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Advierten que sólo dos de cada diez son titulares

Directores de escuelas, entre la sobrecarga de tareas y la precariedad

Un estudio indica que la mayoría ocupa estos puestos en forma provisional. Para la Provincia, los datos “no son representativos”

Por: Jorge Garay
 

jgaray@eldia.com

Apenas dos de cada diez directores de escuelas platenses son titulares. El 80% restante son provisionales o suplentes, funcionarios que no saben si continuarán el año próximo y, en consecuencia, difícilmente puedan planificar un trabajo a largo plazo. No obstante, cumplen su rol cargados de funciones -65 en total-, según lo establece el Reglamento General de las Instituciones Educativas bonaerenses. Con semejante suma de tareas, la Provincia ubica a la Argentina entre los países de la región que más trabajo asigna a sus directores escolares sumidos, a su vez, en una triple precariedad: institucional, laboral y salarial.

Así surge de la investigación que durante más de un año encabezó el director del Observatorio de Calidad Educativa de la provincia de Buenos Aires (OCE), Luciano Sanguinetti, y cuyos resultados se publican ahora en el libro “¿Qué pasa en la escuela?” -que el autor presentará mañana, a las 18.30, en un hotel de calle 6 Nº 1026. Como se verá, muchas de las problemáticas que allí aparecen son reconocidas por la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), aunque en el contexto de la “herencia recibida y años de decadencia que comienzan a regularizarse”.

“Hay más de 35.000 personas en situación de concurso”, aseguran en la Provincia

“Entre tantas funciones, lo pedagógico se va dejando de lado”, dicen los directores

 

Para encontrar respuestas a la pregunta que da título a su libro, Sanguinetti entrevistó a más de medio centenar de directores y directoras de escuelas platenses -en todos los niveles y gestión. Pues, ellos “son una de las piezas más relevantes del sistema, con incidencia directa en la formación de niños y adolescentes, y a su vez una de las más ignoradas”, advierte el estudio.

Entonces, ¿qué cuentan los entrevistados? “Como director no estás solamente en los aspectos vinculares o pedagógicos, tenés muchos roles: sos un poco arquitecto, un poco portero, un poco psicólogo, con alumnos, padres y colegas. También lo administrativo, lo burocrático te absorbe tanto que, a veces, lo pedagógico –que es lo más importante– es lo que lamentablemente terminás dejando de lado”, asegura Pablo, al frente de una secundaria estatal de la Ciudad.

El testimonio de Pablo se multiplica en el 85% de los consultados por el OCE, quienes consideran que la cantidad de tareas -35 pedagógicas, 20 administrativas y 10 socioeducativas o comunitarias- que les corresponde asumir por reglamento obstaculiza la dimensión pedagógica de su rol. Las dificultades son mayores en escuelas con grandes problemas edilicios o con población más vulnerable, tal como lo cuenta Ana, directora de una Primaria parroquial: “El principal objetivo es seguir de cerca la calidad del trabajo pedagógico, pero nos encontramos con que cada vez más las responsabilidades que antes correspondían a la familia están puestas en la escuela”.

“El rol de director fue mutando, ahora es más abarcativo: tenés que abrir las puertas a la comunidad mucho más y atender problemas sociales, que llegan mucho a la escuela”, coincide Marcela, directora de una Primaria de gestión privada en la zona norte de La Plata. Se observan en el informe problemáticas que se reiteran en el ámbito estatal, pero también en el privado, donde “es notable la cantidad de familias” que llegan y hacen el esfuerzo “en busca de vacantes”. ¿Las razones? “El deterioro general de la escuela de gestión estatal y la cantidad de días de clases que se pierden por paro docente (durante 2018 fueron 29 los días de huelga en las escuelas bonaerenses)”, reflexiona una de las directoras.

Mayoría de suplentes

En la mayoría de los casos, subraya el informe, los directores enfrentan la telaraña de dificultades descriptas en soledad: no cuentan con el equipo mínimo -de tres personas- que les corresponde por Estatuto Docente y tampoco tienen injerencia en la selección de su plantel. Sin embargo, por muchas razones -por ejemplo, conducir la escuela a la que asistieron desde niños o aquella en la que dieron sus primeros pasos profesionales- asumen la difícil tarea de la dirección.

¿Cómo acceden al cargo? “Por concurso de títulos, antecedentes y oposición”, tal como lo establece el artículo 76 del Estatuto Docente. “Para ello deben pasar por dos etapas. La primera es la revisión de antecedentes, en la cual reciben un puntaje sobre la base de su antigüedad, trayectoria, formación y capacitación. La Junta de Clasificación es la encargada de revisar los antecedentes de quienes aspiran al cargo y armar un orden de mérito sobre la base de las calificaciones que reciben. La segunda etapa, las pruebas de oposición, consisten (con algunas variantes) en la presentación de un proyecto y su defensa oral ante el jurado”.

Sin embargo, “hay una excepcionalidad para la selección de directivos –a la que se recurre más de lo esperado– normada por el artículo 75. Se trata del desempeño en forma provisoria de un director cuando por distintos motivos no se puede llevar adelante un concurso o prueba de selección”, se advierte en el libro para luego agregar que, según los datos recogidos en La Plata, sólo el 20% de los directores son titulares, mientras que el 55% fueron nombrados en forma provisional y el 25% son suplentes (Ver gráfico). “Estos números hablan de la debilidad del sistema. Es muy difícil que el compromiso en la dirección de la escuela se tome de la misma forma con funcionarios que no saben si continuarán mañana, que no pueden pensar su trabajo a largo plazo, ni menos aún establecer un vínculo continuado con las familias y los estudiantes”, alerta.

Para el Subsecretario de Educación bonaerense, Sergio Siciliano, estos datos no son representativos de lo que ocurre a escala provincial, donde actualmente “se llevan a cabo más de 22 concursos para distintos niveles y están en situación de concursos para distintos cargos más de 35.000 personas”. Siciliano coincide en que “hay falencias que va a llevar tiempo regularizar”, comparte con los directores que sus funciones y responsabilidades “son mayores y han cambiado al ritmo de las problemáticas sociales”, pero dispara contra la “herencia recibida”. Entonces, vuelve a los concursos, con especial hincapié en la formación: “Antes de nuestra gestión, nunca se concursaban directores para los Institutos Superiores de Formación Docente. ¿Cuál era la razón?”.

Formarse para formar

De los directores entrevistados en La Plata, son varios los que apuntan a la formación docente que “tiene que ser mejor, más exigente”, como así también a la de los directivos, para fortalecer su liderazgo y el trabajo en equipo. Pero ¿existen ofertas de capacitación y actualización para quienes “gobiernan” las escuelas? Los entrevistados coinciden en que “falta una capacitación formal y específica para equipos directivos por parte de la autoridad competente. Generalmente recurren a propuestas públicas o privadas de capacitación, pero no obligatorias, y la mayoría identifica como instancias de fortalecimiento de su función el encuentro espontáneo con colegas”.

“La implementación de la carrera directiva es uno de los grandes avances que se tendría que dar en la educación a nivel provincial”, postula el referente de una Secundaria local. “Cuanto más capacitados estamos mejor van a salir las cosas”, sostiene otro. Y uno más: “Si tuviera que aconsejar a un colega, le diría que lo que falta es trabajar en la construcción del liderazgo pedagógico”, para lo cual la formación resulta indispensable.

Triple precariedad

La preocupación sobre la figura del rol directivo y la necesidad de ejecutar cambios en cuanto a la dimensión de su rol, su designación, su formación y su salario no es exclusiva de nuestro país ni de la región. De hecho, algunos de nuestros vecinos ya han tomado cartas en el asunto (Ver gráfico). Pues, tal como releva el estudio, las funciones y responsabilidades que se esperan de los directores exceden en mucho lo que una sola persona puede lograr y se tienen imágenes negativas “de un puesto que a menudo plantea una carga excesiva de trabajo, que ofrece formación y preparación insuficientes y salarios inadecuados”.

Se dijo antes que la hipótesis del libro que se presentará mañana se asentó en una triple precariedad: insitucional, laboral y salarial. Sin embargo, esta última cuestión parece transitar una senda más halagüeña: al momento de la elaboración del informe, un director de primera con más de cuarenta secciones a cargo cobraba poco más de $10.000 que un maestro de grado con la misma antigüedad. Hoy, la brecha en los salarios es similar hasta los 9 años de antigüedad, mientras que se amplía en quienes cuentan con más de 24 años de ejercicio (Ver gráfico).

Para Sergio Siciliano, “el último aumento acordado en la última paritaria docente impacta positivamente por la decisión de no achatar la pirámide salarial entre la base y el que conduce”.

“La importancia que tienen los directores para la sociedad deben encontrar contrapartida en una remuneración acorde para sus múltiples exigencias, como también en los procesos de selección y en las ofertas de capacitación continuas”, propone el libro. Y vuelve al principio: para sacar adelante un sistema en crisis es clave “darles la palabra a los directivos”. Nadie mejor que ellos para responder: ¿Qué pasa en la escuela?

 

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