Un incendio que permite valorar el rol de la Defensa Civil y de los Bomberos
Edición Impresa | 19 de Febrero de 2025 | 02:11

El dantesco incendio que afectó al frigorífico de Gorina y que obligó a la evacuación no solo del numeroso personal que trabaja en el establecimiento sino a los vecinos linderos, obligó a las dotaciones de bomberos a trabajar heroicamente para controlar las llamas. También impuso la necesidad de que se adoptaran medidas en resguardo de los vecinos.
Pese a su magnitud, el siniestro, afortunadamente, no dejó el saldo de víctimas fatales ni de personas heridas, aunque sí causó grandes daños materiales.
Vale destacar que el frigorífico de Gorina, que alcanzó a estar a la cabeza del universo exportador de carnes en la Argentina, emplea a unas mil personas y su sede se encuentra desde hace muchas décadas en 501 entre 156 y 157.
Lo cierto es que a partir de las 18 del lunes se vivieron escenas de tensión y nerviosismo por el voraz incendio que, según se estimaba, había afectado a varias dársenas del enorme frigorífico. Las densas columnas de humo alcanzaron a verse desde barrios de nuestra ciudad, así como desde Los Porteños y el casco de City Bell, también ubicados a unos cinco kilómetros de Gorina.
Como primera hipótesis sobre las causas del incendio se habló de un desperfecto eléctrico, aún cuando serán las pericias las que en estas horas ofrezcan el dictamen definitivo.
En las primeras horas se habló también de un presunto estallido de dos tanques de amoníaco y esta versión, que no fue oficial, se propagó hacia distintos vecindarios, que alertaron acerca de esta alternativa y aconsejaban a los pobladores, mediante las alertas vecinales, a cerrar las ventanas de sus casas para evitar el ingreso de un humo que podría resultar tóxico.
También se estimó que la ausencia de consecuencias trágicas respondió al rápido accionar de los bomberos, así como a los eficaces planes internos de rescate para casos de emergencia.
No resulta ocioso enfatizar acerca de la incidencia negativa que tiene este tipo de catástrofes, tanto para la economía general como para la vida misma de cada una de las regiones. De modo que será preciso confiar en que se recupere cuanto antes una fuente de trabajo tan vital para nuestra zona.
De allí que aparezca como sobradamente justificado que se cuente con sistemas de prevención y control de incendios, tanto oficiales como privados. Tampoco debiera desecharse que los cuerpos de bomberos y los de defensa civil sean convocados por distintas entidades de bien público, para que a través de diversas presentaciones asesoren a la población sobre las medidas que debieran adoptarse.
Asimismo, los avances tecnológicos están permitiendo la aplicación de métodos y el uso de equipos capaces de combatir con mayor rapidez los distintos focos de fuego que puedan producirse y, para ello, el Estado debe ocuparse de asignar a las estructuras de defensa civil y a los cuerpos de bomberos con los recursos que hacen falta para combatir con eficacia estas siniestros.
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