Los usuarios de micros merecen un servicio confiable y previsible
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2017 | 02:58

Una vez más miles de usuarios de la Línea Este –básicamente aquellos que habitan en Villa Elvira, Villa Garibaldi, Parque Sicardi, Barrio La Hermosura e Ignacio Correa- se ven estos días privados completamente del servicio de transporte, a raíz de un conflicto gremial desatado entre algunos choferes y la empresa a cargo de la prestación, en una situación que los obliga a realizar largas caminatas para acudir a las paradas de otras líneas o a juntarse entre ellos para contratar un taxi o remis, entre otras alternativas a las que recurren para poder viajar.
Tal como se informó, el personal que inició la huelga demanda la reincorporación de trabajadores que, aseguran, fueron despedidos por la empresa Expreso La Plata, a cargo de esos servicios del sistema municipal de autotransporte. De este modo, los pasajeros habituales de la Línea Este temen que se reproduzca la situación del año pasado, cuando una medida de protesta de los trabajadores de la empresa que maneja los mismos servicios realizó una medida de fuerza que se prolongó a lo largo de tres semanas.
Según se precisó, sólo mantuvieron ayer el servicio los recorridos de los ramales 12 y 13; el resto de los ramales de la Este (10, 11, 14, 15, 16, 45, 46, 61 y 80) y la línea 520 no funcionaron. Con excepción de las paradas que se alinean sobre la avenida 7 (por ahí circulan los ramales 12 y 13), en cada refugio donde se abordan las unidades de la compañía que une Villa Elvira con el casco urbano platense reinaron el desconcierto y las protestas. Lo cierto es que la falta del micro tomó desprevenidos a los pasajeros, que llegaron tarde o directamente no llegaron, a sus obligaciones.
A grandes rasgos puede decirse que, tal como se conoce desde hace años, el servicio de colectivos que atiende a la población de nuestra ciudad incurre en diversos incumplimientos, en muchas ocasiones no respondiendo en tiempo y forma a las necesidades de los usuarios que, también desde hace tiempo, entre otras deficiencias, no dejan de reclamar por la irregular frecuencia con que circulan las unidades o por las largas esperas que deben enfrentar para poder concretar un viaje, especialmente en los horarios centrales.
Sin dejar de contemplar que las reivindicaciones sectoriales pueden resultar absolutamente legítimas, lo cierto es que frente a un servicio de características públicas, como lo es el del transporte de pasajeros, se debería dar por descontado que los usuarios no deberían sufrir éste o cualquier otro tipo de perjuicios. Ninguna razón o excusa puede alegarse a la hora de presentar explicaciones sobre las falencias en el servicio. Son, entonces, las propias líneas de ómnibus y las autoridades de la Municipalidad de La Plata los que deben garantizar -no sólo en ésta, sino en toda circunstancia- prestaciones continuas, con pleno cumplimiento de los requisitos fijados en las concesiones respectivas.
Lo que está en juego es la necesaria excelencia de un servicio público, imprescindible para garantizar una buena calidad de vida de la población. Es imperioso, por consiguiente, que las autoridades y los empresarios del sector procuren resolver cuanto antes el conflicto planteado y aseguren así una prestación confiable y eficiente, tanto en lo que se refiere a la estricta continuidad de las frecuencias y al cumplimiento de los horarios como a la certeza, a lo largo de todo el año, de los recorridos programados.
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