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DE EUROPA AL MUNDO

Las capitales de la moda atravesadas por la ecología

Londres, Milán y París mostraron colecciones donde los diseñadores más importantes del mundo destacaron la importancia de cuidar el medio ambiente

Jennifer López desfilando para Versace. Los trajes de esta firma se hicieron en algodón orgánico con tafetán de telas recicladas

Victoria Beckham eligió el beige, el camel y un amarillo suave contrastado con un verde hierba o un violeta llamativo. Tonos únicos y pocos estampados

Prada mostró looks simples con trajes y pantalones de corte clásico, pequeños abrigos de cuello blanco y un espíritu ‘setentero’ de filigrana con un aroma retro

Armani presentó su colección “Tierra” con colores sólidos, marrón con toques de azul, violeta, turquesa y grises oscuros, pero también el azul del mar, los rosas vaporosos, el gris perla

Dior se fundió en la naturaleza en su desfile, donde predominaron las flores y los colores tierra

Marine Serre presentó una colección realizada a partir de materiales reciclados

Las capitales de la moda europea celebraron sus icónicos desfiles y además de mostrar las tendencias en indumentaria, calzado y accesorios, también plasmaron sobre las pasarelas mensajes ecológicos.

Otros años la inclusión, las modelos de talle grande y el feminismo fueron los temas que atravesaron estos desfiles.

Ahora, la problemática de la contaminación ambiental copó la agenda y las pasarelas.

De la moda que pretende empoderar a las mujeres a la búsqueda de un vestuario respetuoso de las personas y el medioambiente, la Semana de la Moda de Londres marcó tendencias durante cinco días de desfiles.

Alexa Chung, House of Holland, marca del británico Henry Holland, y Self Portrait, cuyos vestidos han portado Kate Middleton y Meghan Markle, las esposas de los príncipes Guillermo y Enrique, fueron algunos de los diseñadores que se presentaron en la capital del Reino Unido.

Impulsados por la iniciativa “Positive Fashion” lanzada por la semana de la moda londinense, y a tono con el movimiento ecologista Extinction Rebellion que organizó varias protestas coincidiendo con los desfiles, cada vez más diseñadores integran en sus prendas la preocupación por el medioambiente y la ética productiva.

Las estilistas guatemaltecas Gabriela Luna y Corina del Pinal, desde su marca Luna Del Pinal, buscan hacer una “moda lenta y responsable”, creativa y sostenible. Fascinadas por las antiguas técnicas de tejer, recurren a artesanos indígenas para crear sus diseños amplios y cómodos con un cierto estilo oriental.

La rumana Ancuta Sarca crea calzados híbridos, mezcla de deportivas y zapatos de tacón recuperados en tiendas de ropa usada. Y la diseñadora Mariah Esa utiliza etiquetas de prendas desechadas para confeccionar sus creaciones: hasta 2 mil etiquetas para fabricar un abrigo.

En Milán, sucedió algo similar. Prada inauguró la Semana de la Moda con una colección a contracorriente de la “fast fashion”, esta tendencia caracterizada por una rápida renovación de la ropa propuesta a la venta. “No he querido hacer moda, he querido crear un estilo, una colección de básicos que seguirán siendo indispensables por mucho tiempo, que rompen el ritmo frenético de la moda”, declaró a la Miuccia Prada, directora artística de la marca.

Armani también presentó su colección en la misma línea. “Quería hacer algo nuevo, pero sin perder el espíritu Armani. Y sobre todo evocar el pasado de una mujer elegante. Necesitamos eso, necesitamos estar cerca de la naturaleza y no exagerar nuestro exhibicionismo personal”, el mismísimo diseñador.

Jennifer López causó sensación en la pasarela al desfilar para Versace, una sorpresa en el cierre de un certamen que se dejó llevar por la selva amazónica de la mano de Marni. En este desfile de mostró un lado comprometido en defensa del Amazonas de Brasil, que inspiró al intelectual y excéntrico diseñador Francesco Risso de Marni, que jugó con hojas de banana, flores y exuberancias tropicales. Para la escenografía, la célebre marca reprodujo para los desfiles la jungla, empleó árboles realizados completamente con cartón y botellas de plástico recicladas.

La capital de la moda italiana cerró su semana con dos grandes desfiles de Dolce & Gabbana y de Gucci.

Dior recreó un jardín con 160 árboles que fueron replantados en la capital francesa

 

En medio de una lujosa jungla, Dolce & Gabbana presentó su nueva colección primavera-verano 2020. La inspiración fue, claramente la naturaleza.

Gucci invitó a los asistentes a su desfile a entrar en un enigmático laboratorio, en el que Alessandro Michele, director artístico de la casa, pretende fabricar una moda antídoto contra la norma social.

En plena ola de movilizaciones contra el cambio climático, la Semana de la Moda de París arrancó con los buenos propósitos ecologistas de Dior y una protesta de activistas para denunciar el impacto del sector en el medioambiente.

La industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta y la presión social está llevando a las históricas firmas a movilizarse para dar una imagen más amigable con el medioambiente.

Dior se fundió en la naturaleza en su desfile, en el que predominaron los motivos florales y los colores tierra, en un homenaje a Catherine Dior, hermana del diseñador francés, miembro de la Resistencia y jardinera.

La firma recreó un jardín con 160 árboles que fueron replantados en la capital francesa. Bajo sus copas, las modelos desfilaron con sombreros de paja y alpargatas bordadas, y dos trenzas que evocaban inevitablemente a una de las figuras mundiales más emblemáticas del momento, la joven ecologista Greta Thunberg.

El verde y los motivos vegetales dominaron el desfile de la japonesa Mame Kurogouchi. Con una apuesta abiertamente marcada por la naturaleza, la diseñadora nipona, que creó su propia marca en 2010 tras haber trabajado con Issey Miyake, se valió de la malla para crear superposiciones en conjuntos elegantes y fluidos.

Por su parte, la joven marca francesa Marine Serre, cuyas colecciones se realizan a partir de materiales reciclados, advirtió de que “el apocalipsis ya está aquí”, en su desfile llamado “Marea negra”. Las modelos, “supervivientes”, lucieron conjuntos negros y faldas fluidas que se movían como llamas.

Más allá del lujo, glamour y la exclusividad, la industria de la moda se vuelca cada vez más a responder de alguna forma a la problemática ambiental, como forma de mantener el tema en agenda y generar conciencia.

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