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Como los ninjas: ladrones silenciosos saquean a 2 familias mientras dormían

Llegaron y huyeron por los techos. En una de las casas fueron hasta la habitación de las víctimas, que nunca los escucharon

Como los ninjas: ladrones silenciosos saquean a 2 familias mientras dormían

“Vamos a poner una reja en la puerta que da al patio”, le dijo Felipe a EL DÍA / S. Casali

18 de Febrero de 2020 | 02:02
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A una semana de la reunión que los vecinos nucleados en la zona del parque Castelli mantuvieron con las autoridades de la comisaría quinta, la madrugada del lunes trajo dos nuevos robos a familias del sector.

Lo llamativo de ambos hechos es que los ladrones actuaron sin hacer ruido y mientras los propietarios dormían. Horas después de los hechos, los damnificados no se explicaban cómo habían podido atracarlos de esa forma. Y lo relacionaron a un incidente ocurrido la semana anterior, cuando un jubilado manifestó que por la noche se escuchaban ruidos que venían de los techos.

HASTA LA BOTELLA DE FERNET

Felipe (71) recibió a EL DIA en su domicilio de 28 entre 67 y 68 y relató lo vivido. Vive en un PH que da a un pasillo y habría sido el segundo objetivo de los delincuentes.

Según contó, quien advirtió la situación fue Lidia (68), su esposa, a las 6.30 de la mañana. “Ella se levantó y empezó a buscar el celular, que lo había dejado arriba de la mesa. Como estaba un poco dormida tardó en darse cuenta de que estaba todo revuelto”, explicó Felipe. “¡Vení que nos entraron a robar!”, le gritaría la mujer desde la cocina.

En el piso del comedor se encontraron con papeles tirados y cajones abiertos. A simple vista faltaban la notebook que debía estar sobre el desayunador, el teléfono de Lidia y otros elementos de valor. La mujer se acercó a la heladera y vio el sobre de papel madera que contenía 10 mil pesos de su jubilación.

La alegría le duró poco: apenas lo agarró se dio cuenta de que no tenía nada en el interior. Mayor fue la sorpresa de su marido, que al intentar ponerse las zapatillas que guardaba en la mesa de luz se encontró con un espacio vacío.

La conclusión era clara. En un arrebato de confianza, los intrusos llegaron hasta el cuarto del matrimonio y revisaron el mobiliario para engordar su botín. Éstos, por su parte, no daban crédito a la situación. “Incluso, yo me desperté a las 2.30 para ir a tomar agua y vi que sobre la mesa había unas cosas que van en el patio interior, pero pensé ‘las debe haber entrado mi mujer para que no se mojen’. Fui al baño y volvía a la cama”, señaló Felipe.

En todo ese periplo por el interior del inmueble, el propietario no detectó la presencia de los sujetos. Ellos seguían allí, escondidos en algún rincón de la vivienda, y estuvieron varios minutos más.

Durante la recorrida por su hogar que realizaron las víctimas para determinar cuáles eran los faltantes, descubrieron que la puerta-ventana de aluminio que da al pequeño patio tenía las marcas de haber sido barreteada. “Es decir”, refirió el jubilado, “que vinieron por el techo y también se fueron por ahí”.

“Para mí eran rateros, porque también se llevaron una botella de fernet que estaba a la mitad, una botella de gaseosa que en realidad tenía agua”, añadió.

“NO LO PUEDO CREER”

El caso de Juan Pablo y su familia es casi calcado al del matrimonio de jubilados. Ocurrió a pocos metros (hacia calle 68), en la misma cuadra, y presumiblemente después.

“La verdad no lo puedo creer”, le dijo Juan Pablo, el damnificado, a este diario. La maniobra que utilizaron los malvivientes para ingresar fue la misma: usaron el fondo de la casa y de allí fueron “al monoambiente donde vive mi hija y a la parte de atrás”, en la que hay una edificación habitada por su suegra.

“Yo me levanté a las 2.30 para ir a tomar agua y los ladrones estaban en casa. Pero la verdad es que no los vi ni los oí”

Felipe,
Víctima

 

La diferencia estuvo en la fuga. En esta ocasión, huyeron por la entrada principal, que además dejaron abierta. “A mí me avisó Felipe, a la mañana, porque vio la puerta de calle abierta”, destacó. “Salí que te robaron”, le pidió el jubilado por el portero. Juan Pablo no entendía bien de qué le hablaba su vecino hasta que observó con detalle su domicilio.

“Revolvieron todo, hicieron un desastre. Por suerte no nos dimos cuenta, si me hubiesen despertado iba a terminar mal”, aseguró el hombre. Como en el episodio previo, los ladrones estuvieron a sus anchas.

Buscaron en las distintas habitaciones hasta quedar satisfechos. Entre los elementos sustraídos se hallan alhajas, una bicicleta nueva valuada en 50 mil pesos, un celular, ropa y algo de dinero en efectivo. En medio de la revisión que Juan Pablo llevó a cabo por su casa, se topó con “en la parte de adelante con la manguera que guardo atrás. No sé para qué la querían realmente”, indicó.

La familia tiene dos perros que ladran “todo el día”. Sin embargo, ayer “no se los escuchó en toda la noche”. Ni los perros, ni los dueños de casa detectaron la presencia. El sigilo de los ladrones, hizo recordar en el barrio, a guerreros japoneses con formación en destrezas milenarias: “parecen ninjas por lo silencioso de los movimientos”, lamentó un vecino.

Ahora en la cuadra están pensando en colocar una alarma vecinal “aunque sea para disuadir a los chorros”, manifestaron.

La semana pasada frentistas del área comprendida entre las calles 20 a 24 y de 67 a 70 mantuvieron un encuentro con la Policía, preocupados por los asaltos a casas y comercios.

 

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