero esto no afecta su calidad de vida habitual ya que es lento su progreso y no es agresivo.

Por otra parte no debe ser preocupante que promediando la vida nos ocurra que no recordemos ciertas cosas, ya que nuestro cerebro está sometido a grandes exigencias, a diferencia de una computadora que cuando colma su capacidad lo informa al usuario y no incorpora más datos; nuestro cerebro sigue recibiendo datos desbordando información y alterando el proceso fisiológico de la recordación.

Se aconseja estimular permanentemente nuestra memoria: lea, observe, estudie o simplemente ejercite diariamente su cerebro; y trate de mermar su tozudo esfuerzo por aumentar el grado de stress.

Dr. Norberto Furman

Doctor en kinesiologIa y fisiatrIa

 

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