La vuelta de un nombre emblema, tironeos que no ceden y la avanzada libertaria
| 21 de Junio de 2025 | 21:15
“Peronismo”. Así, a secas. Sin aditamentos ni otros nombres de fantasía que en los últimos turnos electorales lo reemplazaron como artificios de un esquema que buscó ser superador. Así se llamaría la alianza política que competirá en la Provincia que integrarán, si las fricciones existentes no horadan la unidad, el kirchnerismo, el armado de Axel Kicillof y Sergio Massa.
Se trata de una primera idea alumbrada al calor de la detención de Cristina Kirchner. La elección del nombre tiene mucho que ver con la coyuntura política escenificada a partir del fallo de la Corte Suprema. Poner en carrera al “Peronismo” es, de alguna forma, buscar abrir las puertas a sectores que se alejaron disconformes con las formas de construcción política del kirchnerismo y que volvieron a aproximarse a sus antiguas querencias en la marcha de apoyo a la expresidenta en Plaza de Mayo.
Acaso la denominación que se busca imponer tenga relación también con la idea de asociar el pasado con el presente, con los años en que el partido liderado con Juan Domingo Perón estuvo proscripto. Cristina Kirchner fue condenada de por vida a no ejercer cargos públicos y obviamente no podrá ser candidata. El “Peronismo” que se impondría como denominación en la boleta vendría a ser el imaginario del nombre de la ex presidenta que no podrá competir.
Detrás del nombre del nuevo frente aparecen La Cámpora y Sergio Massa, gestores del bautizo al que no fue invitado Axel Kicillof. Es una señal más de las fricciones que existen en un peronismo bonaerense que se asoma al desafío de negociar los términos de la unidad para enfrentar a la oferta de La Libertad Avanza en la Provincia.
Algunos trascendidos de las últimas horas agrandaron esa brecha. Son los que daban cuenta de una reunión entre camporistas y massistas para avanzar con la táctica electoral, el armado jurídico del nuevo frente, la composición de la estratégica junta electoral y los rudimentos que servirían de base para la distribución de espacios en las listas.
Cerca de Kicillof aseguraban que no habían sido invitados a ese encuentro. Incluso algunos de los supuestos participantes se ocupaban de negarlo. El caso es que el muy difundido cónclave hizo ruido y disparó ironías desde el kicillofista Movimiento Derecho al Futuro. “Está bien que se junten, si son lo mismo”, afirmaron. Desde hace tiempo, en sintonía con el ostensible resquebrajamiento interno del peronismo bonaerense, las espadas de Kicillof sostienen con una altísima dosis de ironía que el massismo “se ha transformado en una línea interna de La Cámpora”.
La semana que recién arranca podría traer novedades respecto de la reactivación de una mesa para empezar a negociar los términos de la unidad. El primer punto de inflexión es el 9 de julio, día en que vence el plazo para la presentación de las alianzas. El kicillofismo, por las dudas, anotará un frente propio ante la eventualidad de que los intentos de acuerdo vuelen por los aires.
La danza de nombres de posibles candidatos, mientras tanto, se amplía. A la ya extendida versión en el sentido de que Máximo Kirchner podría ir por la Tercera sección electoral como reemplazo de Cristina, se sumó en las últimas horas la alternativa de Wado De Pedro.
Por las dudas, algunos empezaron a abrir el paraguas. La posibilidad de que el esquema de Juan Grabois y Guillermo Moreno estén incluidos en una única oferta peronista genera incomodidad. No tanto por el perfil de los dirigentes sino por quién tendrá que ceder para sumarlos. “Si los trajo el kirchnerismo, que los pague el kirchnerismo”, se le escuchó decir en las últimas horas a un encumbrado dirigente no kicillofista del armado oficial.
Mientras tanto, el PRO se apresta a enarbolar bandera blanca en la negociación del acuerdo con los libertarios. Estaría prácticamente cerrada la parte de la negociación correspondiente al armado del frente electoral en la Provincia. Los macristas consiguieron que el formato jurídico los incluya como partido, pero se terminaron resignando a que sus candidatos tengan que competir con el sello de La Libertad Avanza.
Otros debates están pendientes. Por caso, si los 13 intendentes amarillos irán en ese esquema o habrá algún veto de la Casa Rosada para sumar a comunas como Pergamino, Junín, Vicente López y 9 de Julio, lideradas por alcaldes vinculados a Jorge Macri.
El radicalismo, mientras tanto, se apresta a anunciar que será eje convocante de un armado de centro junto a otras fuerzas políticas. Existe una postura abrumadoramente mayoritaria de rechazo a ir con La Libertad Avanza, aun cuando algunos dirigentes mantienen cierto canal de negociación abierto con los libertarios. Una alternativa que va perdiendo incentivos reflejada en la ríspida negociación que está afrontando el PRO para acordar con la Casa Rosada.
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