“De la raíz a los frutos”. En esa frase se resume la historia de la familia conformada por Laura Vaamonde y Javier Acevedo Díaz. Y ese es el nombre del espectáculo que ofrecen juntos. Lo estrenaron el año pasado en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata y también lo han ofrecido en Tucumán, el pago de Javier. Todos músicos, cada cual en su rol, padres e hijos cantan y tocan los instrumentos; componen, arreglan y enseñan. Porque juntos, además, son el espíritu de la Casa de Cultura La Clave, de City Bell, un rincón en donde habitan varios coros y el grupo Musiqueritos, conformado por unos 60 niños y adolescentes.
Laura es madre biológica de Juan Osvaldo (18) y Juan Pedro (15), y mamá del corazón de Juan Javier (29) y Emilia (27). “Somos pioneros en esto de las familias pegoteadas desde hace muchos años” cuenta feliz: “festejamos con fuerza el Día de la Familia, más que el de la Madre, porque estamos orgullosos de la que formamos. Desde chiquitos Javi y Emi me agasajan a mí el lunes posterior al Día de la Madre... ese es nuestro ‘Día de las Mamolinas’”.
“Creo que todos en la familia son músicos porque lo sienten. Puede haber algo genético o que se mama en la casa, pero también tenés que tener la capacidad de hacerlo. Los chicos tienen una inclinación natural por la música, pero también son muy talentosos algunos, y muy constantes otros. Y eso los hace buenos músicos”, sentencia orgullosa la mamá.
“Vos querés que tus hijos se dediquen a lo que quieran, obviamente. Pero para mí, compartir la música con ellos es algo muy especial. Un premio que me dio la vida es también haber podido ver a los más chicos actuar en China, luego de ganar unos Torneos Bonaerenses, hace dos años. Ver a los chicos tocar una chacarea del otro lado del mundo... subirme al escenario con ellos, compartir la música... es sin duda algo mágico”, resume Laura.
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