La Región obligada a crecer y salir del drama del desempleo

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Una vez más quedó a la vista el drama del desempleo en el Gran La Plata, que incluye a Berisso y Ensenada y que no sólo golpea fuerte en los últimos años, sino que se ha convertido en uno de los más altos entre los grandes núcleos urbanos del país, según lo estableció el Indec.

Se habla de un 8,7 por ciento de personas afectadas, esto es de unas 40 mil privadas de fuentes laborales, lo que define además un incremento con respecto al año anterior.

En el resto del país, el desempleo trepó fuerte hasta 7,9 por ciento también en el comienzo del año, contra el 6,4 por ciento del trimestre anterior, interrumpiendo la baja que venía mostrando desde la mitad del año pasado.

A modo de comparación, si se mide respecto del mismo período del año anterior (primer trimestre de 2024), la cifra del desempleo en nuestra región creció 0,6 puntos porcentuales, ya que hace un año se ubicaba en un 8,1 por ciento y afectaba a unos 38.000 habitantes.

Respecto a la población desocupada, la medición interanual marcó una suba del grupo de mujeres desempleadas de hasta 29 años de 1,9 puntos porcentuales (de 17,3 por ciento a 19,2 por ciento).

Por su parte, esta tasa en la población de varones de esa misma edad registró un incremento de 1 punto porcentual (de 14,1 a 15,1 por ciento).

Desde luego que se vuelve necesaria la acción del Estado para despejar muchas de las trabas existentes. Y aquí conviene no olvidar los reiterados reclamos de muchas cámaras empresariales, formulados a lo largo del último año, para que se pusiera en marcha una serie de apoyos estructurales, como ayudas para el pago de sueldos, líneas de crédito accesibles para las Pymes y algunas reducciones impositivas, como parte de un plan de salvación a numerosas firmas comerciales, industriales y de servicio de nuestra zona, que hoy sobreviven como pueden con los números en rojo.

En el caso de La Plata carece de explicación y de toda justificación que la capital de la provincia más rica del país atraviese por semejante crisis que, desde luego, viene de arrastre. En especial, porque dispone de recursos humanos de excelencia, formados en las universidades, en institutos terciarios y en muchos otros establecimientos dedicados a la capacitación laboral de su población.

Es verdad que la situación económica regional viene deprimida desde años anteriores, con índices que evidenciaban caídas importantes en los sectores del comercio, la industria y los servicios.

Descensos bruscos de las ventas minoristas, una contracción ostensible de la actividad industrial y de las pyme en igual período, así como rupturas en las cadenas de pago en esos rubros, fueron mencionadas por las cámaras empresariales de nuestra zona.

Frente a ellos es imperativo que el sector privado recupere su rol productivo y le entregue a la sociedad fuentes laborales genuinas, aún cuando, dados los calificados recursos humanos existentes y las incontables trabas impositivas y administrativas, resulta gravitante que el Estado acompañe a tantos pequeños y grandes empresarios que, optimizando su gestión, podrán resurgir y darle nuevamente robustez a la vida económica de la Región.

 

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