Intensifican los cuidados para Pelusa en una angustiante vigilia en el Zoo local

La llegada del experto Scott Blaise fue uno de los datos más destacados de una jornada con signos de desmejora en la elefanta

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En una vigilia compasiva, atenta y algo melancólica, cuidadores y veterinarios del zoo platense se turnaron ayer para acompañar las horas de duermevela de Pelusa, que se recostó a descansar en un rincón de su ambiente hace más de un día, mientras su salud declina lentamente.

Anoche, en un predio umbrío y taciturno, las únicas luces, los únicos murmullos y el único calor se concentraban en torno a la elefanta, tumbada sobre la arena de un sector que solía utilizar para sus juegos cotidianos. La llegada del experto Scott Blaise, director de la organización Global Sanctuary for Elephants, para estar al lado del animal de 52 años, marcó ayer el hito más destacado en una jornada en la que el predio del Bosque permaneció cerrado, tal como lo estará hasta que la situación de su ejemplar más emblemático llegue a un desenlace.

Con sus signos vitales estables pero tendencia desfavorable dada la inalterabilidad del cuadro, Pelusa, que pasó la noche protegida del rocío por una carpa, cubierta por mantas y entibiada por varios calefactores de pie, todavía dependía de sí misma. “Fisiológicamente, más allá de la merma en algunos indicadores, aún tiene la chance de elegir levantarse” confiaron desde el equipo veterinario: “si no lo hace, su función vital se seguirá deteriorando y llegará un momento en el que ya no pueda hacerlo aunque quiera”.

En las semanas recientes, Pelusa, que transita su ancianidad y ya superó con holgura todos los parámetros promedio para la vida en cautiverio, había adoptado como hábito salir a caminar en las horas más quietas de la madrugada entre los arboles de su nuevo ambiente, una ampliación arbolada del que la albergó a lo largo de casi medio siglo. Allí, pensándose sin testigos, relata Germán Larrán, subsecretario de Gestión Ambiental local, “se la veía contenta, activa y entretenida a pesar del problema de sus patas”.

Desde hace cinco años, la elefanta padece pododermatitis crónica en sus patas traseras, una patología derivada de la vida en espacios acotados que le provoca dolor y demanda esfuerzo adicional a la hora de erguirse. Hacía dos años que no se recostaba a dormir, y antes de esa ocasión había pasado un año y medio; prefería descansar un par de horas por día de pie, apoyada en diferentes superficies.

Ante esta situación, el equipo veterinario del Jardín Zoológico y los especialistas de la Fundación Franz Weber, con Scott Blaise al frente, coincidieron en advertir que “si ella no presenta signos de querer levantarse, no debe ser forzada a hacerlo; la experiencia en casos similares ha demostrado que ese curso de acción puede entrañar riesgo de muerte”.

El tratamiento consistió, por lo tanto, en suministrar a Pelusa hidratación, suero fisiológico, algunas vitaminas, frutas y verduras, mientras se monitoreaban sus valores de sangre, orina, temperatura y ritmo cardíaco.

“La realidad es que su evolución no ha sido la esperada, y está un poco peor que ayer” evaluó Juan José Diorio, Jefe Veterinario del paseo de avenida Iraola entre Centenario y 52: “si bien no hay manifestaciones de dolor, se detectó un ligero deterioro en algunas variables. Existen casos en que los elefantes pasan días enteros recostados, y luego se incorporan; otros ya no lo hacen. Depende de ella. Estamos preparados para ayudarla si quiere hacer el intento”.

Según se destacó desde la Comuna, la atención de Pelusa fue seguida de cerca tanto por la fiscalía de Maltrato Animal a cargo de Marcelo Romero, como por la Defensora del Pueblo bonaerense, a cargo de Guido Lorenzino y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, a cargo de Florencia Barcia.

Días atrás, en la página web del Global Sanctuary for Elephants, Suzanne Garrett -una de las especialistas de la entidad-, expresó que “si bien tengo que ser realista con mis expectativas, Pelusa está teniendo más días buenos que malos”. Aquella esperanza parece desvanecerse. En el mismo blog, Blaise aclaró ayer que “haremos todo lo que esté a nuestro alcance, con la premisa de honrar y respetar a Pelusa en primer lugar, y ante todo”, y se mostró dolido ante la chance de que la elefanta no logre llegar a su santuario brasileño, tal como estaba planificado para ofrecerle una mejor calidad de vida en sus últimos años.

130
Kilos Son el consumo diario de alimentos de Pelusa; pasto, zanahorias, manzana, banana, coliflor, están entre sus preferencias; detesta las naranjas y los cítricos. En los últimos dos años, se le diagramó una estricta dieta para que aumentara su peso en 250 kilos

 

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