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QUE ARRANQUE EL PARTIDO

Abran cancha: el fútbol no tiene género

A la espera de la firma de los primeros contratos profesionales de fútbol, jugadoras y entrenadoras de Estudiantes y Gimnasia cuentan su recorrido por una disciplina que gana reconocimiento en el contexto del empoderamiento feminista. Las conquistas y lo que falta en un deporte que “no es de varones ni de mujeres, sino de quien lo juega”

Milagros Díaz, del Lobo

Grisel Yanacón, del Pincha

Bettina Stagñares fue jugadora de fútbol y hoy coordina el plantel femenino de Primera División del Pincha / foto: gentileza Edlp

Verónica Fuster es profesora de Educación Física y entrenadora de arqueras del plantel de fútbol femenino de gimnasia / foto: gentileza gelp

Por YAEL LETOILE / Fotos DEMIAN ALDAY

vivirbien@eldia.com

Cuando entrenaban en la cancha auxiliar de 1 y 55, las primeras jugadoras de fútbol de Estudiantes llegaron un día y se encontraron con los varones de las inferiores. Decidieron esperar, hasta que pasada la hora fueron a decirle al entrenador que era el turno de ellas. “Si yo vendo uno de éstos –dijo el hombre señalando a sus chicos– gano un millón de dólares. En cambio, si vos vendés una de ésas, no te dan ni un alfajor triple”.

Bettina Stagñares (52), entonces jugadora y hoy coordinadora del plantel femenino de Primera División del Pincha, dice que inmediatamente con sus compañeras entraron y se esparcieron por el campo de juego con la intención de interrumpir el entrenamiento. “Jueguen ahora”, los desafiaron. Sin embargo, el teléfono que sonó después de aquella afrenta fue el de ellas y no justamente para recibir elogios.

Entre esa anécdota y la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino anunciada por la AFA en marzo, pasaron más de 20 años de luchas y resistencias que, de a poco, van consolidando un piso de reconocimiento a los derechos de las mujeres como trabajadoras del fútbol, una demanda persistente y cada vez más visible por un deporte libre de géneros y etiquetas.

A 10 días del inicio del Mundial Femenino de Fútbol en Francia –al que clasificó la Selección Argentina tras 12 años de ausencia en ese torneo-, Grisel Yanacón y Stagñares (Estudiantes) y Milagros Díaz y Verónica Fuster (Gimnasia) contaron a Vivir Bien cómo es ser mujer del fútbol, los avances de la profesionalización y lo que todavía falta. Pitazo de referí; abran cancha, entran las pibas. ¿Me sigue?

AHÍ VA LA MARIMACHO. Juega el fútbol desde que tiene uso de razón y es dueña de una larga carrera antes de ser capitana de Estudiantes: pasó por Ferrocarril Oeste y El Porvenir, estuvo en Racing y fue campeona con Boca además de llegar al máximo aspiracional de todo deportista que es integrar la Selección Nacional.

Con todo, Grisel Yanacón (36) dice que llega a los entrenamientos ya entrada en calor. Es que para vivir trabaja de telefonista en un restaurante con horario cortado. En medio de eso, se calza los botines, la camiseta albirroja y entrena tres veces por semana en el equipo que dirige Pablo Pastor. Los días restantes refuerza por su cuenta con Javier Martínez, un preparador físico personal.

Será por eso que cuando se le pregunta por la profesionalización, Grisel enarca las cejas y dice: “Eso va a ser un lío porque no somos ocho jugadoras. Hay alrededor de 30 fichadas y no cubrís ni la mitad. Esto es un paso, pero no resuelve el problema. En mi caso, tendré que organizarme pero no puedo dejar de trabajar”.

De su inicio recuerda los potreros de Isidro Casanova, de donde es oriunda, su mamá atravesando la capital para llevarla a entrenar y a sus hermanos dando indicaciones y consejos. “El mayor (Julio) me daba entrenamientos extras. Me hacía táctico, físico, era un DT personal. Jugaba en el barrio siempre con varones y a mi hermana la dejaba esperando con las Barbies”, recuerda agradecida.

“Esto es un paso, pero no resuelve el problema de base. En mi caso, tendré que organizarme pero no puedo dejar de trabajar”, dice Grisel yanacón

 

Grisel conoció los prejuicios y la discriminación por dedicarse a una actividad “de varones” en el colegio. “En la escuela te decían ahí va la marimacho. Porque no había fútbol femenino. Sólo de varones. Para las mujeres había voley o handball. Yo elegía handball porque era lo más parecido”, cuenta sin dramatizar.

¿Qué significado tiene para ella este cambio? “Imaginate que hace muchísimos años que se viene peleando por esto, es una gran satisfacción para nosotras. En Estudiantes, nos apoyan mucho. Nos dan lugar para entrenar, cuando llueve tenemos la nueva cancha de sintético y no hay problemas, pero todavía falta mucho”.

POR UN FÚTBOl MEJOR. “Siento una alegría enorme. Seremos una de las primeras federaciones con jugadoras profesionales. Quiero agradecerles a todos los dirigentes por acompañar esta decisión. Esta asociación tiene un solo compromiso: hacer un fútbol mejor. Vamos a seguir trabajando para desarrollar el fútbol femenino en todas las provincias”.

La frase es de Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de Asociación del Fútbol Argentina y fue pronunciada el 16 de marzo durante el anuncio de la profesionalización. Justo un año después de que la capitana de la selección femenina de fútbol, Florencia Bonsegundo, posara con una mano en la oreja luego de ganarle a Colombia en la Copa Americana Femenina, un gesto destinado a llamar la atención de la dirigencia de la AFA.

El impulso, en realidad, había llegado desde la propia sede de la FIFA tiempo antes. La Federación Mundial de Fútbol dispuso la obligatoriedad de contar con un equipo femenino a todos los clubes que compitan tanto en la Copa Libertadores como en la Sudamericana, elevando entre sus prioridades al fútbol practicado por mujeres.

El acuerdo anunciado por AFA estableció la suscripción de al menos ocho contratos para los 16 clubes de la Liga de Primera División. La Asociación se comprometió a destinar 120 mil pesos mensuales a cada una de las instituciones para que puedan afrontar los salarios de las jugadoras profesionales. El sueldo básico de cada futbolista, fija el convenio, equivale al contrato que percibe un jugador de la Primera C, última categoría rentada del género masculino, alrededor de 15 mil pesos.

Ese mismo día Macarena Sánchez, hoy jugadora profesional de San Lorenzo e ícono de la lucha por la profesionalización tras su desvinculación del club UAI Urquiza, disparó desde su cuenta de Twitter: “El fútbol femenino es profesional gracias a NOSOTRAS. A las que nos bancamos tantos años de mierda. Esto es el comienzo, hay que seguir reclamando por lo que todavía falta. Y a aquellxs que decidieron callar, entiendan ahora la importancia que tiene alzar la voz”.

LIBRE DE ETIQUETAS. Verónica Fuster (39) viene de participar de la primera reunión de mujeres DT del país en la sede de la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino AFTA, de cara a un congreso que reunirá a las más de 100 DT registradas en Argentina. Es que la ola es tan grande que nadie quiere sentarse a mirar desde la orilla.

“Es un auge que empezó a visibilizar lo que muchas venimos haciendo desde hace varios años y acompaña los cambios sociales”, explica y agrega: “surge como una necesidad. Antes había muchos prejuicios y no era bien vista la mujer que jugaba al fútbol. Ahora se naturalizó”, sostiene la antes arquera, profesora de Educación Física y entrenadora de arqueras del Lobo que hoy pelea el ascenso a Primera A.

La realidad ha cambiado a tal punto que hay escuelas de fútbol para nenas, la Liga Amateur Platense instala categorías en la competencia oficial y, en general, existen más espacios para practicar. “Y si antes la mujer se animaba a jugar más de grande, partiendo de que se regala la pelota al varón y la muñeca a la nena, hoy el deporte no se etiqueta y el fútbol es de quien tiene ganas de practicarlo”, afirma Fuster.

Habla desde su experiencia en un pueblo bonaerense como Bolívar. “Como todas las de mi edad, cuando arranqué jugábamos donde se podía. Siempre tuve pasión por el fútbol, pero en el interior era difícil. En la escuela jugaba con mis compañeros pero en la secundaria ya no”.

Cuando vino estudiar a La Plata, no había tantos clubes. Se sumó al conjunto de Villa San Carlos, donde estuvo entre 2014 y 2017 y logró el campeonato de Primera B bajo la dirección técnica de Mauro Córdoba. El mismo entrenador que hace 8 meses la sumó al equipo técnico de Gimnasia.

Fuster tuvo así la posibilidad de vivir el debut de las Lobas en el Bosque, en un partido contra Banfield donde las locales se alzaron con un 2 - 0 para la alegría de unos 6 mil hinchas presentes.

“El partido del Bosque era impensado hace un tiempo: nos brindaron la cancha principal y ni hablar el público, que fue exclusivamente a ver fútbol femenino. Fue histórico”, define la arquera. Las versiones en medios partidarios sobre una nueva fecha en 60 y 118 parecen darle la razón.

NUEVAS CAMADAS. Quizás por ser la más chica de las cuatro, Milagros Díaz (19) no sintió límites a la hora de dedicarse al fútbol. “Siempre me acompañaron: mi familia, mi entrenador, mis compañeras”, lanza entusiasmada. Los prejuicios, confía, “de a poco los vamos eliminando”.

En la cuenta del haber, la capitana de las Triperas anota el apoyo del club, el lugar para entrenar, la ropa, ambulancia y policía –requisitos de AFA– y los viáticos que sumaron recientemente. “También tenemos charlas sobre ser profesionales para que cuando llegue el momento estemos preparadas”, se entusiasma.

En el listado de los faltantes quedan muchas cosas por mejorar. Jugar en los mismos estadios, tener igualdad de derechos e idéntica preparación, entre otras cosas. “En lo personal siempre quise que el fútbol sea mi trabajo”, responde a la pregunta sobre la profesionalización, “pero AFA fijó ocho contratos para un plantel de 22 jugadoras, entre titulares y suplentes”, razona Mili, que vive con sus padres y estudia Nutrición.

El fútbol le gusta desde muy chica cuando junto a su hermano jugaba con dos cajones de leche y una pelota de tenis. A los 13 años entró a Catela y alcanzó tres campeonatos consecutivos. De ahí fue derecho a Villa San Carlos, donde junto a Fuster lograron el ascenso en 2017. Díaz fue citada dos veces por la Selección Sub 20 para el torneo Sudamericano disputado en Ecuador y en Cochabamba.

Sobre el presente futbolístico, dice: “Venimos bien, tuvimos algunas bajas pero es un equipo sólido y los resultados se ven reflejados en los partidos”, y se ilusiona, “el objetivo es ascender”.

FEMINISTA, DISIDENTE Y PROFESIONAL. “Lo viví con mucha alegría. Era algo que se estaba gestando y sabíamos que no faltaba mucho. Pensé que no lo iba a ver, pero es una realidad, aunque hay que trabajar mucho porque el fútbol es de 11”, sostiene Bettina sobre la decisión de AFA.

Como parte de la generación a la que le tocó confrontar para que Estudiantes mantuviera la disciplina, ve una buena predisposición por parte de la dirigencia aunque el avance es lento. “Todavía hay resistencias de los que no entienden que el fútbol no tiene sexo, y es de quien quiera jugarlo. Es cultural, de la cabeza y lleva su tiempo, pero vamos por buen camino”, se anima.

Y el León, acompaña: “Desde la Subsecretaría de Género y Diversidad y el Departamento de Fútbol Femenino, #EDLP apoya y acompaña a Macarena Sánchez en su lucha por el reconocimiento de sus derechos laborales como futbolista. El fútbol será feminista, disidente y profesional”, lanzó en un tuit la institución antes de la primera firma de contratos de mujeres futbolistas, un hecho histórico.

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