Tregua con Francos por la ley de Acceso a la Información

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El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ratificó su lugar en el Gobierno y en Casa Rosada dejaron pasar el malestar que había manifestado en privado luego de que el vocero presidencial, Manuel Adorni, y el asesor Santiago Caputo rechazaran los cambios en la ley de Acceso a la Información que se habían prometido.

“Sigo en el cargo”, confirmó Francos ayer al abandonar la clínica Sagrada Familia, donde estuvo internado desde el domingo por un agudo cuadro gastrointestinal.

Su aclaración surgió a raíz de los rumores del fin de semana en torno al conflicto abierto por el compromiso asumido ante la oposición para dar lugar a modificaciones a la nueva reglamentación de la Ley 27.275.

“Si de alguna manera, como veo que es, un tema de inquietud de los diputados, modificaremos el decreto si fuera necesario, haremos las consultas, estamos dispuestos a analizarlo”, supo declarar frente a la Cámara de Diputados, lo que generó la rápida desmentida de la mesa chica que responde al presidente Javier Milei.

Incluso, Adorni hizo referencia al tema en su habitual conferencia de prensa, donde ensayó una especie de interpretación de las promesas del titular de los ministros: “Francos dijo que estamos dispuestos de hacer cualquier modificación en una ley o de cosas que estén mal, pero no es en este caso que vaya a ocurrir”, fueron las palabras que colmaron la paciencia del funcionario.

“Muchas veces el Presidente ha dicho que esto es el triángulo de hierro (por Karina Milei y Santiago Caputo), pero él me designó a mí porque tiene la confianza de que puedo ejercer el rol de jefe de Gabinete”, aclaró al respecto.

Si bien desde Jefatura de Gabinete minimizan el enojo y hablan de habituales diferencias entre compañeros de trabajo, fuentes libertarias admitieron que el titular de ministros expuso su indignación durante la tarde del viernes pasado, horas después de que Adorni lo desacreditara.

“El malestar de Francos viene desde hace meses, cuando le quitaron áreas que aspiraba a coordinar. Este episodio fue la gota que rebalsó el vaso. Después hay operaciones del macrismo para limar a Santiago (Caputo)”, reveló una importante fuente con acceso al despacho presidencial.

Sin embargo, esa fuente desacreditó versiones de renuncia, aclaró que la irritación fue rápidamente resuelta y sostuvo que no peligra la permanencia de Francos en el Gobierno.

La referencia es a los cambios realizados por Caputo en el marco de la reestructuración de la Jefatura de Gabinete impulsada tras la salida anticipada de Nicolás Posse.

Desde el entorno de Francos desmintieron el malestar al plantear que no hubo intenciones de aplicar modificaciones a la ley, y rechazaron los motivos expresados al precisar que fue el propio titular de ministros quien pidió desprenderse de estructuras y competencias, y optó por retener “lo que le parecía”.

Incluso, insistieron en que el hoy o mañana, a más tardar, retomará sus tareas en la Casa Rosada.

Por su parte, allegados a Caputo atribuyen al PRO las versiones que aseguran que el ex ministro del Interior amagó con renunciar, y sostienen que la molestia de Francos no fue más que un problema de comunicación interna.

“No hay nadie en todo el Gobierno más interesado en que Francos haga una excelente gestión que yo. Lo firmo a sangre y fuego”, se lo escuchó decir al asesor.

En la búsqueda de blindar filtraciones, la administración libertaria optó por reducir las reuniones de Gabinete y utilizará los jueves para la coordinación formal de cada cartera.

Por eso, los principales colaboradores se juntan los martes para definir la política con el jefe de Estado bajo una sola regla: “No se habla de nada de lo que pasa en la reunión de Gabinete”.

 

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