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Concluye la semana más tensa para el gobierno de Alberto Fernández

Concluye la semana más tensa para el gobierno de Alberto Fernández

El ministro de Economía con los delegados del FMI / Presidencia

Mariano Spezzapria

Por: Mariano Spezzapria
@mnspezzapria

15 de Febrero de 2020 | 02:34
Edición impresa

El Gobierno pasó los últimos días bailando al ritmo de las complicaciones que se le presentan en el frente externo. La semana que concluye hoy puede ser considerada como la más tensa, en ese aspecto, desde que Alberto Fernández llegó al poder. Y no es para menos: operadores del mercado piensan que la Argentina ya está en default luego de lo que sucedió con el bono AF20.

Tal vez por eso, la administración nacional –entendida en un sentido amplio, que incluye a las distintas vertientes del Frente de Todos- salió con los tapones de punta contra el Fondo Monetario pese a que la misión del organismo se encuentra en el país y a que la negociación está en una etapa preliminar. Pero difícilmente esa estrategia le funcione al Gobierno en el plano económico.

Para que se entienda: el FMI no hará una quita –mucho menos “sustancial”, como la que reclamó la vicepresidenta Cristina Kirchner-, para que la Argentina pueda cancelar la deuda que Mauricio Macri tomó con el organismo en 2018. Pero al mismo tiempo, el Fondo necesita garantizarse que va a cobrar. Ahí reside, justamente, la chance del Gobierno de encarrilar las negociaciones.

Esto es, de plasmar el apoyo que Alberto F. consiguió de Alemania, Francia, Italia y España en la gira europea. Esos países, a los que debe sumarse el determinante Estados Unidos, mantendrán su respaldo a la Argentina mientras se aseguren, dentro del directorio del FMI, que se pagará la deuda. Sólo en ese caso podría avanzar el plan del ministro de Economía, Martín Guzmán.

Podría haber una oleada de juicios porque el aumento será de suma fija comentaron anoche

 

La idea del joven funcionario es que se postergue el pago de la deuda con el Fondo hasta 2023, mientras la economía se recupera de la crisis y regresa a la senda del crecimiento. Ayer mismo Guzmán insistió con esta lógica ante la directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Julie Kozack, y el jefe de la misión para la Argentina, Luis Cubeddu.

Claro que para que el Fondo avale el “plan Guzmán” debe garantizarse, a la vez, que la Argentina no saldrá de los lineamientos de la economía occidental. Las embestidas de Cristina desde Cuba y de Máximo Kirchner desde el Conurbano no cuadran en ese esquema. La relación histórica del peronismo con el FMI es oscilante y gana terreno el espíritu bélico cuando la situación se complica.

Sin embargo, el Gobierno no podría darse el lujo de rechazar un acuerdo con el Fondo, porque no tendría financiamiento para seguir en soledad, sin acceso al mercado de crédito. Por el momento, Alberto F. va por el camino contrario, ya que tensó la relación con los bonistas y le dio aire al coqueteo del kirchnerismo con la posibilidad de tirar todo por la borda y declarar el default.

De estas y otras cosas más políticas hablaron el Presidente y Cristina durante un desayuno que compartieron ayer en la quinta de Olivos, tras el regreso de la Vice desde La Habana. No podría decirse que el endurecimiento de la posición oficial sobre las negociaciones con el FMI y los bonistas se deba a la influencia de Cristina sobre Alberto. Más bien, parece una estrategia conjunta.

El Presidente estuvo más tarde en Hurlingham, al noroeste del Conurbano bonaerense, donde habló de la necesidad de saldar la “deuda interna” con los argentinos. Lo hizo mientras la misión del FMI recorre los despachos gubernamentales, en algunos casos con el desembarco de una decena de técnicos, como le ocurrió a un sorprendido ministro de la Producción, Matías Kulfas.

La semana próxima, en tanto, los enviados del FMI llegarán a las oficinas de la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, y del presidente del Banco Central, Miguel Pesce, quien parece haberle puesto fin al ancla cambiaria, ya que en cinco días el dólar subió 58 centavos, para cerrar en su máximo histórico de $63,62 y salir de la etapa del congelamiento bajo la gestión del FdT.

La baja del índice de inflación de enero a 2,3 por ciento -pese al aumento superior en los precios de los alimentos- y el incremento del 13 por ciento a los jubilados que cobran la mínima fueron presentados por el Gobierno como las noticias positivas de la semana, una suerte de oasis en medio del desierto económico. Aunque podría haber una oleada de juicios porque el aumento será de suma fija comentaban anoche.

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