Jorge Antonio González Ponce
Edición Impresa | 22 de Mayo de 2019 | 03:39
Fue un activo empresario que participó de diferentes entidades de la Ciudad, pero además Jorge Antonio González Ponce fue un hombre que se caracterizó por su bondad y compromiso con el prójimo, por eso su fallecimiento causó numerosas muestras de pesar.
Hijo de Antonio González y Sara Dora Ponce había nacido en La Plata el 29 de agosto de 1946 y creció junto a su hermana Silvia Edith en la zona de 2 y 42. Desde pequeño se acercó a un deporte que realmente lo apasionaba, el básquet.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Albert Thomas y luego ingresó a la Universidad Tecnológica Nacional de donde se graduó como ingeniero electricista.
Completada su etapa de formación, trabajó en YPF, firma en la que alcanzó el cargo de gerente de una de las áreas.
Tiempo después fundó una empresa de tableros eléctricos y una consultora de medio ambiente relacionada al tratamiento de los residuos industriales.
Jorge fue un profesional pujante de una vida empresarial muy activa, pero también un hombre de gran compromiso con distintas entidades de la ciudad, entre otras cosas fue presidente del Club Universitario.
Además tuvo una vida social intensa y participaba de la comisión directiva de la Unión Industrial La Plata.
En el plano deportivo además de ser apasionado por el básquet, fue simpatizante de Gimnasia.
Cumplió su proyecto familiar junto a Leticia Bartoli, a quien conoció cuando eran adolescentes y con quien estaba a punto de cumplir 46 años de casados.
De la unión nacieron sus hijos Emanuel, María Cecilia, Mauro y Juan Paulo y también tuvo la dicha de convertirse en abuelo de Amparo, Inés, Charo, Simón y Amelia, por los que realmente se desvivía y con los que amaba compartir todo el tiempo que pudiera.
Si bien se destacó en el terreno empresarial y social, fue en su carácter de esposo, padre y abuelo donde sus allegados remarcaron que su entrega fue absoluta, sin mezquindades y siempre pensando en el bienestar de los suyos.
Con sus amigos fue compañero, solidario y de una chispeante alegría que con un chiste o una broma procuraba buenos momentos.
En el tiempo libre le gustaba compartir reuniones familiares, juntarse a charlar con amigos, viajar y ver partidos de básquet. También estaba muy vinculado a sus vecinos de la zona de 45 entre 4 y 5 donde estuvo radicado los últimos años.
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