Hay necesidad de generalizar servicios de cuidados paliativos para los enfermos terminales
Edición Impresa | 7 de Agosto de 2017 | 01:33

El sostenido crecimiento de la expectativa de vida, si bien constituye un dato alentador en el sentido que confirma los notables avances de la medicina, no se ha visto aún acompañado, sin embargo, por la inclusión en los sistemas de salud latinoamericanos de los cuidados paliativos para enfermos terminales, que juegan un rol clave a la hora de mitigar el sufrimiento de miles de pacientes.
Así lo acaba de afirmar en un exhaustivo estudio una especialista que dirige el Instituto de Estudios Avanzados para las Américas, de la Universidad de Miami, en entrevista que mantuvo con una agencia española de noticias, reflejada por este diario en su edición de ayer. Si en determinados casos, dijo, ya no se puede trabajar en la prevención o en el acceso a tratamientos, igual se puede trabajar en cuidados paliativos, que mitigan los sufrimientos físicos, psicológicos, sociales y espirituales de los enfermos.
La investigadora aludió a los quince síntomas que se encuentran asociados a las enfermedades más graves que pueden conducir a la muerte, mencionando, entre otros, al dolor crónico, dolor severo, falta de capacidad para respirar, comezón severa, fatiga o falta de sueño. Sostuvo, asimismo, que las entidades que financian la salud, entre ellas las obras sociales, deberían aportar partidas específicas para cuidados paliativos y control de dolor.
Si bien faltan en muchos hospitales de nuestro país servicios que se dediquen a ofrecer alivio a los pacientes terminales, también es verdad que la especialidad se está abriendo paso en Argentina, tal como lo aseguró recientemente el director del Programa Argentino de Medicina Preventiva de la Fundación Femeba.
El profesional destacó que puede no haber tratamientos para curar o detener algunas de las enfermedades más graves, pero siempre es posible reducir el sufrimiento que producen con el cuidado paliativo que es una disciplina que se integra a la medicina convencional moderna: es atención activa que complementa al tratamiento específico de la enfermedad. Consiste en un plan organizado y coordinado de tratamiento con medidas sencillas para reducir el sufrimiento con control de síntomas con métodos seguros, disponibles y accesibles; apoyo psicológico y social; y comunicación efectiva en el trinomio paciente, familia y personal sanitario.
Sobre el mismo tema, pero desde otro ángulo de análisis, se han ocupado recientemente juristas argentinos especializados en derecho laboral, que advirtieron sobre las complicaciones que plantea el encuadramiento jurídico de los servicios de cuidados de ancianos y enfermos en sus domicilios, ya que no existe en el cuadro normativo argentino ninguna ley que reglamente esa actividad.
Se está, sin dudas, ante una realidad acuciante que debe ser enfrentada y revertida tanto por las autoridades sanitarias como por la propia sociedad. Lo cierto es que sólo se cuenta hasta ahora con programas muy limitados y parciales, mientras una franja etaria cada vez más poblada, así como enfermos terminales de cualquier edad, permanecen injustamente desatendidos y privados de los cuidados específicos que la ciencia ofrece, pero que no se encuentran incluidos en los sistemas de salud.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE