La serena, Chile: disfrutar de una porción de desierto florido que llega hasta Atacama
Edición Impresa | 10 de Septiembre de 2017 | 06:08
Casi medio millón de turistas visitan por año la región chilena central de Coquimbo, de los cuales el 29% son argentinos, lo que tiende a crecer por el atractivo de la ciudad de La Serena, sus parques nacionales y una porción del desierto florido que se extiende hasta la puna de Atacama, 1.300 kilómetros al norte del país trasandino.
Pablo Munizaga Castillo, gerente de la Cámara de Turismo local, indicó que “más de 50.000 argentinos provenientes en su mayoría de las provincias de San Juan, Mendoza y Córdoba, visitan la zona por año, y esa cantidad crece a un ritmo del 3,9% anual” en el último lustro “lo que se verá incrementado con el túnel de Agua Negra que comunicará nuestra zona con la provincia de San Juan”.
Pero La Serena no es la única playa de la IV región de Chile, también están Totoralillo, Tongoy y Guanaqueros, junto a los resorts Las Tacas y Puerto Velero que suman atractivos a los parques nacionales Llanos del Challe, y la zona del Valle del Elqui, donde nació la genial Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura de 1945.
PRODUCCION DE VINOS Y PISCO
“La región -explicó Munizaga Castillo-, cuenta como sus principales atractivos la gran producción de vinos y pisco, en tanto que desarrolla el turismo gastronómico ya que dicen contar con el primer santuario internacional de cielos oscuros”, que se encuentra en el Valle del Elqui, y la primer reserva starlight de Sudamérica, Fray Jorge, en el valle del Limari.
Como La Serena es un puerto, los voceros del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) destacaron la “gran variedad de pescado y mariscos que pueden ofrecer en sus restaurantes”, mientras que “la zona cuenta con el 50% del ganado caprino de Chile”, sostuvieron.
El país invertirá “595 millones de dólares en turismo en el año por lo que se estima que la actividad va a crecer 2,5% de promedio en los próximos 10 años”, destacó el funcionario trasandino.
EL TUNEL
Por su parte, el embajador de Chile en Argentina, José Antonio Vieira Gallo, explicó que “el desarrollo del túnel de Agua Negra -en construcción- impulsará el comercio bioceánico y permitirá que la producción Argentina salga al Pacífico por los puertos de Chile” entre los que los de Coquimbo tienen una posición privilegiada.
En la Serena y Coquimbo se concentra el 70% de la recepción de turistas en la región, donde la estancia promedio es de 2,1 días por visita.
Existen en la zona 12.535 plazas disponibles de todas las categorías de hoteles, de las cuales el 65% se concentra en La Serena, y el promedio del costo por noche en habitación en base doble es de 2.300 pesos argentinos.
Sin embargo, en la actualidad, la mayor parte del turismo de la región es chileno y solo una décima parte es extranjero, entre los que sobresalen los argentinos con el 30%, mientras que Perú y Bolivia rondan el 10%.
EL DESIERTO DE ATACAMA
Los voceros turísticos destacaron los atractivos con que cuentan, entre los que ahora aparece el desierto de Atacama, a punto de florecer, que llega hasta Coquimbo a lo largo de más de 1.300 kilómetros tras cruzar Antofagasta y Copiapó, con el límite en La Higuera, localidad al norte de Coquimbo.
Según cuenta una leyenda, en La Serena el corsario inglés Francis Drake enterró un importante tesoro en alguna parte de La Herradura, que jamás fue hallado, como lo hizo en varias partes del Caribe.
No fue el único corsario que pasó por el lugar, sobre todo en época de la colonia y de la lucha por la independencia de los pueblos de América, entre los que destaca el navegante de origen francés pero héroe argentino, Hipólito Bouchard a bordo de la fragata ‘La Argentina’.
En el Valle de Linari, que llegó a ser considerado el granero de Chile, “late un corazón verde y tradicional, con centenares de pequeños pueblos que invitan a conocer su alma”, subrayan los funcionarios, que destacaron que ahí se encuentra el área natural Fray Jorge, un bosque hidrófilo relicto en la zona semidesértica.
Además tienen una variedad de productos agrícolas y artesanales, la mayor cantidad de hectáreas plantadas con uvas destinadas a la producción de pisco en todo el país, y un creciente desarrollo de nuevas viñas y viñedos que han encontrado en estas tierras el territorio perfecto para nobles mostos y varietales.
Coquimbo, de 200.000 habitantes, cuenta con su Avenida Costanera frente al puerto y la caleta pesquera, que fue extendida recientemente para conectarla con la Avenida del Mar de La Serena, de manera de unir el sector del centro con la playa de Peñuelas.
La extensión de esa vía permitió recuperar para el turismo la playa Changa, la más tradicional de la ciudad, que los últimos años fue utilizada fundamentalmente para el cultivo de algas.
UN POCO DE HISTORIA
La zona ocupada por esta ciudad (bahía y cerros) fue habitada por indígenas, que la utilizaron como morada y lugar de pesca. Tanto Pedro de Valdivia, cuando lo cruzó con su expedición en dirección a la futura Santiago (relatándolo así en una carta al rey Carlos V en el año 1550), como Juan Bohón al fundar La Serena, coincidieron que era un buen lugar para establecer un puerto.
Las bondades de sus costas fueron también descritas en las bitácoras de diversos navegantes y corsarios de la época, tales como Bartolomé Sharp (que desembarcó en sus costas en 1680) y Edward Davis (en 1686).
Al parecer, la primera dueña de las tierras que ocupa este puerto habría sido Isabel Beatriz Colla, producto de una herencia. Sin embargo, fue Bernardo Álvarez de Tobar, escribano del Cabildo de La Serena, quien solicitó la propiedad de estos terrenos a la Real Audiencia, basado en su vínculo matrimonial con doña Isabel. Años más tarde, pasó a ser dominio de Agustina Álvarez de Tobar que, en 1670, vendió una porción de dicho terreno a Juan Álvarez y Allende. Este último, en 1710 vendió, a su vez, una parte al convento de San Francisco, que lo mantuvo como una capellanía.
$ 1.192
Es la tarifa diaria del hotel tres estrellas “Playa Campanario” en La Serena, habitación doble con desayuno incluido. No se exige pago por adelantado. Existe una amplia oferta de alojamientos tanto en Coquimbo como en La Serena, donde otro hotel, en este caso de cinco estrellas, vale para dos $2.585 con desayuno
A comienzos del siglo XIX (1825) el puerto de Coquimbo era descrito como un lugar prácticamente deshabitado salvo por algunos empleados de la aduana. Esto se debía probablemente a la ausencia de servicios básicos de habitabilidad como el agua dulce para beber, la cual debía ser transportada en recipientes desde la quebrada de Peñuelas para el uso doméstico de los escasos pobladores.
En las siguientes décadas el puerto tuvo un crecimiento poblacional mínimo. En este mismo período gran parte de los terrenos del puerto pertenecían a Pablo Garriga Martínez; a su muerte en 1833 estos terrenos fueron traspasados a su esposa Buenaventura Argandoña Subercaseaux, la cual hacia 1840 donó las tierras para edificar la futura Plaza de Armas, el cementerio, la primera escuela pública y la iglesia de San Pedro, construcción que ella misma financió. Además cedió sus derechos de agua para abastecer a la población.
En 1850, durante la administración de Manuel Bulnes se aprobaron los planos para la villa del puerto. La instalación del ferrocarril en 1862, que lo unió a los yacimientos minerales del interior(Fundición Lambert), las fundiciones de cobre y la instalación del agua potable para la población en 1865 permitieron un crecimiento sostenido del poblado. A mediados de siglo se construyó la Iglesia de San Pedro, el principal de la localidad.
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