La orientación vocacional llegó a la IA: qué le preguntan los jóvenes platenses antes de elegir una carrera
Edición Impresa | 30 de Noviembre de 2025 | 04:51
En La Plata, ciudad universitaria por excelencia, la escena se repite en colegios públicos, privados y técnicos: estudiantes del último año del secundario enfrentan la pregunta que marca un antes y un después en la vida académica: ¿qué estudiar?. Ese dilema, históricamente resuelto con charlas en los colegios o entrevistas con orientadores vocacionales, sumó a un actor inesperado pero decisivo: la inteligencia artificial.
Con herramientas como ChatGPT, Gemini o Copilot al alcance del celular, muchos adolescentes encontraron un espacio donde pueden preguntar sin vergüenza, sin sentirse juzgados y recibiendo respuestas inmediatas y estructuradas. Para ellos, la IA es una forma de ordenar el caos, de transformar dudas dispersas en hipótesis concretas, de comparar carreras o, simplemente, de sentirse acompañados en un momento de incertidumbre.
“Este año casi todos llegan con capturas de pantalla”, cuenta Gabriela Gutiérrez, orientadora de una secundaria del centro platense. “Me dicen ‘esto es lo que le pregunté a ChatGPT’ y a partir de ahí trabajamos. No reemplaza la orientación, pero sí se volvió el primer paso para muchos chicos”.
INQUIETUDES DE LOS FUTUROS INGRESANTES
Las consultas son variadas, profundas y, sobre todo, muy humanas. La IA recibe preguntas vocacionales, emocionales, comparativas y prácticas. Un mosaico que revela mucho sobre cómo esta generación decide su futuro.
“Si me gusta esto y también esto, ¿qué estudio?”. Es la duda más común. Combinan intereses, miedos y habilidades:
• “Me gusta hablar de política y la tecnología: ¿Comunicación o Ingeniería?”.
• “Me gustan los animales pero odio matemática: ¿Veterinaria igual?”.
• “Amo escribir pero también me gustan los negocios: ¿Periodismo o Administración?”.
Rocío, tiene 17 años, es de Los Hornos, y lo cuenta así: “Le pregunté a la IA si Medicina era para mí y me ayudó a ordenar mis miedos. Me dio pasos concretos para ver si realmente era lo que quiero. Sentí que bajaba a tierra algo que parecía complicado”.
COMPARATIVAS UNO A UNO
Los jóvenes ya no preguntan “qué estudiar”, sino qué carrera es mejor para ellos entre dos opciones concretas. Piden cuadros comparativos detallados: duración, materias difíciles, salidas laborales, carga práctica y “estilo de vida universitario”. Mateo (17), de Villa Elvira, lo vivió así: “En el colegio dicen que Periodismo y Comunicación son lo mismo. La IA me armó un cuadro comparativo clarísimo. Y me decidí por Comunicación”.
“HACEME UN TEST VOCACIONAL”
Muchos jóvenes le piden a la IA que los entreviste:
• “Preguntame mis intereses y recomendame carreras”.
• “Haceme un test rápido”.
Lara tiene 18 años, vive en City Bell, y se sorprendió con el resultado: “Le pedí un test cortito y terminé descubriendo que me interesa Trabajo Social. Nunca lo había pensado”.
CONSULTAS EMOCIONALES
Las preguntas no siempre son técnicas. También hay dudas existenciales:
• “¿Es normal no saber qué estudiar a los 18?”.
• “¿Qué pasa si me equivoco de carrera?”.
• “¿Cómo sé si soy bueno para algo?”.
Sol, de 17 años, de Gonnet, lo resume así: “Le puse: ‘¿Es normal estar perdida?’ y me respondió que sí. Me dio pasos y me sentí acompañada. Fue un alivio”.
LA LETRA CHICA QUE BUSCAN ENTENDER
Muchos chicos quieren saber cómo es vivir cada carrera:
• “¿Cuántas horas estudia un estudiante de Medicina?”.
• “¿Se puede trabajar y estudiar Arquitectura?”.
• “¿Cuánta matemática tiene Psicología?”.
Tomás (18), de Barrio Norte, lo comprobó: “Yo sabía que no quería Ingeniería, pero sí algo con números. La IA me tiró Económicas. Recién ahí entendí mis opciones”.
LA PLATA: UNA CIUDAD QUE POTENCIA LA BÚSQUEDA
Con 17 facultades de la UNLP, decenas de terciarios y miles y miles de estudiantes en circulación, La Plata es un territorio donde la vocación se decide en movimiento: colectivos, bares, pasillos de escuelas, grupos de WhatsApp y ahora, chats con IA.
Thiago (18) es de Tolosa, descubrió su futuro en una conversación digital:
“Quería algo con tecnología pero sin programar todo el día. La IA me habló de UX y diseño de experiencia de usuario. Nunca había escuchado de eso. Fue un flash.”
Y Juan, 18 años, de San Carlos, necesitó primero una conversación digital antes de una charla familiar: “Soy el raro que quiere estudiar Artes en una familia de contadores. Lo hablé con la IA antes que con mis viejos. Me organizó tanta info que después pude conversarlo tranquilo”.
LA VERGÜENZA, UNA BARRERA
Muchos adolescentes valoran poder preguntar sin sentirse observados.
Abril, 17 años, de Romero, lo planteó sin vueltas: “Me da vergüenza preguntar en persona. Con la IA escribo todo tal cual lo pienso. Me ayudó a pensar en Comunicación o Diseño sin miedo”.
Incluso aparecen consultas sobre opciones cortas o alternativas técnicas. Camila (17), de Ringuelet, encontró claridad ahí: “Siempre pensé en Psicología, pero me frenaba que es larga. Le pregunté a la IA por carreras cortas relacionadas y me nombró Acompañamiento Terapéutico y varios profesorados. Me abrió otras puertas”.
LA MIRADA DE LOS ESPECIALISTAS
Los orientadores coinciden en que la IA no reemplaza la conversación humana, pero sí puede mejorar el punto de partida. Los estudiantes llegan con comparaciones ya hechas, intereses formulados y dudas más precisas.
El desafío, dicen, es que no crean que la IA es un oráculo infalible: la decisión vocacional sigue siendo un proceso humano, gradual y muchas veces cambiante.
La orientación vocacional ya no comienza con una entrevista formal: empieza con un mensaje enviado desde un celular. La IA no elige por los jóvenes, pero los ayuda a hacerse mejores preguntas, a conocerse y a ordenar el horizonte en un momento donde la incertidumbre manda.
Como lo resume Nicolás (17), de Melchor Romero: “No sabía que existían tantas carreras hasta que se lo pregunté a la IA. Es como que te muestra un mapa cuando estás perdido”.
Y quizá esa sea la clave del fenómeno: no toma decisiones por ellos, pero busca facilitar el camino, pregunta, repregunta y acompaña. El resto, como siempre, queda en manos del deseo, la experiencia y la propia historia de cada adolescente.
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