Alemania intensificó ayer la presión contra Rusia por el envenenamiento del opositor Alexei Navalny, al advertir que la falta de apoyo de Moscú en la investigación del atentato podría “obligar” a Berlín a reconsiderar el destino de un proyecto millonario entre ambas naciones para el gasoducto el Nord Stream 2, que se construye bajo el mar Báltico. (AP)
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