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Día de la mujer: la generación bisagra

Son mujeres de entre 30 y 50 años, que crecieron en tiempos en los que las cuestiones de género no eran tema constante de agenda. Sin embargo, se formaron y hoy ocupan lugares que antes eran casi exclusivamente masculinos. Lo viven naturalmente, a la vez que hacen historia

Día de la mujer: la generación bisagra

Eugenia y sus primas Andrea Pouchou, Victoria Ctibor, Eugenia Ctibor y Carolina Ctibor

6 de Marzo de 2022 | 08:23
Edición impresa

La igualdad de género es una lucha que lleva años librándose. Si bien las mujeres todavía son consideradas diferentes a los hombres en muchos sentidos y en diversos ámbitos, tanto en el plano personal como laboral, para las nuevas generaciones el debate parece no tener sentido. No entienden qué es lo distinto. Y ahí están ellas, las mujeres de la generación bisagra para explicar que el mundo de hace poco nomás, no era este que vemos hoy.

El movimiento feminista tuvo gran protagonismo en la lucha y en los cambios estructurales de los últimos años, pero también lo han tenido mujeres que sin militar, se formaron en hogares en los que la libertad y los valores de igualdad estuvieron presentes.

Algunas protagonistas de esta generación nos cuentan su historias. De cómo han vencido barreras externas y también internas para llegar a los lugares que hoy ocupan. Y nos hablan del cambio de paradigma a nivel laboral que les ha tocado vivir. De cómo, sin querer y a veces queriendo, hacen historia.

 

EMPRESARIA
EUGENIA CTIBOR

Si la bisabuela Rosa hoy los viera, estaría orgullosa. La empresa familiar que fundó Francisco Ctibor hace 117 años hoy sigue en pié, con un directorio con mayoría de mujeres. Rosa quedó viuda muy joven, pero en lugar de deshacerse de la fábrica de ladrillos y dedicarse sólo a la familia, decidió llevarla adelante junto a su hermano y enseñarles el oficio a sus hijos.

Hoy Eugenia (49) es la directora de Cerámica Ctibor, presidenta la Cámara Industrial de Cerámica Roja –donde ejerce su segundo mandato y lleva las paritarias-, vicepresidenta de la Unión Industrial de La Plata y miembro de MIA, la red de Mujeres de la Industria Argentina, en donde se tejen lazos federales.

“Una mamá realizada y feliz con su desarrollo es una mamá más cercana a sus hijos”

 

“Nunca pensé en ser parte de la empresa. Si bien me crié acá y durante toda mi infancia mi padre nos traía, nos formaron para que estudiemos lo que quisiéramos, por lo que estudié Psicología. Transité mi profesión en una empresa de CABA y luego, en vine a Ctibor a reorganizar el área de Recursos Humanos. Desde 2006 trabajo full time acá y fui involucrándome en todas las áreas, hasta que comencé a formar parte del directorio, en el que el presidente actual es mi papá (Jorge), que ahora que lo pienso es el único hombre”, se ríe Eugenia mientras cae en la cuenta de algo que le resulta de lo más natural. Son cinco mujeres y Jorge.

“La nuestra es una empresa familiar, con un organigrama en el que hay mujeres en todas las áreas. Mi hermana Victoria es la directora del Museo del Ladrillo, Espacio Ctibor -de Ringuelet-, al que armamos entre todos, pero ella es quien se ocupa de dirigirlo”, comenta y agrega: “mi abuela ´Coto´ (María Isabel), estaría orgullosa de vernos trabajar acá, a mí, a mis primas y a mi tía Marieta, que es la vicepresidenta de la empresa”.

De grande me vino el impulso de despertarme y tener un lugar en una mesa de poder

 

“Sinceramente, a mí el impulso de empezar a participar activamente en la empresa y aportar una visión de género me llegó desde abajo, cuando mi hija Agustina (hoy de 19 años) empezó a transitar la adolescencia y llegaba a casa a interpelarnos con preguntas que nos dejaban pensando. Somos una generación bisagra. Nos criamos con el modelo patriarcal y así y todo nos formamos y participamos en un montón de cosas. A mí me empujaron las nuevas generaciones a participar más, me contagiaron las ganas de hacer algo al respecto”, se entusiasma Eugenia, que muchas veces se calza el casco y pasea por la planta con total normalidad desde ha ya casi dos décadas.

Eugenia entró a la empresa en el área de recursos humanos y ahora es parte del directorio de la misma

“Como dije, a mi de grande me vino el impulso de despertarme y decidir tener un lugar en una mesa de poder. Cobré seguridad, fuerza, me dije ´¿por qué no?’. No fue para demostrarle nada a nadie. Las mujeres estamos preparadas, a veces es sólo cuestión de vencer barreras internas y animarse a más”, dice desde su experiencia personal.

¿Es difícil ser mujer, madre y empresaria? “Obviamente tiene un costo. Pero estoy convencida que una mamá realizada y feliz con su desarrollo es una mamá más cercana a sus hijos también. Una educa con el ejemplo. Yo priorizo la calidad del vínculo. Cuando estoy con mis hijos (es mamá de Agustina y también de Matías, de 15 años) estoy con ellos; estoy presente. Aprendo mucho de ellos y los involucro, les comparto cosas de mi vida laboral. Ellos son mi refugio”, asegura Eugenia.

 

EDITORA AUDIOVISUAL
IRENE SALOMONE

Con 36 años, Irene se dedica al trabajo profesional de realizadora audiovisual hace 10. Cuando comenzó a estudiar en la facultad de Bellas Artes (ahora, Facultad de Artes), confiesa, “la mayoría de los estudiantes eran hombres”.

“Durante mi paso por la carrera muchas veces tuve que hacer grupo para llevar adelante trabajos prácticos en materias anuales o cuatrimestrales, y el conflicto sucedía cuando había que definir una idea a plasmar en las obra que debíamos producir, conflicto que se daba justamente porque a las mujeres no se las escuchaba como si sucedía con los hombres; eso me molestaba bastante y lo exponía explícitamente en las reuniones grupales para corregirlo, generando largas discusiones. Luego en el ámbito laboral pasaban cosas similares o incluso dejaban para las mujeres las tareas que ellos no querían hacer, habiendo complicidad entre ellos para desligarse de algunas responsabilidades laborales. Como mujer en el ámbito técnico muchas veces sentí que tenía que demostrar mis conocimientos para ser valorada como profesional. Y creo que para moverme en éstas aguas hay que tomar una postura y decir las cosas en el momento que están sucediendo, y de ese modo ir ajustando las situaciones desiguales a las que nos enfrentamos en el día a día. Más allá de los conflictos, muchas de esas personas me han recomendado posteriormente para trabajar junto a ellos. E incluso creo que como profesional hay que seguir capacitándose permanentemente porque la tecnología sigue avanzando, los softwares requieren nuevos conocimientos y mucha práctica de manera autodidacta y tomando cursos para ponerse al día con las nuevas formas de comunicar”, recuerda.

Irene se ganó su lugar como camarógrafa por lo que demostraba en su trabajo y al principio no le fue fácil

“En mis trabajos ingresé por recomendación de compañeros y compañeras que ya se encontraban trabajando allí y había vacantes para cubrir. Los primeros años fueron difíciles pero con el paso del tiempo fui adquiriendo más seguridad, y el día de hoy estoy mucho más tranquila y estabilizada respecto a mi rol específico como editora audiovisual. Gracias a las redes sociales y la necesidad de comunicar a través de videos, la industria audiovisual repuntó en éstos últimos años. En lo particular me siento muy agradecida de tener trabajo de lo que estudié y desde Mayo del 2021 edito videos para IOMA, la obra social, bajo un convenio nuevo por contrato obtenido a través de Extensión de la UNLP, en donde realizo distintos tipos de audiovisuales como spots, documentales o latas de prensa para redes sociales. Y al mes siguiente, en junio 2021 ingresé en el Ministerio de Comunicación Pública de la Provincia de Buenos Aires, en donde también me desempeño como editora audiovisual de spots, pastillas y latas de prensa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires”, lanza a modo de CV Irene.

“Los primeros años fueron difíciles pero con el paso del tiempo adquirí más seguridad”

 

Se recibió de Licenciada en Comunicación Audiovisual y de Profesora en Artes Audiovisuales en la Facultad de Artes de la Universidad nacional de La Plata. Trabajó 6 años en una canal de TV donde fue editora audiovisual del noticiero y armaba distintos programas. Cubrió roles técnicos en el control de estudio como el de Videograph y Play Out. Estuvo también tres años en SATSAID Seccional La Plata, en la Secretaría de Prensa, filmando, editando videos, diseñando gráficas para redes sociales e impresión, escribiendo los copys para redes, publicando, moderando y respondiendo las consultas de los afiliados por redes sociales.

La comunicadora dice que “creo que no importa el género a la hora de trabajar; ya sea sacar fotos, filmar o editar. Lo que importa es la actitud, las ganas de trabajar y aprender, no son sólo los conocimientos, sino la capacidad de escucha, negociación y empatía con los demás compañeros y compañeras, eso facilita o complica los vínculos laborales y los engranajes se vuelven más o menos fluidos dependiendo esas variables”.

Además de grabar, irene es editora audiovisual

“También creo que se avanzó mucho en este cambio de paradigma de que las mujeres habitemos espacios que antes eran exclusivos de los hombres, antes las mujeres eran relegadas al ámbito de la producción (organizar, conseguir cosas, pautar tiempos, entre otras tareas) y no teníamos espacio dentro de roles creativos como Directoras, Directoras de fotografía, guionistas, entro otros. Cada vez tengo más compañeras en el ámbito audiovisual. Además estoy de acuerdo con el cupo laboral trans que impulsa a aquellas personas travestis, transexuales y transgénero que reúnan las condiciones de idoneidad para ocupar cargos públicos. Actualmente tengo una compañera trans que es brillante en su trabajo, súper creativa y sensible para hacer animaciones gráficas de alta complejidad, algo que lleva muchísimos años aprender y muchísimos años de práctica profesional”, señala.

Sobre las nuevas generaciones, Irene resalta: “me alegra mucho que la juventud y los adolescentes tengan más presente las cuestiones de género, algo que no me sucedió a mí años atrás y por las cuales padecí distintos tipos de violencia en la calle e incluso en ambientes laborales. Es un cambio de paradigma que nos hace muy bien como sociedad, nos hace menos violentos y más empáticos, más solidarios en conjunto. Aún así sigue habiendo resistencias y queda mucho por seguir trabajando en las escuelas y universidades también, para ir eliminando progresivamente las prácticas dañinas, que dejan secuelas de por vida y se siguen reproduciendo una y otra vez”.

“Me considero feminista porque creo que debe haber igualdad de derechos entre hombres, mujeres y colectivos LGBT+. Quien se considere partidario de esta idea de igualdad es también feminista, no importa el género al que pertenezca. Lo femenino siempre fue asociado a las mujeres, como una característica que nos es innata desde que nacemos, pero actualmente sabemos que no necesariamente es así; el término femenino es algo antiguo y retrógrado, porque nos encasilla dentro de estereotipos y no nos deja ser libres”, finaliza Irene con gran convicción.

 

SOMMELIER
PAULA LICO

Esta salteña radicada por estos pagos hace ya varios años egresó de la carrera de sommlier en el año 2018. Ya desde 2016 venía haciendo cursos introductorios -sobre todo en CABA- para tratar de empezar a entender el universo del vino. Los de altura, de su querido NOA son su especialidad y pasión.

Luego comenzó un proyecto de difusión y venta de esos vinos llamado “La Posta de las Brujas”. Lo hizo con otras mujeres: Rafaela Pinto, Carolina Altieri y Lorena Cendra. “Empezamos a traer los primeros vinos de Salta y a organizar los primeros eventos. En ese momento convivía con mi otra profesión (la de abogada). Pero el universo del vino es absolutamente seductor, y en mi experiencia fue un camino de ida. Si tenía que proyectar mis años laborales restantes, y mis opciones eran estar detrás de un escritorio contestando vencimientos, o planificando degustaciones y comunicando los vinos de Salta. El camino para tomar fue -en lo personal- fácil de decidir. Después por supuesto, está siempre el desafío de ejecutar”, confiesa.

Paula Lico es la primera preside la ACSBA

Esa decisión personal la puso en la senda y llegó a convertirse en la primera mujer que preside la Asociación Civil de Sommeliers de la Provincia de Buenos Aires -ACSBA.

“Desde la asociación buscaban un profesional dedicado a la sommellieri a tiempo completo. Algo que es muy difícil de lograr en La Plata, ya que los trabajadores del rubro se ven obligados a tener otro trabajo como soporte porque todavía la figura del Head Sommelier en un restaurante, o en un hotel no se encuentra tan instalada en la ciudad. A partir del ofrecimiento, buscamos conformar una comisión directiva diversa, no sólo desde el punto de vista del género, sino también buscando integrar otras áreas, como la cerveza con Gastón Cello o el aceite de oliva con Claudio Moretto”, detalla Paula.

Con respecto al cambio de paradigma de género en lo laboral, la especialista en vinos señala que “creo se viene dando y no es natural. Es el resultado de una serie de acciones y luchas concretas de las mujeres que estuvieron antes y allanaron caminos. De repente, cuando uno vive ese cambio empieza a observar cosas que antes no observaba. Si voy a una clínica o taller de vinos donde van a hablar 20 productores, mi observación es: ´¿Cuántas mujeres hay entre esos 20 productores?´. La respuesta nunca es representativa, y representar tiene que ver con reflejar lo que está ahí afuera. No somos de un solo color, no hay solo uno o dos sexos. ¿Esa diversidad de afuera se ve reflejada en un núcleo profesional determinado?”.

“Este cambio es el resultado luchas concretas de mujeres que estuvieron antes”

 

“Después está nuestro trabajo para apoyar esos cambios estructurales, que tiene que ver con crear espacios para incluir, apoyar a personas talentosas, generar sistemas de tutoría, etcétera”, agrega.

¿En el “rubro” hay bastante equidad de género actualmente o siguen predominando los hombres? Paula sostiene que “es muy difícil hacer un diagnóstico de la situación sin data procesada. Uno puede intuir ciertas desigualdades, pero hasta que no se realice una investigación empírica al efecto, siempre estamos hablando en el aire. Hay algunos países productores que sí tienen organizaciones que han producido reportes vinculados a la equidad de género. Por ejemplo The Red Cabinet, The Wine Nerd, Liftcollective, entre otras organizaciones aportaron mucha información y los datos no son buenos, pero año a año van mejorando”.

“Un ejemplo es el de la UC Davids, donde se observa que las mujeres representan el 62% de las estudiantes de viticultura, egresan el 42 por ciento, pero después solo el 10 por ciento llega a trabajar como enóloga. El dato habla. Lo mismo sucede con la brecha salarial. Esto se puede observar de los informes anuales de Guildsomm, de donde surge que en los últimos 20 años las mujeres ganaron 80 centavos por cada dólar que ganó un hombre. Esa brecha aumenta aún más en cargos ejecutivos”. Los datos hablan mucho.

El mundo vitivinícola es la pasión de Paula

La gestión de Paula en la Asociación tiene una representación diversa, todo se decide en el marco de lo que establece la comisión directiva, no tiene estrictamente un sello femenino. “En lo personal me siento muy acompañada en todas las iniciativas que presentamos que tienen alguna vinculación con temas de género. Incluso estamos organizando un encuentro de mujeres y vino para el 10 de marzo. Se va a realizar en el salón Espai por gestión de Marcela Berón, y el espacio nos dio un gran apoyo cuando planteamos la idea, porque la cuestión de género atraviesa en la actualidad todos los rubros y todos los lugares. Es transversal a todo. Es fascinante ver las reacciones positivas y de apoyo cuando se proponen estos eventos”. dice entusiasmada la sommelier.

“El 2022 viene saliendo de la cuarentena. Por lo tanto, queremos juntarnos físicamente y soltar el zoom. Todos los meses estamos haciendo un taller de método deductivo, donde repasamos teoría y después trabajamos desde lo práctico el método con distintas grillas. Estamos por lanzar un taller de francés técnico, un viaje para visitar los viñedos de la Costa Atlántica y diversos encuentros que no sólo van a tener como protagonista al vino, sino a todas las otras variantes de nuestra profesión”, finaliza Paula, hablando de su gestión, que había comenzado poco antes de la pandemia y va a empezar a concretar muchos planes que habían quedado en stand by.

 

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