Garantizar el servicio de agua potable

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Se cierra otro año en la Ciudad caracterizado por las graves deficiencias que exhibió el servicio de agua domiciliaria problemas que, claro está, se pueden ver agravados en la temporada estival.

En ese contexto debería ser ponderado el anunciado relevo de una antigua bomba en la sala de ingreso de agua cruda en la planta potabilizadora de Punta Lara, en un recambio por otra más moderna y de mayor potencia que, según se afirma, implicaría una mayor capacidad de captación y, por consiguiente, una eventual mejora en la distribución de agua para la Región.

Sin embargo, es de lamentar que se haya demorado tanto en tomar medidas para poner en condiciones una planta de captación, ubicada en el estuario del Río de la Plata que es el reservorio de agua dulce más grande del mundo. En este sentido, es preciso también advertir que Absa ha heredado el verdadero descalabro que le dejó la anterior administración provincial, que hizo muy poco o nada en materia de inversiones, para mejorar un servicio que es esencial para la calidad de vida de la población y que no cumple con los niveles mínimos exigibles a una prestación confiable.

Han sido múltiples y justificadas las quejas de vecinos del Gran La Plata por las defecciones en el suministro de agua, ofreciéndose a miles de domicilios un servicio discontinuo, de muy poca presión, en situaciones que se prolongaron durante varios días en casi todas las ocasiones. Al mismo tiempo, fueron y son múltiples las pérdidas que se registran en las cañerías. Los usuarios señalaron, reiteradamente, la paradoja consistente en que el agua que no corría por sus canillas lo hacía por las veredas y calles, sin que la empresa resolviera con prontitud estos problemas.

Se habla de un servicio cuya calidad, especialmente en las últimas semanas, fue muy cuestionado por los usuarios que debieron soportar, con altas temperaturas, recurrentes cortes del suministro o baja presión crónica. Así, las columnas de este diario reflejaron en sus últimas ediciones las quejas de vecinos de diferentes barrios que, además, reclamaron ante la empresa Absa y el ente regulador.

Bien se conoce que en los últimos años se han acumulado dictámenes y diagnósticos técnicos seguramente muy certeros. Lo cierto es que hace ya mucho tiempo que se encuentran identificadas las causas que originan un suministro tan deficiente en el servicio de agua domiciliaria. Sin embargo, las penurias para los vecinos persisten. A su vez, tampoco es válido atribuir las fallas a las interrupciones en la prestación del servicio eléctrico, una alternativa que fue desechada expresamente desde la empresa Edelap.

Lo concreto es que en este verano se podría llegar –especialmente en los barrios más afectados- a una situación de colapso en materia de distribución de agua corriente en la Región, de la que es preciso salir a la mayor brevedad.

En suma, la empresa Absa debe garantizar la bondad de un servicio público que es pago y que está íntimamente vinculado a la calidad de vida de los habitantes.

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